Fernando Sánchez Dragó: "Las separaciones con mis seis ex-mujeres han sido difíciles y dolorosas"

Fernando Sánchez Dragó: "Las separaciones con mis seis ex-mujeres han sido difíciles y dolorosas"

EL ESCRITOR Y PERIODISTA CONFIESA QUE LA ENTREVISTA A ORTEGA LARA "HA SIDO LA MÁS EMOTIVA DE MI VIDA"

Nunca se ha mordido la lengua ante nada y tal vez por eso es tan odiado y tan temido, aunque no le importa nada de las dos cosas. Fernando Sánchez Dragó estrenaba su 'Diario de la noche' en medio de una polémica que afecta a Telemadrid. Sincero y sin pelos en la lengua, siempre ha rechazado ningún tipo de presión y lo único a lo que está plenamente dedicado es hacer su trabajo lo mejor posible. Dragó tiene una vida repleta de anécdotas que dan cuenta de lo intensa que ha sido: siete matrimonios, el último con una japonesa alumna suya en la Universidad de Kyoto casi cuarenta años menor que él; tres by-pass; la estancia en la cárcel y años de exilio. No parece arrepentirse de nada ya que se declara feliz, no sólo en la actualidad, sino durante toda su vida. Por el momento se encuentra dedicado en exclusiva a su informativo nocturno y al programa literario 'Las noches blancas'. A pesar de que le queda poco tiempo, siempre encuentra un hueco para pasarlo al lado de sus tres hijos, fruto de tres matrimonios distintos, y sus nietos. Dice que si no fuese así, no hubiese comenzado a capitanear el informativo, al que denomina Titanic .

¿Cómo lleva el gobierno del Titanic?

Hasta ahora no he tropezado con ningún iceberg, por lo menos de mayor cuantía, solamente pequeños cristalitos y la proa del Titanic ha conseguido apartarlos sin mayores problemas.

¿Qué supone esta nueva etapa para usted?

Está suponiendo muchas cosas. Por una parte estoy muy contento porque el programa gusta, todo el mundo habla de él, está subiendo de audiencia vertiginosamente...así que desde ese punto de vista estoy muy contento. También lo estoy porque es una cosa nueva, que yo no había hecho y por la que nadie daba nada por mi pellejo. Por otra parte tenía un oscuro deber filial ya que a mi padre cuando era joven y un grandísimo periodista lo mataron. Yo quería recoger el testigo que mi padre perdió en la guerra y llevarlo a puerto. Eso también me agrada mucho porque estoy haciendo lo que él no hizo. En un plano más personal, esto está retocando toda mi vida cotidiana porque yo era seguramente el español que primero se iba a la cama y ahora me voy casi el último, pero son aventuras que hay que correr. A los 70 años, uno no puede perder el tiempo. Tiene que trabajar más que nunca porque le queda menos tiempo. Yo nunca he entendido lo de la jubilación, porque el que quiera jubilarse que se vaya a echar migas a las palomas.

Antes de empezar con 'Diario de la noche' declaró que estaba nervioso ante la expectativa de llevar el programa, ¿se ha hecho ya con él?

En realidad lo de que estaba nervioso era un poco de teatro porque soy una persona muy tranquila, no me pongo nervioso por nada, no me enfado nunca. Mi lema en la vida es la frase de un filósofo presocrático anónimo que dijo: 'Nada importa nada'. Como nada me importa nada, pues nada me pone nervioso. Lo que podía inquietarme más es que he heredado un equipo, un equipo complicado porque la gente es complicada. Además son 23 personas, un equipo amplio y por otra parte yo siempre había sido un llanero solitario. Había tenido una o dos personas a mis órdenes y de repente convertirme en capitán del Titanic era lo que me preocupaba. Luego están las pequeñas cosas como la precisión en el tiempo de un informativo. La técnica y la relación humana era lo que más me preocupaba porque el trabajo no. Soy una persona que pretende hacerlo todo profesionalmente siempre lo mejor posible. Creo que una cosa si no merece la pena hacerse, no se hace y si lo merece, aunque sea clavar un clavo, se procura hacerlo lo mejor posible.

¿Prefiere periodismo o literatura?

