Ferrán Adriá: "Mi próximo proyecto es mi familia, cuidarles y estar con ellos"

Ferrán Adriá: "Mi próximo proyecto es mi familia, cuidarles y estar con ellos"

IRÁ DEJANDO SUS NEGOCIOS ALTERNATIVOS PARA CENTRARSE ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE EN LA COCINA

Es uno de los cocineros más grandes del mundo entero y desde una remota cala de la costa brava su restaurante El Bulli irradia luz al mundo entero. Ferrán Adriá ha conseguido más de lo que soñó jamás, abanderado de nuestra cocina ha logrado el reconocimiento mundial de la creatividad de este octavo arte allá donde ha ido. Podría estar endiosado pero no lo está, este catalán de aspecto distraído trabaja día a día codo con codo con su equipo transmitiendo la misma ilusión con la que empezó a cada cual que se le acerca. Carga desde hace más de diez años con el remordimiento de un restaurante sin mesa libre, es la pescadilla que se muerde la cola, la gente no entiende nuestra cocina porque no vienen a verla y no puede venir a verla para entenderla porque no hay mesa . Para paliar este revés sin solución el catalán saca a la venta Un día en El Bulli , mil doscientas fotografías que muestran como trabaja su pequeña banda de rock entre fogones.

-¿Cómo se vive la experiencia de participar en Documenta?

-Apasionadamente, es la experiencia profesional más increíble de mi vida, es muy difícil transmitir el tobogán de emociones que significa escuchar una opinión diferente sobre el tema cada minuto. He conseguido mil veces lo que podía llegar a soñar pero la cocina se merecía participar en un evento socio cultural como Documenta, acepté participar por un tema reivindicativo hacia el arte de la cocina. Hoy en día es normal que surja un creativo en cualquier lugar del mundo pero hasta hace menos de un año el monopolio creativo era de Francia. Estoy contentísimo.

-¿Siente todavía la incertidumbre del qué dirán?

-No, eso es algo que estará siempre ahí, en mi vida profesional hay hechos que son referente y lo acrecientan, éste es uno de ellos. Siempre que las opiniones se vierten con respeto se crea un debate interesante, lo más bonito que hay en la vida es la libertad y la democracia, todo el mundo tiene derecho a opinar. Siempre habrá gente a la que no le guste lo que hago, yo no soy nadie para decir que están equivocados. Nunca he entrado en la polémica y nunca lo haré, el primer mandamiento de la cocina es ser feliz. La cocina es felicidad, aunque sea provocando y a través de propuestas rupturistas.

-¿No es una locura montar un pabellón de la muestra a más de tres mil kilómetros de distancia?

-Es una locura, hasta ahora nunca se había hecho pero he intentado explicarlo muy bien y creo firmemente que dentro de veinte años seguirá pareciendo algo lógico. Hay que entender el por qué para que no parezca una frivolidad. Se trata de dar a conocer una experiencia culinaria nueva y qué mejor que su lugar de origen para sentirla en todo su esplendor, la cocina de vanguardia no se puede hacer para más de cincuenta personas. Se trataba de mostrar que es la cocina de vanguardia en el mundo del arte y qué mejor manera que llevarles a ella.

-¿Podría definir cómo es la experiencia de pasar un día en El Bulli ?

-No soy objetivo, para mí un día en El Bulli es toda mi vida. Llevo quince años sin cocinar fuera de El Bulli .

-¿Por qué desvelar ahora los secretos de El Bulli a través de mil doscientas fotografías?

-Faltaba dar a conocer nuestra parte humana, tengo el equipo humano más apasionado del mundo, en El Bulli hay sobre todo gente apasionada, que hace las cosas para ser felices, el día que dejemos de ser felices cerraremos. Este libro, Un día en el Bulli muestra a través de imágenes nuestro guión diario.

-¿De dónde viene eso de El Bulli ?

-De una región alemana en la que a los niños se les llama así.

-¿Quién cocinaba en su casa?

-Mi madre, pero nunca le he dado lecciones, una cosa es la cocina de casa y otra la profesional, no tiene nada que ver.

-¿Qué le falta a la cocina española?

-Análisis y estudio, no hemos tenido recursos para hacer ese trabaja de fondo.

-¿Qué le gusta comer a Ferrán Adriá?

-Me gusta todo, prefiero comer a cocinar, eso es fundamental para ser un gran cocinero, uno intenta transmitir lo que siente comiendo. A veces me gustaría ser virgen en cocina para poder disfrutar como es debido de un buen guiso, sin condicionamientos de ningún tipo.

-¿Cómo acabó entre fogones?

-Fue pura casualidad, me quería ir de vacaciones a Ibiza y para pagarme el viaje empecé a fregar platos.

-¿Qué será lo próximo?

-Mi familia, cuidarles y estar con ellos, llevo quince años de mi vida dedicando cuerpo y alma a la cocina y ha llegado la hora de compartirlo con los míos. No me voy a retirar, iré dejando paulatinamente mis negocios para centrarme sólo en la cocina.

-¿Le han pegado el toque?

-No, he sido yo mismo, he tenido la suerte de alcanzar esta posición siendo joven y debo disfrutarlo.

-¿Es posible que El Bulli llegue a ser una gran cadena?

-No, nunca, se perdería el espíritu. Cargo desde hace más de diez años con la frustración de tener que decir que no hay mesa, esa es la pescadilla que se muerde la cola, la gente no entiende nuestra cocina porque no vienen a verla y no puede venir a verla para entenderla porque no hay mesa.