ESPECIAL VIAJES: INNSBRUCK, EL "CAPRICHO" DE LOS HABSBURGO

ESPECIAL VIAJES: INNSBRUCK, EL "CAPRICHO" DE LOS HABSBURGO

Innsbruck no es solo un paraíso para los esquiadores. La capital del Tirol, que fuera sede de dos ediciones de invierno de los Juegos Olímpicos en 1964 y 1976, se levanta majestuosa y altiva presumiendo de su rico pasado imperial y sus nuevas apuestas arquitectónicas que cualquier visitante puede disfrutar a pie de calle en edificios, hoteles, restaurantes o terrazas. La ciudad, encajonada en el hermoso valle del río Inn, está rodeada por cumbres que oscilan entre los dos mil y los tres mil metros, pero su encanto y su belleza se pueden apreciar también en las vías y construcciones de su viejo casco histórico, todo un cúmulo de atractivos que la convirtieron en el gran capricho de los Habsburgo.

Innsbruck sigue siendo hoy, ya en pleno siglo XXI, con sus 130.000 habitantes, un auténtico capricho que merece una visita detenida. Ver esta ciudad imperial sólo Viena e Innsbruck lo son en Austria- como si se tratara de una etapa volante de un tour organizado muchos turistas españoles llegan así hasta este destino- no permite saborear en su justa medida esta ciudad, calificada por muchos como de cartón o de juguete por sus casas antiguas, con un río que llama la atención por su caudal, su viejo puente y su color verde, una tonalidad espectacular que mantiene siempre que las lluvias no arrastran a su cauce otro tipo de materiales desde las montañas.

Muchos visitantes recuerdan Innsbruck por su tejadillo de oro , una tribuna construida como palco de honor para conmemorar la boda del emperador Maximiliano de Habsburgo con Blanca Sforza de Milán (1494) que destaca por sus 2.600 tejas de cobre doradas al fuego con una docena de kilos de oro. La foto en este rincón es inevitable, pero sólo a escasos metros de este edificio vale la pena ascender a lo más alto de la torre del antiguo ayuntamiento (s. XV) después de superar 148 escalones.

Será esta la primera panorámica que nos cautive de esta ciudad que disfruta de maravillosas vistas tanto hacia la impresionante Cadena Norte (Nordkette, 2.334 m), más gris y con menos vegetación, como hacia las montañas alpinas tirolesas del sur (Patscherkofel, 2.247 m) que la aprietan y que tanto gustan a sus habitantes. El esquí, el senderismo y las cabañas o refugios -donde saborean la comida típica o una buena cerveza- son en este rincón de los Alpes tres de las pasiones de los habitantes de Innsbruck que dejan su ciudad antigua los fines de semanas en manos de los turistas extranjeros para llegar a las cumbres y disfrutar de la naturaleza.

En realidad dos son las vías, la calle de Herzog Friedrich y la de María Teresa, esta última la más fotografiada, las que constituyen las arterias principales de la ciudad. Antes se instalaron en sus edificios comerciantes, nobles y órdenes religiosas. Hoy, siendo su reclamo principal sus tiendas y sus restaurantes, nos conducen hasta una ciudad cargada de historia que enamoró a Maximiliano I. Tanta pasión sintió el emperador por lo que era simplemente una aldea rodeada de montañas que aquí quiso instalar su impresionante mausoleo de mármol, donde deberían haber descansado sus restos que, sin embargo, terminaron finalmente en Viena.

La visita a este mausoleo en la Hofkirche, situada al lado del Hofburg (Palacio), no defrauda a nadie. El proyecto original incluía 40 gigantescas estatuas hechas en bronce además de un centenar de ángeles y bustos de emperadores romanos- que constituyen todo un documento periodístico de la época ya que las caras son reales y sus atuendos los originales que se lucían en la Corte. Maximiliano, como si se tratara de un faraón, quería estar rodeado por los personajes más celebres de la historia y aunque al final sólo se terminaron 28 figuras se pueden admirar las dedicadas a Felipe el Hermoso, doña Juana la Loca, Fernando el Católico, por citar a los más vinculados con la Historia de España, o incluso al monarca más popular de las leyendas europeas, el Rey Arturo, realizado por el mismísimo Durero. Casi todos los personajes disponen sus manos para aguantar velas gigantes, lo que sucedía en ocasiones especiales dando un aspecto mágico a esta iglesia gótica.

