"A VECES LAS SENSACIONES QUE VIVO SON TAN FUERTES QUE LLORO"
Intrépido y aventurero. Así es Jesús Calleja, un hombre que abandona el calor de su hogar en León, para enfrentarse a gélidas y peligrosas aventuras que llenen su espíritu. Desde increíbles escaladas a los 8 mil, al arriesgado Rally Dakar pasando por las duras travesías del Polo Norte. Sin miedo, este leonés de 41 años, se enfrenta muy motivado a su próximo reto profesional como conductor de Desafío Extremo, el nuevo programa de deportes de Cuatro. Este niño enclenque y flacucho, como él se define, ha logrado superar esta barrera gracias a su esfuerzo y afán de superación. Es un deportista con unas cualidades únicas en el mundo. En su curriculum incluye las más variadas hazañas, entre ellas una escalada que casi le cuesta la vida.
- Siempre ha vivido en la naturaleza, en definitiva en libertad... ¿Está preparado para lo que le espera?
Lo que me espera es una sorpresa, pero no le tengo miedo y lo afronto con ganas y sobretodo con ilusión. Si no tengo ilusión por algo, no lo hago. Es como cuando escalo una montaña en la que sé que me voy a jugar la vida, para escalarla tengo que estar ilusionado y motivado. Mi vida ha cambiado, antes yo pasaba 6 ó 7 meses aislado del mundo para hacer mis escapadas, ahora es todo lo contrario porque me tengo que enfrentar al mundo, pero es un reto con el que estoy contento.
¿Cuántos años lleva metido en el deporte?
Llevo escalando desde los 13 años sin que mis padres se enteraran. Cogía una cuerda de pita y me colgaba de las paredes... Así que imagínate, ahora tengo 41 años, llevo prácticamente toda mi vida metido en este deporte.
¿Cómo ha llegado la proposición de ser la nueva estrella mediática del deporte extremo?
Todo ha sido un cúmulo de casualidades, así que no sabría responder algo concreto. Las cosas simplemente han surgido así. Lo de ser una estrella no me preocupa, lo importante es que nada cambie en mi vida personal, seguiré siendo como soy.
¿Qué cualidades tiene que tener una persona para lanzarse a hacer este tipo de disciplinas deportivas?
Lo primordial es tener ilusión, luego tiempo y por supuesto pelear y luchar mucho para poder costearte este tipo de vida.
Esta parte es quizá la más complicada, casi no he podido crecer económicamente porque me lo he gastado todo en mi mayor afición que es el deporte. De niño era un niño flacucho y enclenque que cogía todas las enfermedades que pudieran existir, y cuando llegué a la adolescencia decidí cambiar esto haciendo mucho deporte, aún así cuando llegué a la mili, no pesaba ni 50 Kilos.
¿Por qué le gusta enfrentarse a sus desafíos deportivos en solitario?
Ha sido todo una casualidad. Cuando hago mis escapadas me voy durante largas temporadas y no encuentro a gente que me pueda acompañar por motivos laborales, y luego si hay gente que sí tiene tiempo pero lo que no tiene es dinero para poder costearse el viaje. Así que al final estás forzado a irte solo, y no me quejo, porque realmente soy un poco anarquista para estos temas, me gusta ser yo el que mande y el que haga y deshaga a su antojo con mis aciertos y equivocaciones.
Como aventurero tendrá mil anécdotas y aventuras que contar... ¿Hay alguna que haya supuesto un punto de inflexión en su vida?
He tenido anécdotas de todo tipo, cómicas, escatológicas, etc. Pero no he tenido ninguna que haya marcado mi vida de forma decisiva, afortunadamente. He de reconocer que he tenido mucha suerte en este aspecto, pues realmente me juego la vida en muchas de las aventuras que corro. Siempre procuro tomarme las cosas con humor y optimismo incluso en los momentos de máximo peligro.
¿Cuál ha sido su momento de máximo peligro?
