"UN MÁGICO VUELO SOBRE LA GRAN CUMBRE DE LOS ALPES"
Puede que el Mont Blanc no sea la más bella montaña que he escalado, pero siempre que llego a la cima vivo un momento intenso y de gran emoción, para mí no hay nada parecido en los Alpes . Bernard Blandin, un guía especialista en canoying , parapente y esquí con base en Megève, define así al que considera panorama más impresionante de los Alpes y lo dice un hombre de 57 años en plena forma que lleva 35 viviendo bajo la sombra de esta histórica cima y que tarda 5 horas en ascender a su cota más alta y solo una en su descenso en parapente.
El Mont Blanc, el pico más alto de la Europa Occidental (4.807 metros), no guarda demasiados secretos para Blandin, quien asegura que ahora son los excursionistas extranjeros los que asumen más habitualmente el ascenso de este mítico pico que fue escalado por primera vez en 1786 por Jacques Balmat y Michel Paccard. Destino de aristócratas y burgueses en los siglos XIX y XX, atraídos por la belleza del conjunto montañoso y por sus verdes valles, hoy es el principal punto de atracción de la segunda región turística de Francia: Ródano-Alpes.
Además de la clásica vía a través de Chamonix, la coqueta y bien conservada villa de Megève es un excelente trampolín para disfrutar del Macizo del Mont Blanc y todos sus glaciares. Megève, situada a 1.113 metros de altitud en el departamento de la Alta Saboya, tiene una población estable de 4.000 habitantes, pero esta cifra se multiplica por diez en verano y en invierno, cuando comienza la época de nieves, por la llegada no solo del turismo francés sino de lo vecinos más cercanos, los suizos, y los más alejados británicos que han descubierto en este lugar uno de los grandes paraísos de la jet-set francesa.
Empresarios, banqueros y otros grupos de alto standing , relacionados con el mundo de las finanzas, cuentan aquí con una segunda residencia. Incluso se dice que el exfutbolista Zinedine Zidane está a punto de adquirir una gran villa en la zona y hasta las estrellas norteamericanas, como Tom Cruise, se han acercado a este pueblo descubierto a principios del siglo XX por la poderosa familia de banqueros Rothschild que se instaló aquí, en la zona del Mont d Arbois, en un gran castillo hoy ya desaparecido. Sus descendientes son hoy propietarios de cinco hoteles y restaurantes, los más lujosos de todo Megève.
En 1912 Megève era ya una reconocida estación invernal francesa y dos décadas después, en 1933, la villa inauguró el primer teleférico europeo que transportaba exclusivamente esquiadores. En los 50 y los 60 el pueblo estaba considerado como el distrito 21 de París , dada la afluencia de turistas de la capital francesa a este lugar, y hoy, en pleno siglo XXI, es una de las villas de veraneo más ricas y atractivas de de toda Francia, que merece un tranquilo paseo por sus viajes calles, embellecidas con puentes, edificios llenos de luz y color y un vía crucis que surge de las entrañas del casco viejo. Además, el pueblo cuenta con un aliciente añadido para los que manejan una buena cartera: 200 tiendas con casi todas las grandes firmas del mercado.
Las posibilidades deportivas de Megève son enormemente variadas. A las especialidades más invernales, como el esquí en todas sus modalidades (460 km. de pistas de esquí de fondo y alpino), la escalada o las raquetas de nieve, se unen otras para cuando llega el mejor tiempo como el parapente, el canoying (con un espectacular escenario natural en el Nant des Cordes, La belle au Bois , a solo unos pocos kilómetros del casco antiguo del pueblo), natación en un ultramoderno palacio de deportes-, tenis, senderismo (150 kilómetros de pistas) y hasta un campo de golf de 18 hoyos, situado casi a dos mil metros de altitud.
Pero quizás la experiencia más impactante, que deja huella en el visitante, es la que ofrece el altiport cote 2000 de Megève. Por poco más de 100 euros cualquiera puede sobrevolar en una avioneta de cuatro pasajeros, con piloto profesional incluido, por encima del Macizo del Mont Blanc durante cuarenta minutos. El Jodel Mousquetaire , una coqueta avioneta de 8 metros de longitud y de color rojo con rayas de blancas, nos conduce a las cimas a una velocidad crucero de 230 kilómetros por hora, aunque la sensación que tiene el pasajero es la de encontrarse suspendido ante un grandioso escenario blanco con sus espectaculares agujas y cumbres. Jacques Brun pilota el aparato. Lo hace desde hace 30 años y confiesa que nunca ha sufrido un accidente. Es otro enamorado de esta zona alpina.
A casi cuatro mil metros de altura, si el tiempo acompaña, el excepcional espectáculo visual en cinemascope recordará las clásicas y emocionantes películas de aventuras ambientadas en una cordillera montañosa que, como en este caso, destacan por sus muros de hielo y sus riscos, las cimas siempre nevadas, el popular teleférico que alcanza la Aiguille du Midi (3.842 m.), y los glaciares perpetuos (Leschaux, Talefre, Tacul, Mer de Glace ) que cortan la respiración desde las alturas. Un vuelo mágico en el corazón de los Alpes.
Información práctica
Cómo llegar:
En avión:
- Vía Lyon o Ginebra, los dos aeropuertos más cercanos.
Por carretera:
- 1 hora desde Ginebra (70 km), 2 horas desde Lyon (180 km), 4 horas desde Milan (300 km) a través del túnel del Mont Blanc y 6 horas desde París (600 km)
Para dormir:
- Megève cuenta con una capacidad hotelera de 44.000 camas (En la villa hay 42 hoteles). Céntricos:
Hotel Au Coeur de Megève (3 estrellas): Tel: 33 04 50 212530
Hotel Mont Blanc (4 estrellas): Tel: 33 04 50 212002
Excursión en avioneta por el Macizo del Mont Blanc: Altiport cote 2000 Megève. Reservas: 33 04 50 210321. Precios: Vallée de Megève (29 euros), diez minutos; Vallée de Chamonix (58 euros), veinte minutos; Vallée Blanche (87 euros), treinta minutos; Macizo del Mont Blanc (116 euros), cuarenta minutos. También se puede realizar esta excursión en helicóptero. www.aerocime.com
Deportes de montaña y al aire libre: www.guides-megeve.com. Tel: 33 04 50 215511
Más información: www.megeve.com