Especial Viajes: De compras por Nueva York

Especial Viajes: De compras por Nueva York

No hay nada en el mundo como las pequeñas cajas azules que Tiffany utiliza para envolver. El establecimiento más emblemático de la 5ª Avenida neoyorquina supone para todos los amantes del consumo la Meca del regalo. Comprar o no comprar es lo de menos, una visita a Tiffany es de obligado cumplimiento antes de encomendarse a la tarea de recorrer la Gran Manzana.

La apertura en 1940 de su tienda de la Quinta Avenida supuso una revolución para este área de Nueva York que poco a poco ha ido incorporando además de Tiffany & Co. los nombres de otros establecimientos legendarios como Van Cleef & Arpels, Bergdorf Goodman o Gilan que configuran las coordenadas ideales para los amantes de las joyas.

La Quinta Avenida se ha convertido desde entonces en el eje comercial más importante de la Gran Manzana. Pero no en el único. Desde la zona alta de Madison Avenue en el Upper East Side hasta Greene Street en el SoHo, Nueva York ofrece la más amplia oferta de productos para todos los paladares y presupuestos.

En los últimos años además, el poder adquisitivo de los europeos ha mejorado sustancialmente con la revalorización del euro lo que supone una gran ventaja para los que deciden cruzar el Atlántico. A efectos prácticos, un broche de aguamarina de Tiffany & Co. de 92,78 quilates que en 2001 hubiera costado 147.000 euros puede adquirirse ahora por 40.000 euros menos.

Y los beneficios del cambio de moneda no se quedan en las altas esferas de Manhattan. Caminar por la Quinta Avenida hacia Midtown supone, sin dejar de lado la exclusividad, perderse en Prada, Fendi, Henri Bendel, Takashimaya, Emanuel Ungaro, Gucci, Ferragamo, Cartier, Versace o Saks Fifth Avenue.

Poco más abajo, en la calle 47, se instala el Distrito de los Diamantes, el mercado de estas piedras más grande del mundo. Se trata de un área poco atractiva inmersa en el distrito de oficinas de Midtown, pero la proximidad de las joyerías con los mayoristas y los talleres de tallado lo publicita como una interesante zona para los amantes de las piedras preciosas.

El Distrito de los Diamantes supone la frontera sur de la Quinta Avenida. Diez calles más arriba, y como si de un espejo embellecedor se tratara, la calle 57 muestra las joyas más elaborados en un entorno de lujo definido por los conocidos nombres de la alta joyería como Bulgari, Faraone Mennella, Gilan, Verdura, Mikimoto o Harry Winston.

Madison Vs. SoHo. El contraste de lo exclusivo

Separadas por Midtown pero unidos por la exclusividad, las boutiques de Madison Avenue y del SoHo se alejan de los conocidos nombres y las muchedumbres de la Quinta Avenida para refugiarse en el recato de las tiendas más tradicionales del Upper East Side o en la vanguardia más provocativa de Elizabeth Street.

Anne Fontaine, Carolina Herrera, Chanel, Davide Cenci, Domenico Vacca, Emilio Pucci, Emmelle, Hermes, Issey Miyake, J. Mendel, Judith Leiber, Krizia, Loro Piana, Marina Rinaldi, Morgane Le Fay, Oscar de la Renta, Paul & Shark o Yves Saint Laurent, se disputan un área, el de la parte alta de Madison Avenue, reservada al rancio abolengo neoyorquino y las familias más aristocráticas de la ciudad.

Y es por esta razón que SoHo existe. Se trata de un negativo fotográfico que adopta los principios de la exclusividad y el glamour del antagónico Upper East Side, pero escindiéndolos de la tradición y el conservadurismo, lo que convierte el Sur de la calle Houston en el área más vanguardista de la moda en Nueva York.

SoHo era conocido por sus galerías de arte que durante los años ochenta se desplazaron hacia el área norte de Chelsea. Lo que fueran espacios dedicados a la pintura y la escultura se han poblado de Armani, Sicis, Movado, Hastens, Prada, D&G y un innumerable abanico de establecimientos de joyería, mobiliario, moda que comparten a su vez acera con decenas de pequeños puestos de vendedores ambulantes.

Presupuestos ajustados

Aprovechar la estancia en Nueva York para disfrutar de las rebajas en las tiendas exclusivas no exige emplear 100.000 euros en la compra del Assioma 48 Multi Complication, una joya de la relojería en platino elaborado por Bulgari, o destinar 3.800 euros al innovador diseño asimétrico de unos mocasines en Barker Black.

El acceso a las marcas y a la calidad no está reñido con el presupuesto. Nueva York tiene espacio para todo y para todos. Grandes almacenes como Bloomingdales o Macy's ofrecen la posibilidad de realizar compras con interesantes descuentos para los clientes extranjeros, rebajas que en estas fechas pueden llegar casi al 40% del precio normal.

