EL JOVEN PRESENTADOR HA VUELTO A LA TELEVISIÓN NACIONAL PARA PONERLE ROSTRO A "LA LISTA", EL CONCURSO DE TVE
Es inteligente, guapo y simpático. Daniel Domenjó lo tiene todo para triunfar. Desde hace años, ha ocupado un hueco en la televisión, ya sea nacional o autonómica. Ya le hemos visto en Teleobjetivo o El enemigo en casa y acaba de estrena La Lista , el concurso matinal de Televisión Española. Su carrera se afianza poco a poco, pero con ilusión. En 2003, recibió el premio de la Asociación Profesional Española de Informadores (APEI) de parte de sus compañeros. Sereno y risueño a la vez, es un periodista que se ha formado en todos los frentes: agencia, edición, presentación... y entretenimiento. Asegura estar cómodo en el espectáculo, aunque no descarta volver a los orígenes, con micrófono en mano.
-¿Qué es La lista ?
La lista es, en muchos aspectos, el programa que estaba esperando. Primero, porque después de un añito y medio sin hacer nada en Televisión Española, me ha llamado una dirección a la que yo no conocía personalmente para nada. Para mí ya es una garantía de confianza cuando te llama alguien que no sabes ni la cara ni el aspecto que tiene. Y una nueva dirección para programas de entretenimiento después de desvincularme yo porque quería, me parece un paso importante. Segundo porque, lo que es una cosa fundamental, me permite ser yo mismo. Eso en televisión es muy complicado. Encontrar el formato donde uno puede ser sí mismo, sin interpretar, sin ser bromista cuando no toca, sin jugar el papel de serio o de actor cuando tú no eres actor, cuesta muchísimo. Yo había hecho en esta casa un programa que se llamaba El enemigo en casa o incluso Teleobjetivo , que se acercaba mucho a mi personalidad pero que no me permitía el margen de maniobra que me permite La lista . Y tercero, una vuelta a una tele nacional, cuando yo estaba muy a gusto en una tele pequeñita en Barcelona pero a nadie le amarga un dulce cuando es un programa que lo que te permite es que lo pases bien con el papel que te toca. He dicho no a dos cosas de ámbito nacional en estos últimos nueve meses. Las dos tenían relación directa con el mundo el corazón. He dicho que no a eso y sí a esto porque realmente me permite ser yo mismo.
¿Cada programa supone un reto para ti?
Pues sí, porque hay una característica fundamental en éste, porque los concursantes no se conocen. Para mí supone no sólo un reto presentar un programa así, sino lograr complicidades entre dos personas que no se han visto hasta ese momento. Además, intentar que la gente desde casa participe. Se juntan aquí dos o tres factores que hacen que el reto esté prácticamente asegurado.
Para ti, como profesional, ¿qué ha supuesto volver a una televisión nacional después de un año?
Estoy super tranquilo y no sé si se nota en cámara o no. Como yo para Televisión Española ya hice Teleobjetivo , El enemigo en casa , El debate en La 2... ya estoy curado de espanto en ese sentido. La audiencia impone su respeto y hay que ir con mucho cuidado. Pero, no me supone una presión añadida. Para mí, supone la misma presión para un canal autonómico que para una tele nacional. Es el mismo respeto al público.
¿Qué recuerdas de tus primeros pasos?
Lo recuerdo de una manera muy dulce. Mi primer sueldo fue en la Agencia EFE y gracias a ella me pude emancipar. No descarto algún día volver a trabajar como periodista en la calle porque es algo que me motivaba y me gustaba, la verdad. La vida también te ofrece otros retos y otras oportunidades y los tomé. Nunca pensé que terminaría haciendo televisión. Me gusta mucho escribir y el periodismo de agencia es, seguramente, el único auténtico que se hace actualmente. Si algún día hay que volver, se vuelve.
¿Te arrepientes de algún momento?
Me preocupa esta pregunta porque se hace a alguien que ya tiene cierto currículum. Arrepentirme no pero sí me sabe mal la poca paciencia que ha tenido con algunos programas en emisión. También me sabe mal no haber podido ser yo mismo en algunos programas donde pienso que si hubiera podido ser yo mismo... Por ejemplo, en El enemigo en casa , que era un formato británico muy oscuro, muy negro, muy cerrado... sin margen para la broma ni para la guasa en ningún momento y, seguramente, aquí nos faltó latinizar, españolizar el programa. No se apostó por el programa. Pero fue un éxito probarlo, al menos para mí.
