- LA CAPITAL BÁVARA CELEBRA LA "FIESTA DE LA CERVEZA" DEL 22 DE SEPTIEMBRE AL 7 DE OCTUBRE
Importante centro económico, político e industrial de Alemania, la capital bávara es también un rincón reservado para la cultura y el arte que prepara ya los actos conmemorativos del 850 aniversario de su fundación (2008). Munich es con Berlín la ciudad alemana favorita de los españoles, pues más de ochenta mil turistas de nuestro país la visitan anualmente. El Oktoberfest (la Fiesta de la Cerveza), que se celebra este año del 22 de septiembre al 7 de octubre, es uno de sus principales reclamos turísticos.
La capital bávara fue fundada por Enrique el León hacia 1158, alrededor de un puente construido sobre el río Isar para desviar el tráfico de la sal, y tomó su nombre de los monjes ( münchen ), antiguos propietarios del territorio. En 1255 se conviertió en capital de los Wittelsbach, duques y más tarde reyes de Baviera (1806). Bastión del catolicismo en Alemania, Munich se enfrentó a la Reforma de Lutero y Calvino.
Fue en 1806 cuando la ciudad, enriquecida y embellecida por Luis I y Maximiliano II, se convirtió en la capital del reino de Baviera. La ciudad que baña el Isar fue también escenario de la Revolución socialista de 1918 y más tarde, de la fundación del Partido Nacionalsocialista de Hitler, que escribió aquí una de las páginas históricas más oscuras de la ciudad, al convertirse en uno de los principales centros de la Alemania nazi.
Munich es la capital del estado federal de Baviera, el mayor de los länder de Alemania, y también tierra de inmigrantes. De hecho en Munich una cuarta parte de sus habitantes ha llegado de otros lugares, desde las zonas agrícolas menos prósperas a la antigua Alemania del este y otros países de Europa Oriental.
El recorrido
Por la Ciudad Antigua
Esta ruta, que nos llevará cerca de dos horas, puede iniciarse en la Karlsplatz, delante del Karlstor. Se trata de una puerta de la ciudad, del siglo XIV, situada en el medio de un grupo de edificios construidos por Gabriel Von Seidl en 1900. A través de la puerta entramos en la Neuhauser Strasse.
Ésta es la calle peatonal de los actores callejeros. Cerca de la puerta encontramos la fuente de Brunnenbuberl, de 1895, que representa a un sátiro escupiendo sobre un chico desnudo. Y a la izquierda la Alte Akademie, construida en el siglo XVI como un colegio jesuita. Y delante, la fuente dedicada a uno de los personajes más célebres originarios de la ciudad, Richard Strauss. Fue construida en 1962 para conmemorar la ópera Salomé . Muy cerca, la Michaelskirche, levantada en el último tramo del siglo XVI. En su fachada aparece el arcángel San Miguel matando al dragón. Dentro, la segunda bóveda más grande de Europa tras la de San Pedro de Roma. El cuerpo de Luis II de Baviera, el conocido como Rey Loco , fue enterrado en este templo, aunque su corazón se encuentra en la Iglesia de la Imagen Milagrosa de Altötting, como mandaba la tradición de los reyes bávaros.
Giramos a la izquierda por la Agustinerstrasse hasta llegar a la Frauenplatz y la Frauenkirche, catedral de Munich. Sus torres gemelas, abovedadas en forma de cebolla, son uno de los símbolos de la ciudad. Representante del gótico tardío, el templo fue diseñado por Jörg Von Halspach y construido entre 1468 y 1488. Las torres se terminaron en 1525. La leyenda cuenta que el arquitecto de la catedral pactó con el diablo que el edificio no tendría ventanales visibles a cambio de fondos para su construcción. Terminada la obra, el arquitecto llevó al diablo a un punto desde el que no se podían ver los ventanales. Enfurecido y lleno de cólera, el diablo dio una patada en el suelo y se marchó del lugar. Hoy, todos visitan la famosa huella del demonio.
