MADRID (EUROPA PRESS)
Visiblemente bronceado, David Beckham llegó ayer al Aeropuerto de Barajas para coger un avión junto al resto de la plantilla del Real Madrid.
El inglés guardó silencio cuando los periodistas le felicitaron el año y se interesaron por cómo pasó la Nochevieja ni tampoco hizo declaraciones al preguntarle si estas navidades son especiales porque son las primeras con su hijo Cruz.
Por otro lado, Beckham eludió entrar en la polémica del enfrentamiento que su esposa, Victoria Adams, tuvo con Ana Obregón en un gimnasio. El futbolista, que lucía una bufanda y llevaba unos cascos puestos, no aclaró si han pensado en poner una demanda a la actriz ni dijo si conocía que Ana había decidido finalmente no tomar acciones legales contra Victoria.