La gente suele pensar que el periodismo y la literatura son dos cosas muy emparentadas y yo creo que no. Esa opción ha sido la disyuntiva de mi vida porque siempre me he movido con un pie en esos dos mundos. Por encima de todo soy escritor pero sobre todo a raíz de los diez años que me ha llevado escribir 'Muertes paralelas' ha ido saliendo en mí la calavera del periodista, el gen, el cromosoma. En mi familia han sido periodistas varias generaciones y la verdad es que en estos momentos me siento muy periodista. Sobre todo porque es una profesión que se ha encanallado por muchas cosas: desde la telebasura hasta la falta de independencia de los periodistas que sirven a un partido político o a una empresa. También hay en mí una dimensión de guerrero que quiere aportar su granito de arena para devolverle a la profesión del periodista la nobleza que tuvo. Además también hay en mí este carácter de niño díscolo, de periodista a la americana que hace barrabasadas y todo esto me está ilusionando mucho.

Hace tres años sufrió una afección que le hizo renacer, ¿cómo se encuentra de aquello?

Afortunadamente no llegué al infarto, pero estaba al borde de tenerlo y me hicieron tres by-pass antes de que me diera el infarto mortal. Pero ahora me encuentro mucho mejor que antes, lleno de energía. Tanto que casi me asusta la cantidad de energía que tengo. Trabajo 14 horas al día, aunque siempre lo he hecho porque hago un trabajo de vocación.

¿No será que su corazón ha pasado muchas vivencias?

Vivencias desde luego ha pasado por muchas porque me ha ocurrido de todo en la vida, desde cárceles, exilios y hasta siete mujeres. Que duda cabe de que ese atosigamiento hace trabajar al corazón mucho, pero al mismo tiempo los músculos como el corazón, hay que trabajarlos y hacer pesas con ellos para fortalecerlos. Yo he hecho mucha halterofilia con mi corazón y de momento parece que aguanta.

¿Qué es lo que le ha hecho más feliz?

Sé que con lo que voy a decir me voy a ganar un millón de enemigos en este país de envidiosos: yo siempre he sido feliz. He pasado muy pocos malos momentos. Yo a todo le veo el lado bueno, a mi todo me divierte. Para mí una mala noticia es siempre una excelente noticia porque te obliga a reaccionar. Es lo que te mantiene vivo, lo que me rejuvenece. Por ejemplo, llegaron los socialistas y me cerraron 'Negro sobre Blanco' y pensaron que me habían jodido, pero no, al contrario. Me obligaron a sacar otro programa 'Las noche blancas' que creo que es mejor programa. Cuando tienes esta filosofía eres siempre feliz. Que duda cabe de que sí ha habido algunos momentos de infelicidad y ha sido siempre generados por lo mismo: las separaciones de las mujeres que son difíciles, son dolorosas y tardan siempre más tiempo del que deberían tardar. Sobre todo es doloroso las repercusiones que pueden tener las separaciones sobre los hijos. Yo tengo tres hijos de tres madres diferentes y la verdad es que soy muy padre. El mayor milagro de mi vida es que en medio de este ajetreo de vida he conseguido crear una familia verdaderamente fantástica, ejemplar y maravillosa.

¿Qué es lo que peor lleva de esta nueva etapa?

Sobre todo dos cosas. Una es la corbata, que me parece que me la voy a quitar de un momento a otro. Otra el móvil que me han puesto. Yo no tenía móvil hasta hace un mes que la gente me decía que era necesario por si me pasaba algo. Pero así sería muy cómodo, precisamente lo que me gusta es buscarme la vida en una situación difícil.

¿Qué relación tiene con Japón?

Creo que soy casi más japonés que español. En mi trayectoria hay tres países claves. Uno de ellos por supuesto es España, sobre todo por la lengua, porque yo soy escritor y para mi la lengua es mi patria. También por sus usos y costumbres como el vino. España es mi país, pero también lo son Japón e India. En la India yo renací, en Benarés en 1967. Luego Japón es el país más maravilloso de la Tierra. Cuando te has acostumbrado a vivir en Japón, y yo he vivido durante siete años allí, es muy difícil vivir en otra parte. No es que sea una sociedad perfecta porque no lo es y cada vez lo es menos, pero a pesar de eso es lo más parecido a una sociedad perfecta que yo he conocido. Digo esto porque es un país donde cada uno cumple su deber, donde menos sinvergüenzas hay por metro cuadrado y España en cambio, junto a Italia, es el país que más sinvergüenzas tiene por metro cuadrado. Aquí siempre estamos en tensión pensando que todo el mundo nos está engañando. En cambio en Japón uno tiene la sensación de que no le engaña nadie, de que todo el mundo cumple con su deber y eso es como un balneario, es una cura de relax profunda. Así que cada vez me siento más japonés y para colmo me he casado con una japonesita que es como un ángel a la que le llevo la friolera de 38 años. Le chupo por las noches la energía durmiendo a su lado para continuar viviendo.