Tomamos ahora la Liebfrauenstrasse hasta la Kaufingerstrasse, que nos lleva finalmente a la Marienplatz, el auténtico corazón de la ciudad, presidida por el neogótico Neues Rathaus (Ayuntamiento Nuevo), imponente, bello y siniestro. Todos los días, una nube de visitantes se sitúa frente a su fachada para escuchar el Glockenspiel, cuyas tres campanas tocan un carillón de quince minutos. Treinta y dos figuras mecánicas representan primero la celebración de las bodas del duque Wilhelm V con Renate Von Lothringen y luego una danza de Cooper, que se creía una forma de evitar la peste. Este complicado artilugio sigue funcionando con la mecánica que se instaló en 1917, pero ha sido recientemente revisado para que esté a punto en 2008, año del 850 aniversario de la ciudad. Recomendable también es la subida a la torre de 85 metros. Y en lo alto, el Müchner Kindl (el pequeño monje del que la ciudad ha tomado el nombre).
En la misma plaza, a pocos metros, podemos probar con la Peterskirche, desde cuya torre, conocida cariñosamente como el Alter Peter (Viejo Pedro), podremos divisar una vista la más publicada de la ciudad- similar de los tejados del casco viejo. Ésta es la más antigua de las parroquias de la ciudad y un templo favorito entre los muniqueses por sus Misas cantadas. También en la Marienplatz está el Alter Rathaus (Ayuntamiento Viejo), presente en este lugar desde 1345, si bien ha sido reconstruido en varias ocasiones. Hoy, su torre alberga el Spielzeug Museum (Museo del Juguete).
Siguiendo por el Alter Peter hasta la Löwenturn (Torre del León), tomamos Rosental hasta llegar al Viktualienmarkt, imprescindible mercado de alimentación de la ciudad. En pleno centro, ha sido el principal mercado de la ciudad desde 1807. En él se venden verduras, flores, pescado, fruta, queso... Animado siempre por músicos o humoristas, es el lugar de encuentro en las horas de las comidas. Si el tiempo es bueno, nada mejor que comer en la calle, barato, rodeado de gente. El menú será el mismo: salchichas, de mil clases diferentes, y cerveza.
La siguiente visita es la Max-Joseph Platz, con el nombre y el monumento en honor del primer rey de Baviera, Max I Joseph. Fue trazada por Leo Von Klenze y Karl Von Fischer en la década de 1830. A espaldas del rey, el Nationaltheater, que alberga la Ópera Estatal de Baviera, dañado por el fuego en 1823 y por las bombas de 1943, construido siguiendo el modelo de un templo griego. Al norte de la plaza se encuentra la Residenz, enorme palacio barroco con más de 140 salas y 7 patios interiores, muy bombardeado en la Segunda Guerra Mundial (un 80 por ciento del mismo quedó destruido), ampliamente restaurado y hoy dividido en varios museos: la Residenz, el Schatzkammer (Tesoro), el Teatro Cuvilliés, el Ägyptische Kunst (Colección egipcia) y el Staatliche Münzsammlung (Colección numismática). De los bombardeos de la Gran Guerra se salvó milagrosamente el Antiquarium, una bellísima joya renacentista que destaca por su gran colección de bustos romanos creados en la Edad Media y que a punto estuvo de ser dinamitada por Adolf Hitler Se utiliza actualmente como sala de conciertos y recepciones y para grandes acontecimientos sociales y políticos de la ciudad.
Otra opción nada despreciable es la visita del Deutsches Museum, para muchos el mejor museo del mundo dedicado a la ciencia y la tecnología, y además el más visitado de Munich. Ofrece siempre multitud de actividades de lo más interesante. Entre las exposiciones, la posibilidad de explorar un barco de vela del siglo XIX, de conocer el estudio de Galileo, las cuevas prehistóricas de Lascaux o una mina de carbón.
Parques
Nada mejor que dedicar una buena tarde al Englischer Garden (Jardín Inglés), uno de los mayores parques urbanos del mundo. La presencia de este gran rincón verde al estilo de los románticos jardines ingleses del siglo XVIII en la ciudad bávara se debe a un soldado estadounidense, Benjamin Thompson, que entró al servicio del elector Karl Theodor en 1798, y que consiguió transformar la marisma situada al norte de la Residenz en este gran jardín, poblado de árboles y habitado por muchas especies de aves.
