Especial Viajes: "La Bóveda Verde", el museo de moda en Alemania

Especial Viajes: "La Bóveda Verde", el museo de moda en Alemania

Abierto desde el 15 de septiembre de 2006, este museo que parece una caja fuerte transitable con casi tres mil obras de arte de inestimable valor, se ha convertido en el museo de moda en Alemania. La Bóveda Verde , la fantástica Tesorería de los reyes de Sajonia, muestra en Dresde una sorprendente colección de miniaturas de animales, copas, joyeros, espadas, relojes o juegos de té, entre otras maravillas artísticas, que reunió el Príncipe Elector Augusto II el Fuerte (1670-1733) durante su vida. Más de tres mil piezas se exponen en su primer hogar , la antigua Grünes Gewölbe (Bóveda Verde), instalada en el Palacio Real que fue bombardeado en la recta final de la II Guerra Mundial. La cámara real quedó completamente destruida, pero el tesoro se salvó gracias a que fue trasladado unas semanas antes del ataque aliado.

Coleccionar tesoros era el pasatiempo favorito de casi todos los monarcas del mundo en los siglos XVII y XVIII. Casi todos los palacios poseían su propia cámara del tesoro, a menudo oculta en oscuros sótanos, y normalmente el acceso estaba permitido sólo a unas pocos cortesanos e invitados oficiales. Sin embargo, Augusto II, Elector de Sajonia, no se había propuesto sólo convertir Dresde en una espléndida capital de primer rango europeo. El soberano sajón, gran mecenas y coleccionista, consideraba que su Tesorería debía hacer empalidecer además de dar envidia a sus colegas en las demás cortes de Europa.

Con el fin de culminar este sueño, Augusto el Fuerte acumuló a lo largo de los años un inmenso tesoro: obras maestras de la joyería y la orfebrería, vasijas de piedras preciosas, estatuillas de bronce, miniaturas de ámbar y marfil y objetos hechos a base de corales, nácar y otros materiales exóticos. Y el monarca en un gesto hacia su pueblo- decidió exponer sus tesoros en la planta baja de su Residencia en Dresde, dos pisos por debajo de sus salones representativos, en un conjunto de salas abovedadas llamadas Grünes Gewölbe ( Bóveda verde ) en virtud del color parcialmente verde de sus paredes y techos. Como había clasificado, además, su colección en cuadros, objetos de porcelana, instrumentos científicos Augusto II se convirtió de este modo en uno de los primeros museólogos de la Era Moderna.

Tras la muerte del monarca, el tesoro sobrevivió al paso de las décadas, las guerras, los reiterados saqueos, incluso la destrucción de la Residencia en 1945 y el transporte de la colección a la Unión Soviética, donde permaneció hasta 1958. Y sólo hasta el final de siglo pasado se expuso una pequeña parte de las obras en el Albertinum.

En septiembre de 2004 se abrió al público una parte de la Tesorería en la primera planta del ala occidental de esta residencia real, donde se depositaron más de mil deslumbrantes piezas, como la Corte del Gran Mogul de Johann Melchor Dinglinger, el servicio de café de oro, el hueso de cereza con las 186 caras , la gran fragata de marfil, figuras de perlas llenas de imaginación y otras magníficas obras en un ambiente moderno para crear una exposición única en el mundo entero. Dos años después, conmemorando los 800 años de la fundación de Dresde, se reabrió también al público, bajo el nombre de Historisches Grünes Gewölbe , la cámara del tesoro histórica de Augusto el Fuerte.

La Tesorería, equiparable para muchos expertos a las piezas y joyas de la Torre de Londres, el Louvre en París o el Ermitage en San Petersburgo, fue recreada en su aspecto original, tal como la presentaba orgulloso Augusto el Fuerte a sus invitados: una obra de arte integral del barroco, pensada para despertar el asombro del visitante. Más de cien restauradores, escultores, pintores y artesanos recompusieron los lujosos gabinetes a partir de fotografías y modelos históricos y, por ejemplo, para revestir las paredes se fabricaron grandes espejos de cristal con los fondos de color metálico característicos de la época. En total se emplearon casi 42 millones de euros, 12 de los cuales tuvieron que invertirse tan sólo para recrear las paredes de la espectacular Bóveda Verde.

En 2007, con el crédito y el éxito que ha tenido el nuevo museo en sus primeros meses de apertura al público, hay cientos de reservas para recorrer sus lujosas salas. Y eso a pesar de que para acceder a sus diez salas los visitantes tienen que entrar a través de una esclusa de polvo y seguridad a una verdadera caja fuerte transitable. Las medidas de seguridad sorprenden en un primer momento, pero hay que tener en cuenta que la colección no está encerrada en vitrinas, sino que se expone libremente en consolas y mesas, donde tan sólo una barandilla de cristal le separa de los visitantes. Este es el motivo por el que el museo limita la entrada de visitantes a cien por hora y se recomienda reservar las entradas o acudir pronto a la taquilla para conseguir alguna de las que se venden cada día. En cualquiera de los casos la visita no defrauda.

Guía práctica

- Cómo llegar: Lufthansa cuenta con varias conexiones diarias a Dresde desde España (Barcelona, Madrid, Bilbao, Málaga y Palma de Mallorca). Los vuelos se realizan vía Frankfurt, hacia donde Lufthansa cuenta por ejemplo con 6 vuelos diarios desde Barcelona y Madrid, o vía Munich, donde la compañía alemana vuela cada día 4 veces desde Barcelona y 3 desde Madrid. También desde Valencia, en colaboración con Spanair, se ofrecen cada día dos conexiones vía Munich, a Dresde.

Información turística de La Bóveda Verde: www.skd-dresden.de

- Los interesados pueden comprar hasta un total de 10 entradas por visita por Internet (www.dresden-tourist.de) e imprimirlas a continuación en su propia impresora. Un contingente reducido de entradas se vende cada día en la taquilla del museo.

- La tesorería estará abierta todos los días, salvo los martes, de las 10 de la mañana a las 6 de la tarde.

- El precio de la entrada es 11,50 euros.