LA ACTRIZ ACABA DE TERMINAR EL RODAJE DE "CASUALDAY", UN LARGOMETRAJE DE MAX LEMCKE EN EL QUE COMPARTE CARTEL CON LUIS TOSAR, MALENA ALTERIO Y ALBERTO SAN JUAN
Estíbaliz debutó en televisión hace tan sólo cuatro años, antes quería estudiar una carrera que le sirviera como red si aquello de la interpretación fallaba. De casta le viene al Galgo, la sobrina del periodista Iñaki Gabilondo no podía dejar a un lado la comunicación y eso fue lo que eligió pero lo cierto es que la interpretación no ha fallado y en los sueños de Estíbaliz el periodismo ha pasado a ocupar el segundo plano. Es una mujer sonriente, dulce y aparentemente tímida que no aparenta los treinta años que cuenta. Entre sus trabajos se encuentran series como Policías , Hospital Central o Paco y Veva , ahora reaparece en la gran pantalla protagonizando Casualday , una particular visión de Max Lemcke sobre las innovadoras técnicas que buscan actualmente las empresas para motivar a sus empleados.
-Háblanos de Marta, tu personaje en Casualday ...
-Es un chica muy idealista que acaba de empezar a trabajar en una empresa en la que hay un ambiente muy machista y predomina una escala de valores muy diferente a la suya. Sus compañeros son un montón de pajarracos materialistas y machistas contra los que deberá luchar.
-¿Te identificas con ella en algo?
-Las dos somos muy idealistas y luchamos por nuestros sueños, esa manera que tiene de saltar ante las injusticias la comparto pero ella es mucho más altruista que yo.
-¿Cómo te ves a ti misma?
-Muy cabezota, sé que lo soy, tanto para lo bueno como para lo malo. Todos los que me conocen coinciden en definirme como una persona noble pero no soy quién para asegurarlo.
-¿Qué pensaste cuando te ofrecieron el papel?
-Que me había tocado la lotería, esta película es una gran oportunidad para mi, no dudé ni un segundo antes de aceptarla.
-¿Qué metas profesionales te has impuesto?
-Por ahora sólo quiero conseguir vivir de la interpretación, ir trabajando poco a poco.
-¿Y a nivel personal?
-Estar tranquila e irme escapando poco a poco de Madrid, hace poco que me vine del País Vasco y echo mucho de menos aquello, quiero huir de tanto ruido y estrés.
-¿Cuándo decidiste que querías ser actriz?
-No fue algo premeditado, me fui adentrando poco a poco en el mundo de la interpretación. Primero estudié comunicación audiovisual, por aquello de tener algo en la recámara por si fallaba esta locura.
-Siendo sobrina de Iñaki Gabilondo no podías ir a otra facultad que no fuese Ciencias de la información...
-Sí (Ríe). Para colmo mi padre también es periodista.
-¿Llegaste a ejercer?
-Sí, trabajé como colaboradora pero tuve que dejarlo porque conseguí trabajo como actriz.
-¿Te sirvió tu tío como referente o su figura eclipsa demasiado como modelo a seguir?
-Lo cierto es que no le he seguido mucho a nivel profesional, no suelo escuchar la radio pero sé que es un fuera de serie como periodista porque para darse cuenta de eso no hace falta más que hablar con él, sabe de todo y entablar cualquier conversación con es un auténtico placer .
-¿Qué te parece su trabajo en televisión?
-Al principio estaba muy nervioso, era enternecedor verle así pero ha cogido la dinámica rápidamente. Cuando tengo tiempo siempre elijo su telediario porque tiene una manera muy diferente de contar las cosas y eso me gusta.
-Tiene fama de ser un jefe muy exigente...
-Eso no puedo saberlo, como tío no es exigente, comemos juntos de vez en cuando y hablamos de temas de actualidad con total confianza.
-¿Te han acusado alguna vez de enchufada ?
-Cuando estudiaba comunicación sí, los compañeros me tachaban rápidamente como la enchufada y la verdad es que me sorprendía mucho porque yo tenía muy claro que no quería dedicarme a ello. Ahora me estoy abriendo camino en una profesión diferente y no noto nada de eso. Si hubiera ejercido como periodista podría haber sido un gran peso pero también puede que me hubiese ayudado, no lo sé.
-¿Es difícil abrirse camino en el mundo de la interpretación?
-No es que sea difícil, lo que pasa es que hay que perseverar. Es un problema de carácter mas bien. El que la sigue la consigue, en este mundo y en todos los demás.
-¿Has sufrido alguna vez la vida del asalariado?
-No, tengo muy poca experiencia laboral en ese terreno. Trabajé en una oficina pero sólo durante un mes así que nunca me sentí explotada. He tenido que basarme en las quejas que escucho de mis amigos y compañeros. Yo ya no sería capaz de trabajar de esa manera.