La cripta vacía de Maximiliano, embellecida con escenas de su vida, y todo el grupo de figuras y bustos de la Iglesia de la Corte es para muchos el monumento del Renacimiento más importante de Europa. Milagrosamente este magnifico conjunto se salvó durante la II Guerra Mundial al ser escondido en Hall, un pueblecito del Tirol cercano a Innsbruck, pues se asegura que Adolf Hitler quiso convertirlo en cañones para su ejército nazi.

Al salir del templo, y tras sorprendernos con la tienda más minúscula de la ciudad, una caja de cerillas de poco más de seis metros cuadrados con embutidos y productos locales que vende una valenciana llamada María desde el pasado mes de julio, se accede al Hofburg, el palacio gótico que la emperatriz María Teresa convirtió en barroco y que hoy, con su majestuosa Sala de los Gigantes, puede ser alquilado en algunas dependencias para organizar fiestas. El castillo-palacio fue el principal legado que dejó la emperatriz en esta ciudad como símbolo del poder imperial de los Habsburgo en el Tirol.

Otro castillo importante es el de Ambras, residencia del archiduque Fernando II, primo de nuestro Felipe II y gran coleccionista y mecenas de las artes y las ciencias, que reinó en el Tirol de 1564 a 1595. El edificio está a tres kilómetros del centro se accede muy fácilmente en autobús- y destaca por su colección de armas y curiosidades y por su jardín renacentista.

Considerado como uno de los museos más antiguos de Centroeuropa, el visitante puede quedarse boquiabierto con pinturas como la del español Pedro Gonzálvez, precursor del hombre-lobo (con el rostro cubierto completamente de pelo y de feroz expresión), o la del sanguinario Conde Vladimir IV, referente para la creación del personaje del Conde Drácula. Joyas del mar, chimenea, máscaras y hasta un soldado gigante armado que existió con el nombre de Bartolomé, de más de 2,20 metros de estatura, llaman la atención, entre otras muchas piezas artísticas.

La conclusión tras una visita reposada a la vieja y también moderna Innsbruck, situada estratégicamente entre Alemania e Italia en el oeste de Austria, es que los Habsburgo no se equivocaron al convertirla en ciudad imperial. Innsbruck existe de verdad -deja huella en el viajero- y su belleza es incuestionable, lo que le permite competir turísticamente con Salzburgo y Viena, las dos joyas rivales de este país centroeuropeo.

Otros puntos de interés

Catedral de Santiago

Templo barroco construido sobre los restos de una antigua iglesia del siglo XII en la Domplatz. En el altar se encuentra el cuadro de María Auxiliadora de Lukas Cranach el Viejo.

Riesenrundgemälde - Pintura panorámica gigante

Impresionante pintura al óleo de Zeno Diemer realizada en Munich, con una superficie de mil metros cuadrados, que representa la batalla de Bergisel (1809) contra las tropas francesas con un protagonista principal: Andreas Hofer, el héroe nacional austriaco. Es uno de los museos que sorprenden más al público. Atención a la iluminación natural de la sala y al realismo de la pintura distribuida en quince paneles de tela cosidos perfectamente. La obra estuvo olvidada en un sótano de uno los palacios de Viena hasta que fue recuperada para la ciudad de Innsbruck.

Helblinghaus

Casa señorial gótica del siglo XV en el casco viejo de la ciudad. La fachada fue decorada con estuco en estilo barroco tardío el año 1730.

Hofgarten - Jardines Imperiales

Jardines de la corte, de uso público desde 1710, con pabellón de conciertos y tableros de ajedrez al aire libre.