Además de estos ya conocidos establecimientos, existen otras opciones como visitar en el Distrito Financiero la tienda de descuento Century 21, un auténtico punto de referencia para los amantes de la compra inteligente, o los almacenes Duffy's que ofrece en varios puntos de la ciudad la oportunidad de obtener buenas marcas a mejores precios.

Si se dispone de tiempo nada como viajar un poco. Dos 'outlets' absorben la atención de los neoyorquinos en fechas señaladas, tales como el 'viernes negro' tras Acción de Gracias o el día posterior a Año Nuevo. La cadena Tanger posee uno de estos grandes centros de descuento en Long Island a unos cien kilómetros de Manhattan y muy cerca de los Hamptons.

Woodbury Common, en Upstate New York ofrece marcas como Coach, Dolce & Gabbana, Escada, Fendi, Armani, Gucci, Meinam Marcus o Versace a precios absolutamente reducidos. A veces un día no es suficiente para recorrer esta auténtica ciudad en miniatura dedicada en exclusiva a las grandes marcas. Aquellos que quieran acercarse pueden introducirse en el arte de vestir como en la Quinta a precios de Duffy s , aprovechando el autobús que recorre la ruta desde el Port Authority, en el Midtown West neoyorquino, hasta el mismo centro comercial.

RECOMENDACIONES

Una lista de recomendaciones para salir de compras por la Gran Manzana, y no morir en el intento, sería tan larga como las colas para pagar en Macy's en un día de rebajas, pero ahí van diez ideas para hacer de la experiencia más placentera si cabe la posibilidad.

1.- Ante todo nutrirse, salir de compras por Nueva York durante la Navidad puede ser tan extenuante como la maratón. Un buen lugar para calentar y estirar músculos en la ideal línea de salida es Petrossian (58 y Séptima Avenida), desayunos exquisitos en un entorno privilegiado.

2.- Salir de la puerta de casa --del hotel en su caso--puede generar cierta angustia si uno piensa en los 21 kilómetros de longitud que tiene la isla. Organizar la ruta por zonas de interés podría ser una buena idea. Llevar calzado cómodo también.

3.- No, no es buena idea empezar por la calle 47. Como en la maratón de lo que se trata es de llegar al final, si echas toda la carne (la tarjeta de crédito en su defecto) en el asador en los primeros treinta metros da por descontado que no llegarás a la línea de meta, ya esté esta en Madison Avenue o en las tiendas de descuentos del Distrito Financiero.

4.- Dependerá mucho del tipo de compra que se quiera realizar, pero si lo que se desea es comprar por 20 dólares en Chinatown un Keepall de Louis Vuitton de la serie Miroir, no se espera que el pago se realice con una Amex Platinum, hay que llevar metálico. Si uno se empeña en desgastar el plástico, lo puede hacer en el establecimiento que la firma francesa tiene en la esquina de la 57 con la 5ª Avenida, en este caso --subrayo-- es de vital importancia que sea platino.

5.- La moneda europea está fuerte, aproximadamente el cambio oficial se enreda en los 1,30 dólares por cada euro. No obstante, es buena idea llevar una calculadora no vaya a ser que el entusiasmo nos haga ver el precio del euro en 1,40 dólares.

6.- La oferta neoyorquina está perfectamente segregada lo cual facilita bastante la organización de la ruta de compras. Básicamente, el presupuesto domina las áreas. Las damas de la clase alta neoyorquina sólo compran en Madison Avenue, para los que aspiran a hacerlo algún día, la 5ª Avenida ofrece un 'training' perfecto.

7. Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman, Duncan Quinn, Tiffany & Co, Movado y un largo etcétera poseen los escaparates más atrayentes, sus precios no. No dejes por ello que el dinero te amargue el espíritu navideño, un presupuesto bajo puede encontrar auténticas gangas en Century 21 o Duffy's.

8.- Algunos grandes establecimientos como Macy's o Bloomingdales (al fin y al cabo pertenecen a la misma compañía) ofrecen a los turistas la posibilidad de un descuento de aproximadamente el 10%. Para obtenerlo es necesario dirigirse al departamento de atención al cliente y solicitar un bono que la dependienta extenderá al mostrar el DNI o el pasaporte.

9.- Nueva York ofrece la más amplia variedad de productos para todos los bolsillos, desde diamantes --el tamaño no es lo que importa-- a pianos. Recordar que si se viaja en clase turista --aquí si es importante la cuestión del tamaño-- habrá que pagar una franquicia adicional si se sobrepasan los 20 kilos autorizados.

10.- Una última recomendación, Nueva York estimula tanto o más que un quinceañero el consumo, con peligrosas consecuencias a corto y medio plazo. Asegurarse en origen el hotel y que el billete sea de ida y vuelta, será vital.