Cuénteme cómo conoció a su actual mujer.

Era alumna mía en la Universidad de Kyoto en el año 95. Es una historia muy divertida. A mí me gustaba ella pero con estos tiempos de acoso sexual y todas estas cosas terribles que hay, no me atreví a dar el primer paso. Así que el primer paso lo dio ella. Daba un curso sobre una novela mía y entonces un día después de la clase se me acercó y me dijo que me quería hacer dos preguntas sobre la novela. Le dije que viniese a mi despacho. Vino y me hizo dos preguntas tan tontas, no siendo ella tonta en modo alguno, que yo la miré de arriba a abajo y pensé que buscaba otra cosa. Yo vivía al lado de la universidad y debajo había un supermercado grande. Le dije que si me acompañaba. Aceptó y le pregunté si me ayudaba a subirlos a casa. Me dijo que sí, entró en casa y hasta ahora.

¿Dónde pueden encontrar su esencia los espectadores de Diario de la noche ?

Sin duda alguna hay tres puntos que firmo. Uno es la editorial del principio, otro es la salida con ese cielo de Madrid, una postal más intimista, más tierna, más literaria y luego en la sección que he abierto que se llama Gotas de FSD, jugando con las iniciales de mi nombre. En esas gotas es donde yo me explayo.

Convénzalos para que a las doce estén despiertos para ver su informativo.

Yo creo que hay dos Españas. Es verdad que sigue existiendo la España de izquierdas y derechas, por desgracia. Pero aparte de eso, creo que hay dos Españas más: una, la que ve televisión mala y otra que, asqueada por lo que la televisión está haciendo, ha dejado de ver televisión y es media España. Yo pretendo que parte de ellos se dé cuenta de que hay un programa culto, bien educado, suave, independiente políticamente y que regrese al redil que abandonó. Yo me dirijo a los espectadores que son pueblo, no a los que son plebe porque sé que ahí no voy a pescar truchas. En el otro redil, la verdad es que están mordiendo bien el anzuelo como yo pensaba.

Empezó usted muy fuerte con Ortega Lara, ¿cómo fue esa entrevista?

Fue la entrevista más emotiva que he hecho en toda mi vida. No fue difícil en modo alguno porque, si se me permite la comparación, él era como un toro bravo noble que entra a la muleta en todos los terrenos. La lidia de esa entrevista daba gusto: daba respuestas breves y respondía a todo. Conseguir la entrevista se me vino a las manos, yo no di un primer paso. Ni si quiera se me había ocurrido y de repente apareció y naturalmente me abalancé sobre ella.

¿Quién entiende a Sánchez Dragó?

La verdad es que no lo sé. (Ríe) Yo siempre he sido un niño raro porque todos los escritores lo somos. Yo desde luego siempre lo fui en el colegio y en la universidad, además sigo siendo raro. He tenido la sensación toda mi vida de que he pensado de casi todo lo contrario de lo que piensa casi todo el mundo. Yo creo que más que entenderme la gente me ha dejado por imposible: Cosas de Dragó , dicen. Creo que ese es un buen estatus así que estoy encantado con que respeten mis rarezas porque entenderme yo creo que nadie acaba de entenderme del todo. Ni si quiera yo mismo.

¿Cuáles son sus mayores placeres?

Soy hombre muy de placeres: me gusta comer, me gusta beber...pero mis tres placeres fundamentales en la vida han sido las mujeres, el viaje y la lectura. Cuando a mí me operaron del corazón, que siempre te replanteas la vida y piensas lo que estás dispuesto a perder y lo que no, me di cuenta de que estaría dispuesto a perder el sexo. En cambio hay dos cosas que si me las quitan me matan y son viajar y leer.

Ha declarado que le gustaría ser mujer en una futura reencarnación.

Sí, yo siempre digo que soy el hombre más femenino de España pero tengo este aspecto de actor secundario de película del oeste que no casa muy bien con esa afirmación. Me he esforzado mucho en sacar mi lado femenino para llegar a la complementariedad y llegar a ser un andrógino para ser más sabio.

