El circo mediático hace temer por la seguridad de Britney Spears

El circo mediático hace temer por la seguridad de Britney Spears
REUTERS

LOS ÁNGELES, (Reuters/EP)

Desde hace dos años, Britney Spears está vigilada a todas horas por los fotógrafos, que la persiguen a toda velocidad, y sus amigos temen por su estabilidad mental.

Después de un año de comportamiento errático bajo la atenta mirada de la prensa, a la que rehúye tanto como invita, algunos comparan el frenesí mediático que rodea a la estrella del pop con el que sufría la princesa Diana, y algunas voces expresan preocupación por su seguridad.

Esta semana, la cantante estuvo involucrada en una persecución nocturna en coche, en la que cuatro paparazzi fueron detenidos por conducción temeraria, y ella volvió a meterse en su vehículo al verse abrumada por los medios que cubrían una vista en el tribunal de custodia de menores.

Spears, de 26 años, ha sido una de las cantantes femeninas de pop de más éxito de la última década. Pero desde que su vida se salió de control tras su divorcio el año pasado de Kevin Federline, se la ha fotografiado con la cabeza rapada, saliendo por la noche sin ropa interior y entrando en una ambulancia en camilla.

Para la presentadora de televisión estadounidense Rosie O'Donnel, la gota que colmó el vaso llegó el lunes, cuando los fotógrafos la siguieron a una iglesia de Los Ángeles.

"Ella (Spears) intentará escaparse, pero la perseguirán, igual que la persiguieron a esa iglesia", afirmó, añadiendo que le recordaba a la muerte de Diana en un accidente de coche en París, cuando era perseguida por los fotógrafos.

Según Frank Griffin, copropietario de una agencia de noticias de famosos, "hay alguna clase de relación simbiótica entre Britney y los que se aseguran de que le prestan atención".

"Está acostumbrada a esa adulación desde que era pequeña. La única forma que tiene de conseguirla ahora es saliendo y haciendo algo estúpido", añadió.

Esta semana, una cadena de radio de Detroit tuvo que disculparse por organizar un concurso premiado con 1.000 dólares para la predicción correcta del día que muriera, debido a las drogas o por sus propias manos.