En el parque no falta el agua no se pierdan el sorprendente espectáculo de los surfistas en el río Eisbach que atraviesa el parque-, y como no, la música, las cervecerías o los malabaristas.
Menos bonito, menos animado, es el Olympiapark, construido para los Juegos Olímpicos de 1972 y dominado por el Olympiastadion, antiguo estadio del Bayern Munich, y por los ciclistas y patinadores que circulan por sus pistas. Si se sube a la torre del parque, de 291.28 metros, se disfruta de una magnífica vista panorámica de la ciudad y de la antigua villa olímpica. Un ascensor sube a la terraza (189 metros) en menos de 30 segundos. A solo unos metros, una recomendación para los aficionados a la velocidad: la visita al Mundo de BMW, museo de la histórica marca de coches.
El Palacio de las Ninfas
A las afueras de la ciudad es recomendable la visita al Schloss Nymphenburg, al que llega un precioso canal repleto de cisnes, que en invierno se convierte en cancha de hockey sobre hielo y patinadores. El Palacio de las Ninfas, levantado junto a un jardín de 240 hectáreas, fue construido por cuatro miembros de la familia Wittelsbach a lo largo de todo un siglo (entre el XVII y el XVIII), y se caracteriza por su simetría. Se pensó en él como residencia de verano pero hoy está ya incorporado a la ciudad. Aquí nació Luis II de Baviera y vale la pena ver su museo de carrozas y trineos, lujosamente adornados para el excéntrico monarca bávaro.
La Oktoberfest
La Oktoberfest es uno de los mayores festivales folklóricos del mundo. Lo visitan más de 6 millones de personas y durante su celebración se consumen 5 millones de litros de cerveza. Su origen se sitúa en la boda del príncipe heredero Luis de Baviera y la princesa Therese Von Sachsen-Hildburghausen en 1810, una fiesta tan sonada que a partir de ese año se empezó a celebrar en la ciudad la famosa Oktoberfest, que da comienzo el penúltimo sábado de septiembre y termina el primer domingo de octubre (este año es del 22 de septiembre al 7 de octubre).
Y es que la cerveza es toda una institución en Munich y en toda Baviera. La tradición cuenta que la primera cervecería fue creada en el año 724 por el misionero San Korbiniano. Se sabe que los monjes bávaros ya preparaban cerveza a principios del siglo XIV y su legado se manifiesta todavía hoy en la Starkbier (cerveza fuerte), preparada en marzo con la idea original de socorrer a los religiosos en los días de la Cuaresma. En Baviera la industria cervecera está regulada por el duque Wilhelm IV desde 1516, que limitó sus ingredientes a levadura, cebada, lúpulo y agua.
La cervecería más famosa de Munich, la Hofbräuhaus fue fundada en 1589 por el duque de Wilhelm V, al que no le gustaba la cerveza local, por lo que ordenó la fabricación de una cerveza oscura, especial para la corte. En 1632 los suecos, a su llegada a la ciudad, exigieron y obtuvieron 60.000 litros de cerveza. Música bávara, mesas grandes y jarras de cerveza, sus señas de identidad.
Información práctica
Festival de la cerveza: hay 14 grandes carpas de cerveza y Las atracciones y los puestos de feriantes de la Oktoberfest reflejan la evolución de la industria del entretenimiento en los siglos 19 y 20. La proporción entre atracciones y feriantes ha variado en el transcurso de los últimos cien años. Mención especial merecen los puestos de tiro al blanco, pues su presencia se ha mantenido constante a lo largo del tiempo.
Visita a la Residenz: Abierto diariamente de 9-18h (1 abril-15 de octubre) y de 10-16h (16 de octubre al 31 de marzo)
Visita a la Torre Olímpica: Abierto diariamente (9 a.m.-12 p.m.). útimo ascensor: 11.30 p.m.