CRISTINA DEL VALLE, UNA LUCHADORA EN DEFENSA DE LAS MUJERES Y CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

CRISTINA DEL VALLE, UNA LUCHADORA EN DEFENSA DE LAS MUJERES Y CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

LA CANTANTE PRESIDE LA PLATAFORMA DE MUJERES ARTISTAS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y ES EMBAJADORA DE LA CAMPAÑA "OBJETIVOS DEL MILENIO" EN ESPAÑA DE LA ONU

Cristina del Valle se ha convertido en el gran altavoz contra las injusticias sufridas por las mujeres de todo el mundo como presidenta de la Plataforma de Mujeres Artistas contra la violencia de género y como embajadora de la campaña Objetivos del milenio en España de la ONU.

La música y la ayuda a los más desfavorecidos copan la biografía de la cantante asturiana. Durante los noventa triunfó con el grupo Presuntos implicados , unos éxitos que se repiten en la década presente, pero en su faceta más reivindicativa. Reglamentos como la Ley integral contra la violencia de género o la Ley de Igualdad son buena prueba de ello.

- Usted ha podido conocer de primera mano las desigualdades que sufren las mujeres de todo el mundo, ¿de qué manera?

- La Plataforma de Mujeres Artistas contra la violencia de género, que presido, ha viajado a lo largo de éstos siete años a los campos de refugiados saharauis, a Irak antes de la invasión para denunciar la guerra, a los territorios ocupados de Palestina para denunciar la ocupación y a Argelia. Hemos trasladado todas las demandas al Parlamento Europeo y a Naciones Unidas. El último viaje que hemos hecho ha sido a Ciudad Juárez para denuncias los crímenes cometidos a las mujeres mexicanas.

- Tiene imágenes muy duras en sus retinas...

- Los viajes han sido para todas nosotras un despertar a realidades y contrarrestar ese pensamiento único que se construye desde la desinformación. Era una obligación y una responsabilidad ética de todas nosotras como mujeres feministas aprender de otras mujeres del mundo, conocer otras realidades, respetar las diferencias y buscar el diálogo desde los espacios que nos unen y no que nos dividen.

- ¿Cuál fue su primera experiencia?

- Fui invitada al cuarto congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, la organización política donde se agrupan las mujeres para defender sus derechos. Fue un viaje sin retorno, un viaje a la emoción y al conocimiento profundo de un pueblo. A partir de ahí firmé un compromiso con las mujeres: mantener viva su causa y hacer de embajadora de esas mujeres del mundo que nos enseñan con valentía y orgullo que otro mundo es posible.

- De todas las historias que ha conocido, ¿con cuál se quedaría?

- Muchas, pero hay dos muy dolorosas. La historia de Hannah o la representación de la tristeza en estado puro. Perdió a su hijo en un puesto de control porque se le impidió pasar al otro lado, después de pasarse horas y horas desangrándose, para que le dejaran dar a luz dignamente a su hijo. En Irak, una mujer vestida de negro de seis o siete años agonizando en brazos nos pedía que no nos fuésemos de allí porque cuando eso ocurriese las iban a masacrar.

- ¿Cómo reaccionan las instituciones ante vuestras denuncias?

- Al principio fue muy curioso porque nadie se esperaba que personas de diferentes aspectos artísticos, de diferentes edades, de pronto, hubiésemos sido capaces de organizarnos juntas, de tener un discurso común y de no tener ningún pudor en exigir el cumplimiento de los derechos humanos y de denunciar la violación y la ilegalidad internacional. El tratamiento siempre ha sido muy afable a pesar que hemos sido muy duras y críticas. En más de una reunión nos hemos levantado porque nos negábamos a dialogar en determinadas condiciones. En general ha sido productivo porque hemos reforzado a otras mujeres que no podían hacerlo y nosotras lo estamos haciendo por ellas. Nuestra idea era plantar cara a los políticos, a las instituciones y a los espacios públicos porque son nuestros y están a nuestro servicio. Nosotras ejercemos el derecho como ciudadanas a exigir derechos.

- No hace falta ir tan lejos para denunciar las situaciones que viven algunas mujeres de nuestro país...

- Tenemos que congratularnos por los avances conseguidos: una ley pionera contra la violencia de género, es la primera en toda Europa, y una Ley de Igualdad. Efectivamente, vivimos en una sociedad que se resiste, una mentalidad, el machismo, se niega a considerar a las mujeres portadoras de derechos y ciudadanas en igualdad de condiciones. Esa resistencia se está viendo en el aumento del número de muertas. Creo que al final ganaremos esa batalla porque la esperanza que tiene el mundo es la revolución de las mujeres.

- ¿Un sueño?

- Para mí, en estos momentos y en este entorno, conseguir la paz para el pueblo palestino, sobre todo para las mujeres que son un ejemplo de lucha. En Navidades viajaremos a Palestina donde llevaremos una carta elaborada por expertas, la hoja de ruta de las mujeres para pedir que se impulse el proceso de paz y acabar con la violación de los derechos humanos.

- ¿Qué otros proyectos tenéis?

- Queremos ir a Guatemala. Nos lo han solicitado las organizaciones de mujeres por la repercusión que tuvo el viaje a Méjico.