Guillermo Toledo: "Sé que no soy un gran actor, teniendo eso claro soy mucho más feliz"

Guillermo Toledo: "Sé que no soy un gran actor, teniendo eso claro soy mucho más feliz"

EL ACTOR HA VUELTO A LA PEQUEÑA PANTALLA CON "CUESTIÓN DE SEXO"

Guillermo Toledo se ha convertido en uno de los actores cómicos más queridos de nuestra pantalla gracias a su interpretación de Richard en Siete Vidas . Toledo podría haber sido muchas otras cosas además de actor pero se marchó a Estados Unidos a estudiar teatro. Años más tarde volvió a Madrid y ávido de nuevos proyectos se inscribió en la Escuela de Cristina Rota, allí conoció a Ernesto Alterio y Alberto San Juan, con los que fundó la compañía de teatro Animalario . Mientras su compañía nos deleita actualmente con la gira de Marat-Sade , Guillermo vuelve a la pequeña pantalla de la mano de Cuestión de sexo , la nueva comedia de Cuatro le brinda la oportunidad de dejar de lado al joven adolescente de El otro lado de la cama para convertirse en un padre de familia engañado que dará micho que hablar. La otra gran faceta del actor la llena el cine, Toledo estrena este mes Salir Pitando , una divertida comedia de amor, amistad y fútbol en la que da vida a un controvertido árbitro. Lo próximo será una película con Agustí Villaronga sobre la vida del poeta catalán Jaime Gil de Biezma

-Háblanos de ese particular árbitro al que das vida en Salir pitando ...

-Le va todo muy mal, se trata de un tipo que era un árbitro internacional reconocido y con mucho prestigio hasta que un día empieza a pitar siempre para los equipos de casa y la federación decide retirarle hasta que le dan el último partido de la liga, un Valencia Recreativo de Huelva en el que se juega su futuro profesional. La película es una historia de sentimientos contada a través de dos personajes que viajan desde Huelva a Madrid, en el camino mi compañero y amigo me da una mala noticia que termina de arruinarme la vida y hasta ahí puedo leer.

-¿Te ha cambiado tu opción sobre los árbitros a raíz de esta película?

-Nunca he tenido una percepción mala de los árbitros pero gracias a esta película me he dado cuenta de lo difícil que es ser árbitro y lo fácil que es criticarles. Es complicadísimo dirigir un partido y tanto la prensa como los aficionados son muy injustos con ellos, sin público ya sería una labor difícil pero ya con cien mil personas delante y la prensa machacándote la semana siguiente ni te cuento, deberíamos darnos cuenta que detrás de cada árbitro hay un ser humano.

-¿Eres muy futbolero?

-No, me gusta el fútbol pero no de manera exagerada. Antes lo era más, le ponía más pasión. Soy del Atlético de Madrid y cuando pierde el Madrid me alegro pero cuando pierde el Atletic la desilusión me dura un minuto, en seguida pienso en otra cosa. Me gusta el fútbol pero aborrezco todo lo que lo rodea, la pasta que hay allí metida y los intereses que se mueven, la gente se mete a presidir un equipo sólo por dinero.

-Los actores también estáis expuestos a la crítica...

-Sí pero yo sé que nunca va a haber un tipo delante de la puerta de mi casa esperándome para darme una pedrada, al menos eso espero. Me pueden hacer una mala crítica y machacarme como ya me ha pasado alguna vez pero en la interpretación no se manejan las emociones que se manejan en el fútbol. Un arbitro no tiene la posibilidad de fallar, un actor sí. Mi profesión esta expuesta a la crítica pero no le va a nadie la vida en ello, el fútbol por desgracia se ha cobrado ya muchas vidas.

- ¿Qué recuerdos conservas de Siete Vidas ?

-Le debo todo lo que he aprendido, cogí mucha experiencia haciendo aquella serie porque todo era muy rápido, cada semana me aprendía un guión entero. Agilicé la memoria, antes me costaba mucho aprenderme los papeles. Además trabajé con grandes actores como Javier Cámara, Blanca Portillo, Gonzalo De Castro, tuve mucha suerte.

-Gracioso, descarado, mujeriego...¿te pareces a alguno de tus personajes?

-Para nada, no soy ni la mitad de divertido. Esas gracias que digo en las películas son fruto de un guionista que se tira años para escribirlas. Yo soy un tío normal, como todo el mundo.

-¿Ser actor es un sueño o una profesión?

-Nunca fue mi sueño, no soy actor por vocación. Caí en esto por casualidad y esto siempre me ha dado una tranquilidad tremenda, incluso cuando no tenía trabajo. Siempre he estado más relajado que aquellos compañeros que sentían la interpretación como una necesidad. Me hubiera gustado ser futbolista o músico. Podría hacer cualquier otra cosa, aunque en este mundo me lo paso muy bien y disfruto mucho.

-¿Te han sacado alguna vez la tarjeta roja?

-Continuamente, especialmente en el instituto. De donde más veces he sido expulsado es del cole. (Ríe)

-¿Qué proyectos tienes?

-Este mes estreno una nueva serie, Cuestión de sexo en Cuatro, y cuando termine de rodar la primera temporada empezaré una película con Agustí Villaronga sobre la vida del poeta catalán Jaime Gil de Biezma.

-¿Puedes adelantarnos algo de tu vuelta a la pequeña pantalla?

-Interpreto a un profesor de autoescuela casado desde hace dieciséis años, que tiene una hija de diecisiete. En el primer capítulo de la serie el mundo se me viene encima tras enterarme de que mi mujer me ha puesto los cuernos.

-¿Dejas aparcado el teatro?

-Llevaba mucho tiempo de gira con Animalario y eso quema mucho, son muchos meses fuera de casa. Tenía ganas de descansar y de ganar pasta, que con el teatro básicamente lo que haces es perderla, sobre todo si eres productor. Todas nuestras funciones tienen éxito pero al final el beneficio es bastante pequeño.

-¿Contento por haber dejado de lado al adolescente granuja de El otro lado de la cama ?

-Sí, este personaje afronta miedos más adultos, le pasan cosas más acordes con mi edad y las cosas que a mi me interesan.

-¿Qué te interesa?

-La política, la amistad, me interesa pasármelo bien. En mis ratos libres me gusta viajar y comer, cada vez que viajo procuro hacer una ruta gastronómica y tengo la suerte de que no se me nota, en mi familia somos así, delgadillos.

-¿Eres exigente contigo mismo?

-Sí pero tiendo a quitarle importancia a mi trabajo. Sé que no soy un gran actor, teniendo eso claro soy mucho más feliz.

-¿Hay algo que te haga salir pitando?

-La violencia, conmigo no se van a pegar nunca porque corro que me las pelo. (Ríe)