"SIGO SIENDO EL MISMO DE SIEMPRE, CON LA DIFERENCIA DE QUE AHORA HAGO LO QUE ME GUSTA", ASEGURA EL POPULAR ACTOR CORDOBÉS
Fernando Tejero no para de trabajar. Acaba de estrenar El club de los suicidas , en la que su personaje surge de la inspiración de una historia de desamor que sufrió el propio actor hace unos años cuando rodaba El penalti más largo del mundo . Además tiene otras tres películas por presentar y vuelve a la pequeña pantalla con una serie para Cuatro, donde compartirá protagonismo con Arturo Valls.
Más allá de las cámaras, el popular actor es un tipo sencillo, viste con vaqueros y camisetas informales, y es un amante de los animales, sobre todo de su perro Woody -llamado así por el famoso cineasta norteamericano-, quien le acompaña a todas partes.
El club de los suicidas es tu última película. Es una comedia negra, ¿cómo te has visto en este registro?
Bien, hombre, uno siempre intenta hacer las cosas con mucho cariño y mucho amor, pero quien tiene que decir eso es el público, que es a quién va dirigido el trabajo que uno hace. Yo, intento hacer bien mi trabajo y que guste, pero insisto en que es el público el que debe decirlo.
¿Es cierto que tu personaje, Antonio, está inspirado en ti y una mala experiencia que sufriste de desamor?
Sí, yo cuando estaba haciendo El penalti más largo del mundo estaba viviendo una historia de desamor y Roberto Santiago, el director de la película, fue un espectador de esta historia mía personal y la aprovechó para dársela a Antonio, el protagonista de El club de los suicidas .
¿Qué te pareció que Roberto creara ese personaje?
En ese momento no hubiera sentado muy bien que se hiciera una comedia de un drama o desgracia tuya personal, pero bueno, ahora desde la distancia me parece algo muy bonito y divertido, que con un drama personal mío se haya hecho una comedia.
¿Te ha servido para superar aquella situación o para algo?
Me ha servido para hacer la película. De todo lo que nos pasa, sea bueno o malo, a los humanos siempre nos quedan cosas guardadas dentro y a mí, si algo malo me quedaba de aquella historia, esta película me ha servido como catarsis.
Tu personaje, al final de la película, en el momento crítico ve la luz y se da cuenta de que no quiere perder la vida.
Sí, hay una cosa bonita en este personaje y en esta película y es que el amor es el motor del mundo. Aunque al personaje, al principio de la película es el propio amor el que le lleva a pensar que la vida no tiene sentido, sin embargo, ese mismo amor luego le hace pensar lo contrario, que la vida es muy bonita y que merece la pena vivirla.
Con esto, ¿se pretende hacer sentir a la gente que está en esa situación que hay que disfrutar la vida y que no merece la pena morir?
Esta película es un canto a la vida, ése es el mensaje que quiere transmitir, en ningún momento se quiere animar a la gente que se suicide, no es una apología al suicidio ni nada de eso. La película tiene mucha situación cómica, pero el tema del suicidio se trata con muchísimo respeto.
¿Qué tal fue el rodaje con el resto de los compañeros?
Muy bien. Yo con Roberto ya había trabajado y la experiencia había sido muy buena, de no ser así no hubiera repetido. Hay con gente con quien también repito, como con Luis Callejo, con Cristina Alcázar, y luego, con los que se han incorporado a este grupo, como Lucía Jiménez o Juanma Cifuentes que, igual suena a tópico, pero lo hemos pasado muy bien y yo volvería a repetir con ellos ya.
Creo que tu padre insistía en que se dedicara al mundo del toreo. ¿Fueron duros los comienzos en esto de la interpretación?
Sí porque lo que te gustaría es que la gente de tu entorno, tus amigos, tu familia, te apoyaran, y yo no me sentí muy apoyado, pero lógico porque, aunque yo lo dije antes, cuando a tus padres les dices con 29 años que vas a estudiar interpretación y te vas a Madrid, es duro, pero creo que no menos duro que para otra gente. De hecho, te digo que si quisiera hacer otra cosa y supiera que me va a costar el mismo trabajo que me ha costado esto repetiría encantado.
He leído que en tu habitación tenías un cartel que decía Soy actor aunque no trabaje , ¿esto te ayudaba a seguir adelante y luchar por cumplir tu sueño de ser actor?