Museo de arte popular del Tirol

El más importante museo de arte popular de los Alpes. Ubicado en el "Nuevo Monasterio" de los franciscanos (siglo XVI). A partir de 1785 fue utilizado como escuela y es museo desde 1929. Se pueden contemplar trajes típicos tiroleses, cuartos rústicos, belenes

Annasäule - Columna de Santa Ana

Representación de la Virgen María. Mandada construir en la calle de María Teresa por las Cortes para conmemorar el fracasado ataque (1703) de las tropas bávaras durante la Guerra de Sucesión Española.

Arco del Triunfo

Erigido en 1765 con motivo de la boda del que después habría de ser el emperador Leopoldo II con la princesa española María Luisa.

Basílica de Wilten

La iglesia rococó más bella del Tirol (1751-1755). Conocida lugar de peregrinación con una estatua de la Virgen. En la entrada, unos curiosos depósitos de agua bendita y en el interior, una de las pocas pinturas sobre la muerte de San José (Patrón del Tirol) e imagen de Notburga, la única mujer santa de esta región.

Colegiata de Wilten

Edificio barroco. Adosado se encuentra el Monasterio de los Premonstratenses, fundado en 1138, con una curiosa leyenda sobre dos gigantes.

Estadio Olímpico de Saltos Bergisel

Pista de saltos de esquí construida en 1925, ampliada con motivos de los Juegos Olímpicos de 1964 y 1976 y renovada en 2002 por la arquitecta Zaha Hadid, autora del Museo Reina Sofía de Madrid. La altura de la torre es de 50 metros, la longitud de la pista de despegue, 98 metros, y el aforo de 28.000 espectadores.

Juan Pablo II dio una Misa en esta instalación en 1988 a la que asistieron 55.000 fieles. Vale la pena tomar una copa o un café en el restaurante panorámico del Café Im Turm,

Información práctica

Cómo llegar:

En coche: Desde el sur por la autopista de Brenner; desde el norte, este y oeste por la autopista del valle del Inn. Estas autopistas son de peaje.

En avión: Innsbruck tiene aeropuerto internacional, pero no buenas conexiones con España. Lo más aconsejable es volar a Munich y tomar un taxi compartido con la compañía Four Seasons Travel (Tel 00 43 512 584157)

Para tomar una cerveza o un café

Goldener Adler ( Águila de Oro ). El mesón más antiguo de la ciudad. Vio pasar entre otros a Mozart, Siegfried Wagner, Albert Camus o la Reina Silvia de Suecia.

Café Sacher. En el mismo recinto del Hofburg. Rennweg 1

6020 Innsbruck. Tel. 00 43 512 56 56 26.

Para dormir:

Hotel Europa Tyrol (Tel 00 43 512 59 31 -0), Südtiroler Platz. Hotel céntrico de lujo construido en 1869. El legendario rey de Baviera Ludwig II afirmó que el Hotel Europa era el lugar más hermoso en Innsbruck para celebrar una ocasión especial.

The Penz Hotel (Tel 00 43 512 57 56 57-0) . Adolf Pichler Platz 3, 6020 Innsbruck

Para comer:

Café Restaurant Lichtblick Maria-Theresien-Strae 18 / 7 Tel 0512 / 56 65 50. Un restaurante de moda que goza de una terraza panorámica con vistas excelentes de toda la ciudad y alrededores. www.restaurant-lichtblick.at

Solo Vino, Universitätsstrasse 15b - Innsbruck. Tel: 0512 58 72 06. Para los amantes de la cocina italiana a buen precio.

Para trasladarse y ver museos

Innsbruck Card. Permite acceder a los más importantes museos y atracciones turísticas de Innsbruck y al autobús turístico The Sightseer , que lleva a las principales atracciones turísticas. Precios:

24 horas - 23

48 horas - 28

Información turística: Tel: 00 43 512 59850-123 www.austria.info www.innsbruck.info