Este año tuve un buen susto durante una escalada. Si en aquel momento no llego a tener la cuerda y mi hermano no hubiese reaccionado adecuadamente, ahora mismo no estaría contando esta experiencia. Otra situación fue en 2005. Cayó una de las avalanchas más potentes que se recuerdan en el Campo 1 del Everest, hubo heridos, destrozos materiales, etc. La avalancha no me alcanzó por cuestión de pocos minutos.
Así que por sus experiencias se puede deducir que es un hombre precavido pero a la vez con mucha suerte...
Soy muy precavido, es cierto, y me gusta organizar todo racionalmente. También me ayuda mucho a prever situaciones mi experiencia como aventurero, es importante tener conocimientos de meteorología, geología, ecología... pues todos ellos te pueden acabar salvando la vida en algún momento. Aún así siempre ocurren cosas que no puedes controlar ni predecir.
¿Por qué le gusta plantearse este tipo de retos?
No existe una respuesta de por qué actuamos del modo que actuamos. Esto es una faceta más de la vida, y para mí es como un trabajo. Hago las cosas simplemente porque están ahí. Escalo el Everest porque está ahí. Otra cosa que me gusta mucho es la descarga de adrenalina que mi trabajo implica, cuanto más se descargue más me motiva. A veces las sensaciones que vivo son tan fuertes que lloro.
¿Su padre también es montañero?
No mi padre es pescador y mientras él pescaba yo subía las montañas. Las escapadas familiares que hacía con mi familia los fines de semana han ayudado mucho a formar mi espíritu aventurero. Mi hermano ha sido y es un apoyo fundamental, incluso trabaja muchas veces por mí para que pueda costearme los viajes.
¿Cuál es la personalidad de Jesús Calleja más allá de su faceta como aventurero?
Soy amigo de mis amigos, muy hogareño, en los periodos en los que estoy en casa claro. Me gusta hablar todos los días con mi padre, mi madre y mi hermano, es algo que necesito. Para mi, la familia y los amigos son fundamentales y no hay nada que los supere, ni dinero ni nada. Soy tal cual me ves, no tengo ningún lado oscuro.
Algún defecto...
Millones. Soy un poco escuchimizado, se me caen los pantalones, no tengo ni brazos ni figura de deportista, etc. En general tengo veinte mil defectos.
¿Cuál hubiera sido su profesión si no hubiera sido deportista?
Astronauta sin duda. A lo largo de mi vida he hecho diferentes trabajos, no sólo me he dedicado al deporte. He sido peluquero, mecánico, lavador de coches y más cosas que no recuerdo.
¿Está casado o tiene hijos?
Tengo niños adoptados. Y respecto a la pareja... es complicado tener una relación estable con la vida que llevo. Las mujeres con las que he estado no comparten mis aficiones y supongo que tampoco las entendían.
¿Qué opina su familia de su talante aventurero?
Mis padres lo entienden, tienen una mentalidad muy abierta. Ya no viven preocupados como al principio, se han acostumbrado a mi estilo de vida y confían en mí por que saben que no suelo dar sustos.
¿Qué nuevas disciplinas te gustaría emprender?
Ahora estoy interesado en el Campo Base, y voy a descubrir un mundo increíble en el Ártico con Ramón Arramendi. Estos son los dos nuevos proyectos que tengo en mente para mi futuro más inmediato.
¿Cuál es el deporte más duro al que se ha enfrentado?
Sin duda el alpinismo de nivel, escalar un 8 mil, es lo más duro a lo que me he enfrentado y no es comparable a ningún otro deporte que haya podido realizar.
Gracias a sus viajes conoce diversas culturas... ¿Qué le han aportado estas culturas a su crecimiento personal?
Yo parto del respeto a todas las culturas, así que lo primero que hago en mis viajes es mimetizarme con ellos. Te aportan una nueva visión de la vida.
Por ejemplo en mi último viaje a Papúa Guinea, que viven a años luz de nuestra cultura, me invitaron a comer cerdo y allí el cerdo lo cocinan en un hoyo que hacen en el suelo, no hay platos, no ollas, ni cubiertos...A la hora de comer, todo el mundo come de lo que hay en ese hoyo.