Sí, eso me lo recomendó una gran actriz amiga mía, Lola Dueñas, y sí, levantarte y ver un cartel así en frente de tu cama un día, de muchos que hay, en los que lo ves todo negro y quieres tirar la toalla, te ayuda y te hace cambiar esa visión.
¿Entonces has pasado por esos momentos en los que has pensado abandonar?
Por supuesto. En esta profesión yo creo que todo el mundo ha pasado por esos momentos en los que piensas que no puedes. Sobre todo, al principio, cuando ves que estás trabajando en un supermercado, que es lo que menos te apetece, o en un bar, y ves que pasa un día y otro día, y hay mucha gente intentándolo igual que tú, hay días que a uno se le pasa por la cabeza el abandonar.
Todo empezó a cambiar cuando ingresaste en la escuela de Cristina Rota, ¿no es así?
Sí.
¿Eso cómo fue? ¿La conocía ya?
No, yo lo conocía de oídas. Quería estudiar arte dramático, y en la escuela de arte dramático de Córdoba me recomendaron esa escuela. Yo conocía más a su hijo, porque por aquel entonces Juan Diego Botto había hecho Historias del Kronen , con Montxo Armendáriz. Vine aquí, hice primero un curso de 15 días para probar, me gustó mucho y me quedé.
¿Tienen algún significado en su carrera de actor nombres como Alberto San Juan, Guillermo Toledo o Ernesto Alterio?
Tienen todo el significado del mundo. Alberto se fijó en mí cuando yo estaba en esa escuela, en unas muestras de teatro, me propuso trabajar para Animalario, y la primera vez que me subí a un escenario y me enfrenté a un público fue con esta gente, y yo siempre digo que son como mi familia, y son grandes referentes para mí.
La lluvia de ofertas llegó tras su participación en Los lunes al sol . ¿Cómo consiguió este papel? ¿Conocía a Fernando León?
Fernando vino con el que llevaba el casting a ver la función de El fin de los sueños y éste me mandó a hacer una prueba con Fernando. Hice tres, le gustaron mucho y, al final me dio el papel.
¿Qué recuerdos tiene de cuando le premiaron con el Goya al Mejor Actor Revelación por Días de fútbol ? ¿Se lo esperaba?
No, aunque todas las quinielas me apuntaban a mí como ganador, uno nunca se lo espera, pero todo lo que recuerdo de aquel día, es muy bonito. Que te den ese premio, que es el más reconocido de este país y compartirlo con tu familia y tus amigos es algo muy bonito.
Éste fue el principio, pero casi podemos decir que tu reconocimiento llegó en televisión con la serie Aquí no hay quien viva ... ¿Qué ha significado esta serie y Emilio para ti?
Todo esto fue muy positivo. A mí, el personaje de Emilio sólo me ha dado satisfacciones, ha sido un personaje, a nivel mediático, increíble. La serie, sigo pensando que es una de las mejores que se ha hecho en este país y la verdad es que todo lo que tengo han sido buenos recuerdos, a pesar de que se trabajaba a un nivel un poco inhumano. Aquí no hay quien viva forma parte de mi pasado y estoy muy contento de haber hecho ese personaje.
¿Le sigues teniendo cierto cariño o empiezas a estar harto, ya que la gente puede que te siga viendo como ese personaje y no como Fernando Tejero?
La gente sabe que me llamo Fernando Tejero y que soy actor. Hay algunos que me siguen llamando Emilio, pero eso es inevitable y no me preocupa lo más mínimo, como a Javier Cámara le siguen llamando por su nombre en Siete Vidas , y Antonio Ferrandis era un gran actor y cuando murió, murió Chanquete , es inevitable.
En teatro también has hecho algunas representaciones y creo que tienes una para el año que viene con Lola Dueñas, ¿nos puedes contar algo?
Es una versión de Días de vino y rosas , una película de Blake Edwards, que hizo Jack Lemmon en su momento, y de la que hemos comprado los derechos de la versión teatral.
¿Te ha gustado lo que has hecho hasta ahora en este género?
Sí, y de hecho quiero volver porque me gusta muchísimo.
¿Dónde te sientes más cómodo: en televisión, cine o teatro?
