EL ACTOR ARAGONÉS QUE TRABAJÓ PARA ALMODOVAR PREPARA SU SIGUIENTE PELÍCULA: "NO-DO"
Una voz grave y potente envuelve su figura. Su pelo negro y sus penetrantes ojos oscuros hacen el resto. Así es el imponente aspecto del actor Francisco Boira, apariencia que suaviza gracias a su amplia sonrisa y a su aire travieso.
Este aragonés de treinta y cinco años ha recorrido el mundo de la interpretación con la pasión de un vocacional del séptimo arte. Hemos podido verle en la gran pantalla en Morirás en Chafarinas , El amor perjudica seriamente la salud , pero sobre todo en la película que le encumbró al éxito: La mala educación de Pedro Almodóvar.
En la actualidad, trabaja en el rodaje de Vidas pequeñas , bajo la batuta de Enrique Gabriel, y en NO-DO , una cinta de suspense dirigida por Elio Quiroga donde comparte cartel con Ana Torrent.
¿Cómo es tu personaje en NO-DO ?
Es un hombre que está completamente enamorado de su mujer (Ana Torrent), lo que pasa que tiene un proceso muy complicado porque tienen una historia dura como pareja. Llevan muchos años juntos, pero ella ha tenido crisis de depresión, ha estado en tratamiento psicológico, y él ha estado siempre allí al lado de ella. Él, para ayudarla la lleva a una casa maravillosa -en principio-, una mansión en medio del campo. Cuando él tiene todas las esperanzas puestas en que ella se va a recuperar, se encuentra con que ella empieza a tener otra vez problemas psicológicos.
Este personaje, ¿guarda alguna similitud con Francisco Boira?
De lo que más pendiente he estado ha sido de querer a mi mujer en la ficción, interpretada por Ana Torrent. Sobre todo porque de ese amor viene la paciencia y las ganas de apoyar a su mujer. Yo creo que muchos, yo entre ellos, se habrían rendido ante todo lo que este hombre pasa, porque llega un momento en el que no entiende a su mujer. Ella le dice que está viendo apariciones, y supongo que eso en muchos matrimonios eso habría derivado en ruptura. Pero él no, se enfada, se bloquea, pero nunca dice: hasta aquí hemos llegado .
¿Qué te ha supuesto trabajar en el género de terror?
Es distinto, pero muy divertido. Hay escenas que son comunes a todas las películas de terror, como que de repente aparezca un fantasma. Pero como yo me he fijado más en la parte emocional del personaje, tampoco he sentido que fuera un trabajo con un enfoque distinto. Lo que evidentemente sí que condiciona es estar cinco semanas de rodaje en el mismo sitio, en la misma casa...
¿En qué medio te sientes más cómodo?
En cualquiera, la verdad. Teatro he hecho muy poco, así que no puedo hablar de eso. En cuanto a la tele, me siento comodísimo, porque el primer trabajo que hice importante fue la serie Todos los hombres sois iguales , en la que estuve dos años. Aprendí a moverme delante de una cámara allí. Y el cine me gusta mucho, yo me hice actor para trabajar en el cine.
Es inevitable hablar de tu trabajo junto a Pedro Almodóvar en La mala educación . ¿Qué has aprendido con él?
Cuando terminé La mala educación sentí que ya podía trabajar con cualquier director, ninguno me daba miedo ya. Podía encontrarme con gente tan exigente como Pedro, pero no más. Así que si había pasado esa prueba, podía pasar cualquiera. Es la mejor experiencia que he tenido en mi vida, he aprendido mucho con él. Es un hombre y un director brillante, en todos los sentidos. Me encantaría repetir (sonríe).
¿Almodóvar te ha propuesto algún personaje nuevo?
¡Ojalá! Me encantaría...
¿Qué querías ser de pequeño?
Yo quería ser actor, lo que pasa que nací en Huesca. Allí lo del cine me parecía muy lejano. Yo tenía completamente mitificado Madrid, pero en cuanto crecí me di cuenta de que lo iba a hacer sí o sí. Con veintiún años comencé a estudiar una carrera, Filología Inglesa, pero lo dejé. A mitad de carrera hice un pequeño viaje para probar suerte y para ver si encontraba representante, y enseguida lo encontré.
¿Qué sentiste la primera vez que trabajaste como actor?
Sentí que era posible. Cuando vine me encontré con que había muchísimos actores que querían hacer lo mismo que yo. Recuerdo que vi a una compañera de clase haciendo un papelito en una película y pensé: ¡Pero qué suerte! ¡Qué envidia! . Yo creía que no lo iba a conseguir.
¿Qué recuerdas de Morirás en Chafarinas , tu primera película?
Tenía un papel sin diálogo. Era un soldado yonqui que tenía mono y se muere. Eso es todo lo que hago. Rodé tres días, pero cuando terminé aquel rodaje para mí era como si hubiera terminado Un tranvía llamado deseo . Llegué a casa con una alegría enorme.
En tu casa, ¿te apoyaron siempre?
Sí, desde el principio. En mi casa de alguna forma han alentado mi deseo de ser actor. Recuerdo que con catorce años había veces que quería salir con los amigos, y mi hermana no me dejaba porque a lo mejor esa noche ponían en la tele alguna película que, según ella, debía ver. Entonces me quedaba y la veía con ella. Eso me ayudó mucho a descubrir el cine.
¿Cómo has vivido la fama y la popularidad?
De distintas formas. Al principio, con la serie de Todos los hombres sois iguales , vi que de repente todo el mundo me conocía. Yo tenía veinte años y me sorprendió mucho, pero nunca me ha condicionado. Lo he vivido bien. Además, la gente suele acercarse a los actores para decirles que les gusta.
Si no fueras actor, ¿dónde estarías ahora?
(Se queda pensativo) Tal vez habría terminado la carrera de Filología Inglesa, porque me gustaba. O quizá habría hecho Psicología.... eso lo pienso todavía, yo creo que habría sido buen psicólogo. Hay días que creo que debería estudiar esa carrera, aunque sean asignaturas sueltas. Seguramente lo haga, pero más adelante.
¿Qué proyectos profesionales tienes?
A principios de año me voy a Méjico a hacer una película con un personaje que me divierte mucho, porque es un bandido español de los años cincuenta. Me apetece mucho hacer de maleante.
Un registro totalmente distinto...
Sí, intento hacer personajes diferentes. El transexual de La mala educación fue divertidísimo, y ahora un matón español en Méjico.