¿Cómo fue su época de encarcelamiento y exilio?

Maravillosa. Siempre digo que yo soy hijo de la cárcel y del exilio. La cárcel era un mundo maravilloso que solamente tenía dos problemas. Uno era que no sabías cuando ibas a salir y el otro que no había chicas, ni visitas. El exilio es lo que me hizo descubrir el mundo, vivir experiencias maravillosas, descubrir Japón y la India. Me gustó muchísimo. El día que yo me encontré con el pasaporte de un amigo y doce mil pesetas en el bolsillo en Andorra, que es por donde me escapé de España, fue uno de los días más felices de mi vida, si no el más feliz de todos.

Siempre ha sido el espíritu que no ha encajado ni en derechas ni en izquierdas y tanto ha caído muy bien como fatal para ambos. ¿Tiene muchos enemigos?

No sólo tengo muchos enemigos sino que me gusta tenerlos. Que no se enteren porque si se enteran dejarán de ser mis enemigos. Yo tengo muchos enemigos pero todos están acumulados entre los 'progres' que no me perdonan que haya dejado de ser 'progre' porque creen que serlo es como el bautismo, un sacramento que impide carácter y ya no puedes dejar de serlo y si lo haces, eres un renegado. De todas maneras, todos mis enemigos lo son de mi imagen pública que es falsa por supuesto como lo son todas las imágenes públicas. Cuando me conocen, en el cien por cien de los casos, ese enemigo deja de ser enemigo. Pero a mí me gusta tener adversarios porque soy un guerrero y sin ellos no soy nada. Mi estrategia es aprovechar el impulso del enemigo y si no los tengo, no tengo energía. A mí que venga un señor y me dé una palmada en la espalda diciéndome que lo estoy haciendo bien, no me aporta nada.

¿Ha invitado ya a Javier Marías al Diario?

Yo le he invitado siempre, pero no quiere venir porque no quiere ir a televisión, cosa que respeto, y también porque no nos llevamos muy bien. Supongo que el piensa que si viene está en mi territorio y voy a superarle. En agosto se cumplió el aniversario desde que yo estrené mi primer programa de libros en Televisión Española y quería darme un auto homenaje. Lo que más me gustaría para ese homenaje es que vinieran mis enemigos, pero no quieren. Me encantaría que ese programa de homenaje fuese un encuentro entre Javier Marías y yo. No va a querer, pero desde aquí lo desafío y por supuesto respetaré las reglas del juego si acepta.

Mucha gente le recuerda por sus declaraciones acerca de la legalización de ciertas drogas. Es una imagen distorsionada, pero ¿puede estar más cerca de la realidad de lo que pensamos?

Yo no miento nunca porque a mí mi madre solamente me dio una bofetada en su vida y fue porque a los seis años le dije una mentira. Me enseñó a no mentir y si me preguntan por las drogas digo lo que pienso. Yo soy un defensor del libre albedrío por lo que creo que sólo hay dos leyes: trata al prójimo como a ti mismo y mi libertad termina allí donde empieza la libertad del prójimo. De ahí que defienda el derecho de cualquier persona de hacer lo que le dé la gana con su cuerpo y con su vida siempre y cuando respete al prójimo. Da la casualidad de que la única droga que yo prohibiría a rajatabla sería el tabaco porque es la única que no sólo perjudica al que la fuma, que allá él, sino también al inocente.

Hay otro grupo que le recuerda por el lance compartido con Arrabal en televisión.

Lo de Arrabal es el mejor programa de la televisión mundial, no por mérito mío sino por mérito de Arrabal. En la televisión todo es en falsete y está muy maquilladito . En ese programa la vida tal como es se colaba a raudales en el estudio durante hora y media. Porque siempre sacan las mismas escenas, pero la hora y media es una película de los hermanos Marx. Pero es muy triste que cuando te tiras treinta años haciendo televisión, se te recuerde y te conviertas en una especie de best seller únicamente por la borrachera de Arrabal. Eso habla muy mal de España.

¿Tiene tiempo para estar con la familia ahora que está tan ocupado?

Sin ir más lejos tengo dentro de poco una cena con todos mis hijos y nietos. En Semana Santa he alquilado una falúa para descender por el Nilo con todos. Claro que tengo tiempo para ver a la familia y si no lo tuviera no haría este trabajo.