Me he sentido bien en los tres géneros, pero depende del proyecto. No soy un actor que dice no a la televisión. Yo creo que depende del proyecto, si éste es interesante me da igual que sea en cine, en teatro o en televisión.
¿Eres muy duro y crítico contigo mismo?
Demasiado. Disfruto, pero creo que también lo sufro mucho porque me juzgo y me critico mucho a mí mismo, y tengo que aprender a pensar que esto es un trabajo, que hay cosas que le gustará más a la gente y otras que menos.
¿Tienes miedo a que esto de repente se caiga?
Esta profesión es una de las más duras, en el sentido de que hoy puede que tengas mucho trabajo y estar arriba, y mañana no tener nada. Igual que vino se puede ir, pero uno no piensa en que esto se acabe; si esto ocurriera, ya tendré tiempo de pensarlo, ahora lo contrario, tengo muchísimo trabajo y confío en tenerlo siempre.
¿Hay algún profesional, ya sea actor o director, con quien te gustaría trabajar?
Con muchos, con Médem, ahora que estrena película, con Daniel Sánchez Arévalo, con quien estuve a punto de trabajar pero que por una serie de circunstancias no pudo ser.
¿Admiras a alguien?
A muchísima gente, a Lola Dueñas, a Alberto San Juan, a tanta gente que la lista sería muy grande.
¿Sigues teniendo los pies sobre la tierra? O el éxito cambia un poco a la gente...
Yo creo que cambia la gente con respecto a ti, pero uno intenta cambiar lo menos posible. Yo sigo siendo el mismo de siempre, con la diferencia de que ahora hago lo que me gusta, pero a parte tengo amigos en previo aviso para que si en algún momento se me fuera la cabeza, me dieran una colleja para colocarme en mi sitio.
¿Sigues conservando los amigos de siempre?
Por supuestísimo, y espero conservarlos siempre. Mis mejores amigos son los amigos de la infancia, y luego, en este camino se han ido uniendo muchos y estoy muy contento porque tengo la fortuna de tener grandes amigos.
¿Cómo llevas la fama y que la gente te conozca por la calle?
Bien, aunque a ratos uno se cansa dependiendo de la situación, porque un día sales a la calle con un día gris o regular y, a lo mejor, no te apetece que nadie te conozca, y yo lo entiendo porque el que no quiera que le pase esto que se dedique a otra cosa, pero uno se debe al público y es éste el que debe decidir si sigues o no. De todas formas yo me siento muy afortunado porque me siento muy querido y todo lo que me dicen es muy bonito.
De hecho, eres uno de los actores más queridos por el público, ¿te imaginabas que en algún momento llegaras a tener esta consideración por parte de la gente?
Que va, uno tiene siempre mucho optimismo y quiere que las cosas salgan muy bien, pero eso son cosas inimaginables; tampoco soy consciente de ser uno de los actores más queridos, aunque sea así, uno no toma conciencia y procura seguir trabajando y que tanto lo bueno como lo malo le afecten lo menos posible.
¿Recuerdas algo que te hayan dicho en especial?
No, pero siempre me dicen que muchas gracias por hacerles reír, y cosas así que animan y enorgullecen a uno.
¿Y cómo es cuando vas a Córdoba, a tu tierra?
Pues allí me reciben con mucho cariño. Si ya en general todo el mundo me trata muy bien, pues en Córdoba más, que es un poco como que les perteneces a ellos. Córdoba se ha portado muy bien conmigo siempre y todo lo que me pasa allí cuando voy es muy bonito y positivo.
¿Qué es lo que señalarías como lo mejor y lo peor de ti?
Lo peor es que soy muy inseguro y autoexigente, y lo mejor es que creo que soy muy amigo de mis amigos.
Tengo entendido que vuelves a la televisión, con Gominolas , ¿no es sí? ¿Habéis grabado ya algo?
Pues sí, pero empezamos a rodar el día 3. Es una serie para Cuatro, en clave de comedia. Estoy muy contento con los guiones y con los repartos y a ver qué pasa cuando empecemos a grabar.
Háblanos de tus próximos proyectos
Pues tengo tres películas por estrenar, lo del teatro con Lola y lo de la televisión, que me va a ocupar bastante tiempo.
Con tanto trabajo, ¿has podido descansar?
Sí, he tenido mes y medio de vacaciones. He estado con mis amigos y me lo he pasado muy bien, porque las necesitaba.