FIORELLA FALTOYANO SERÁ ABUELA POR PRIMERA VEZ EL PRÓXIMO MES DE MAYO

FIORELLA FALTOYANO SERÁ ABUELA POR PRIMERA VEZ EL PRÓXIMO MES DE MAYO

VUELVE A TELEVISIÓN DE LA MANO DE "HOSPITAL CENTRAL", UN PEQUEÑO GUIÑO AL MEDIO QUE LA VIO NACER.

Nació en Madrid pero como muchos madrileños echa de menos el mar. Fiorella Faltoyano es una mujer de sueños posibles que sabe disfrutar como pocos de las pequeñas alegrías que depara el día a día. Empezó a estudiar arte dramático con sólo catorce años, era una niña tan vaga que a sus padres aquella profesión de mala fama les pareció su salvación. Lo mejor de si misma se lo ha entregado a los que quiere. Ahora, a sus cincuenta y seis años su hijo Daniel va a hacerla abuela por primera vez. La actriz espera con ilusión ese mes de Mayo, quiere estar preparada para ese nuevo paso que su vida va a dar.

Le salieron los dientes en televisión, la llamada caja tonta le presentó a Cristina Higueras, llevan seis años trabajando juntas y fruto de ellos han sido tres grandes producciones sobre las tablas. Convertidas en inseparables amigas las actrices acaban de bajar el telón de La calumnia en Madrid y ya preparan una nueva aventura juntas. Antes de eso Fiorella nos ha querido sorprender con un pequeño papel en Hospital central , quizá a modo de guiño hacia esa trayectoria televisiva que parece haber dejado de lado por el teatro.

-¿Cómo te has animado a colaborar en la serie Hospital central ?

-Fue como todo, una casualidad. Estaba disfrutando de mis únicos diez días de vacaciones y me llamaron para ofrecérmelo por tercera vez, así que dije que sí. Pasé un mes de bastantes agobios pero estoy encantada de haber trabajado con ellos. Hospital central es una serie muy consolidada, han formado un equipo que trabaja de maravilla y me han tratado como a una reina. Como madre de Carlos soy una mujer bastante liberal y muy vital, que está deseando que su hijo Carlos se case y organice su vida por si en algún momento ella no está. Más no puedo contar...

-¿Te gustaría volver a la pequeña pantalla?

-Sí, empecé en televisión. Se puede decir que me salieron los dientes en este medio y me gusta muchísimo, me encantaría volver pero le exijo que tenga algo que contar, una cierta calidad.

-¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?

-En este momento me vuelve loca el teatro porque con Cristina Higueras puedo producirlo, hacer lo que realmente quiero. A mi me gusta mucho mandar y más aún si se trata de mi trabajo. Cristina y yo estamos preparando una obra maravillosa que trata del enfrentamiento entre la religión y la psiquiatría, lo racional y lo irracional. Esperamos estrenarla a mediados del 2007 y estoy intentando convencerla para bajarme del escenario y dirigirla yo pero creo que no va a colar. Fernando está haciendo la adaptación, escribe muy bien y también dirige fenomenal a los actores así que si quiere es posible que la dirija él. Además de esto voy a rodar una película en México, una historia durísima que me hace mucha ilusión porque se trata de un guión de Luis Alcoriza.

-Estáis teniendo mucho éxito juntas, vuestras producciones parecen dar siempre con lo que interesa al público...

-Sí, es una satisfacción increíble ver que lo que estas haciendo gusta a la gente, que tu propuesta es la adecuada, hasta ahora no lo había probado y me está resultando una gran experiencia. Es muy difícil encontrar personas con las que puedas entenderte a la perfección sobre el escenario, Cristina y yo nos conocimos trabajando en televisión y conectamos muy bien. Me encantaría que me llamaran otras productoras pero no me llaman y mientras no lo hagan seguiré proporcionándome yo el trabajo.

-¿Cómo reaccionó tu familia cuando decidiste ser actriz?

-Era tal desastre en el colegio que para ellos fue un descanso descubrir que valía para algo. Era una niña muy vaga, solo me gustaba la juerga, disfrazarme y demás, mis padres vieron en la interpretación mi salvación.

-Y tú, ¿intentaste inculcarle a tu hijo la profesión?