¿Qué supuso el reconocimiento de tus compañeros con el premio APEI?
Para mí fue una sorpresa. De eso hace ya cuatro añitos. Me sorprendió muchísimo. Me gustó porque fue el año que se repartieron en Barcelona. Mira, te seré sincero: creo que era más que buscaron a alguien de Barcelona para quedar bien con el público que había allí que no por merecimiento, en serio. Se lo agradecí muchísimo porque es una organización que me inspira toda la confianza del mundo. Es una organización formada por gente profesional que no tiene ningún tipo de presión. No responde a intereses de ningún grupo empresarial. Me hizo mucha ilusión, pero creo que lo hicieron para quedar bien conmigo y con la ciudad.
De todo lo que has hecho, ¿con qué te quedas, con informativo o con espectáculo?
Estuve durante mucho tiempo pidiendo oportunidades lejos de informativos, porque estuve años editando y presentando informativos. Nunca presenté un telediario para toda España pero sí hice muchas conexiones para los telediarios de Televisión Española. Sí presenté informativos para cadenas autonómicas, algunos de ellos líderes de audiencia pero era algo que ya supuso para mí un reto cumplido. Igual me equivoqué, igual no, pero me apetecía probar el entretenimiento y el espectáculo. De momento, no me puedo quejar. Y sigo con el interés en el mundo del entretenimiento.
¿Cuesta hacerse un hueco en este mundo? ¿Ayuda el físico?
El físico puede ayudar pero no es determinante ni definitivo. Estoy pensando en presentadores o presentadoras que tampoco tienen grandes físicos y que les está yendo muy bien. No todo el mundo es aquí Mister España para presentar un programa. Yo vengo del Periodismo y tengo estudios en Filología Alemana. No estoy aquí por ser Mister ni por ser un bellezón. Me considero un tipo de lo más normal, lo que pasa es que el maquillaje hace maravillas. ¿Tú crees que Javier Sardá, Javier Capitán, Jordi González... son grandes bellezas? Pero ahí están, son grandes comunicadores. Me fijo más en los pseudoguapos que aguantan que no en los grandes guapos que hoy están y mañana no se sabe. Me fío en los comunicadores y en los periodistas.
¿Cómo influye en tu vida privada salir en la televisión?
Poco. Influye algo más cuando es a nivel nacional. Cuando estoy en alguna autonómica, vas tirando. Nunca me ha supuesto ningún tipo de problema real ni serio. Sí, cuando estás en una tele nacional, con un programa diario, supone que en la calle te reconocen más. Siempre he hecho programas que han causado más o menos simpatía.
¿Te trata bien la gente?
Sí, muy bien. Nunca me ha tratado nadie mal, nunca nunca. Voy a tocar madera. Soy un poco maniático.
¿Qué opina de todo esto tu familia?
Mi familia no opina. Mis hermanos, mis padres, mis tíos... están acostumbrados. Ni se habla de esto. Mi hermano se enfada alguna vez cuando estreno algo y ni se lo digo. Me dice: Daniel, que he tenido que ver que estrenas otro programa . Mi madre sí que está mucho más pendiente, al tanto de todo. Pero no más allá. Estar en la tele es un oficio como cualquier otro. Un día se empieza y otro día se puede terminar.
¿Cuál sería tu proyecto perfecto?
Mi proyecto perfecto es garantizar la continuidad de La lista durante, al menos, seis meses, hasta julio. Si conseguimos esto, me doy por satisfecho. En la tele actual, conseguir un programa que aguante más de tres semanas es un éxito. Y un programa que aguante dos meses, ya ni te digo. Al margen de esto, no me hago ningún propósito. Si conseguimos esto, doce meses.
¿A quién le harías la entrevista perfecta?