-No, Daniel lo pensó pero es un chico muy sensato y finalmente lo descartó. Se sufre mucho, es una profesión muy inestable e insegura. Aquí sólo vale lo último que has hecho y si desapareces de los medios no eres nadie. Disfruto mucho interpretando, el público hace que se te olvide todo y eso es maravilloso pero todo lo que hay que hacer para poder seguir trabajando me disgusta. Me han llamado de muchos programas de televisión ofreciéndome grandes cantidades de dinero y sé que saliendo en ellos todo el mundo me vería pero soy incapaz de ir, no valgo para eso. La verdad es que yo no recomendaría esta profesión a nadie.

-¿Cómo sacas partido de la madurez?

-Viviendo a tope, esta es una edad muy mala porque ves a tu alrededor a gente con muchísimos problemas, intento pensar que nunca voy a estar mejor que ahora. Tengo fuerzas, ilusiones y salud así que cada mañana me repito que ésta es mi última buena década y he de disfrutarla a tope.

-¿Fernando y tu sois capaces de olvidar el trabajo cuando llegáis a casa?

-Sí y no, estamos dentro de la misma profesión, nos interesan esos temas y cuando llegamos a casa hablamos mucho de ellos pero cuando estamos trabajando él es el director y yo soy la actriz. Soy muy disciplinada, me dejo mandar por él y no discuto sus opiniones como director porque suelen ser muy buenas.

-¿Que ha hecho de Cristina Higueras una amiga inseparable para ti?

-Nos conocimos trabajando, nos entendíamos muy bien y a partir de nuestras metas en común nos hemos ido haciendo muy buenas amigas. Tanta compenetración es un milagro. Cristina tiene un gran sentido del humor y una capacidad de trabajo increíble, no da nunca nada por perdido, yo soy muy luchadora pero ella lo es aún más. Me tiene prohibido que me retire. (Ríe)

-¿Te planteas la posibilidad de retirarte?

-Necesito tranquilidad a mi alrededor porque los nervios me pueden. Esta profesión es muy estresante y la vida no se para, tienes un mundo personal que necesita de tu tiempo. En los momentos de más agobio pienso en retirarme pero no creo que llegue a hacerlo nunca, lo que sí quiero es elegir cosas con calidad y dignidad porque me ha costado mucho tener un cierto prestigio y que la gente tenga una buena opinión de mi, eso nunca lo rompería.

-¿Qué metas te quedan aún por alcanzar?

-Profesionalmente tengo muchas ganas de dirigir teatro. En el terreno personal sueño con comprarme una casita en el mar, lo echo mucho de menos aquí en Madrid. Soy una persona muy racional, sensata, mis sueños son siempre posibles. Me impongo metas pequeñas porque creo que hay que dar las gracias cada mañana y estar contento con uno mismo sólo por vivir donde vivimos. Quiero estar sana, tener buen humor, adelgazar dos o tres kilos y ser una buena abuela...

-¿Para cuando el primer nieto?

-Para el mes de mayo, aún no sabemos si será niño o niña. Me hace mucha ilusión. No voy a ser la típica abuela pesada porque nunca fui una madre muy babosa pero me llena de felicidad. La idea de ser abuela me atrae mucho, tengo la sensación de que es un paso más de la vida. Lo mimaré, esa es la función de una abuela. Hice muchas renuncias con mi hijo porque era mi responsabilidad y lo tuve muy joven, ahora con un nieto se trata sólo de disfrutarlo.

-¿Es tu vida como la imaginabas?

-Esta profesión me ha dado cosas muy bonitas pero tengo la sensación de que podría haber aprovechado más determinados momentos de mi carrera y no lo hice porque quise conseguir un equilibrio con la vida familiar. Pero tampoco me arrepiento de nada porque tengo una familia estupenda. No me debo quejar, quizá no he conseguido todo lo que hubiera querido como actriz pero ha merecido la pena.

-¿A qué le das más importancia ahora: al trabajo o a la familia?

-Es curioso pero en este momento le doy prioridad al trabajo, quizá porque ya no me necesitan de la misma manera en casa, mi hijo es completamente independiente y tengo toda la libertad del mundo para disfrutar con mi trabajo. Ahora sé lo relativo que es todo así que vivo la profesión con toda tranquilidad.