No sé si debería decírtelo... En el mundo del arte, me encantaría tener una charla con Jack Nicholson. A mí me gustan mucho las mujeres, pero creo que es un tipo con una personalidad tremenda. Además, es ascendencia tauro, como yo y sólo por ser tauro, tener esa personalidad y esos años de carrera, me gustaría hacerle cuatro preguntas. También me gustaría tener en la misma mesa a Javier Sardá y a Jesús Quintero juntos, dos grandes comunicadores. Son dos tipos que tienen tantas cosas que contar... Del mundo del arte, me gustaría haber podido entrevistar a Pau Casals. Me gustaría mucho a gente del mundo del deporte que son grandes desconocidos. No sabemos cómo es Fernando Alonso. Creemos que es un tipo soso y creo que debe de tener un mundo para enseñar. Me gustaría haber podido conocer a Salvador Dalí, pero ya no estamos a tiempo.
¿Un héroe para ti?
Es complicado. No sé si los héroes en pleno siglo XXI se conocen. Creo que no tienen nombre para el gran público. Vicente Ferrer, por ejemplo. Lo ha dado todo por los hombres. Pablo Casals sería otro héroe, que defendió sus ideas hasta el final, García Lorca sería también un héroe por morir con las botas puestas y con la causa... Los héroes ahora mismo es la gente que trabaja para Médicos Mundi y no sabemos cómo son y prescinden de relojes, fortunas y dinero y están allí currando, no los que salimos en la tele cuatro meses y nos creemos que el reconocimiento del público vale para algo. Vale, pero lo que vale es la gente que da la vida para los otros. ¿Qué sabemos ahora de la gente que está en Somalia? Una mujer o un chico que dedican su tiempo a estar en Mauritania, para mí éstos son héroes.
¿Y un antihéroe?
Podía ser alguien que usa la hipocresía, la maldad con fines ocultos... Me vienen algunos... Los que han hecho caer en falsos espejismos a mucha gente. Banqueros de este país que iban para grandes responsables políticos y después no lo fueron, grandes economistas... El antihéroe es el enemigo del trabajo constante y perseverante del día a día. Al margen, Arnold Schawarzenegger. Porque era un héroe en todas sus películas y es el antihéroe por antonomasia. Ha pasado a ser un político que puede ser más o menos acertado y que ha aprovechado su fama en las películas para convertirse en un gobernador. Más antihéroe que éste, no conozco.
Si volvieras a nacer, ¿qué o quién serías?
Seguramente me gustaría ser pintor, pintor artístico. Pinto fatal. Me gusta la pintura pero no tengo idea a la hora de pintar. Que te compren el cuadro por 700 millones de pesetas... Vida más regalada que ésta, te aseguro que no existe, por mucho que el artista tenga que currárselo y mezclar los colores. Pintar una tela de 80 por 90 y que te caigan, en vida, 550 millones de pesetas, yo me quedo con eso.
¿Serías un Van Gogh?
No. Si me aseguran el reconocimiento popular, pintor artístico. Si no, me quedo como estoy.
¿Un deseo aún no realizado?
Seguramente, poder embarcarme y estar tres meses en un barco sin teléfono, sin ordenador... y me conformo con que sea en el Mediterráneo.
¿Crees que lo cumplirás?
Sí, espero. Déjame tocar madera otra vez. Tres meses, no pido tanto, ¿no? Junio, julio y agosto.
¿Cómo se porta Madrid contigo?
Muy bien. La verdad, tengo una relación con Madrid muy especial. Al principio, era puramente mercantil. En Madrid, ya por familia tengo amigos ya de muchos años. De hecho, duermo en un hotel que conoce mi familia desde hace treinta años... Llevo aquí haciendo algunos programas desde hace seis o siete años. Tengo buena relación.
¿No te arriesgas a comprarte casa en la capital?
Los precios están como están (risas). La tele no se paga como se pagaba. De momento, tengo hipoteca en Barcelona y vamos a terminar de pagar eso.
¿Echas de menos Cataluña?
No. Voy cada semana o cada dos semanas, al menos dos o tres noches seguro. En Madrid no me hace falta nada. Sí echo en falta poder irme tres días seguidos a Andalucía, por ejemplo, o a Cantabria. No lo hago porque no tengo barco, tengo hipoteca y estoy muy bien en Madrid, la verdad. Tampoco vivo en Madrid. Vivo en Madrid cuando trabajo aquí.