Héctor Colomé: "Concha Velasco es una de las mejores actrices que hay en España"

Héctor Colomé: "Concha Velasco es una de las mejores actrices que hay en España"

EL VETERANO ACTOR COMPAGINA EL RODAJE DE LA PELÍCULA "NO-DO" CON LA OBRA TEATRAL "FILOMENA MARTURANO", DONDE COMPARTE CARTEL CON CONCHA VELASCO

Este argentino lleva una carrera brillante como actor, a pesar de haber cursado la carrera universitaria de Ciencias Económicas. Héctor Buffa Colomé -más conocido como Héctor Colomé- trabajó de forma oficial como actor a los quince años. Y muy pronto, en 1969, recibió su primer premio: en Nacional de Teatro de su país natal.

Es un hombre de teatro, aunque a veces se deja ver por la gran pantalla. Tal es el caso ahora, que compagina el éxito de la obra Filomena Marturano -donde comparte cartel con Concha Velasco- con la película NO-DO .

Héctor Colomé nos recibe envuelto en un ambiente tétrico, el que se requiere para el rodaje de su última película, NO-DO , una historia de suspense y terror donde el veterano actor interpreta a un sacerdote jesuita. Su voz carvenosa dotada de gran personalidad y fuerza, y el traje negro en el que se ha enfundado, le dotan de un aspecto realmente tétrico.

¿Cómo es tu personaje en NO-DO ?

Es un sacerdote jesuita que se dedica a investigar los casos especiales o paranormales para la Iglesia.

Durante el rodaje, ¿habeis sufrido algún tipo de caso paranormal que no estuviera contemplado en el guión?

No, que yo sepa no. Sólo han ocurrido cosas buenas, nos ha ido muy bien. Esperemos que no pase nada raro después.

¿Cuál ha sido tu base para la creación de este personaje?

En imagen nunca había hecho un sacerdote, en teatro sí. Pero éste es un sacerdote especial. No es un párroco, ni un obispo. Es más un cinetífico, porque dentro de los jesuitas hay físicos, médicos, químicos. Se supone que mi personaje tiene alguna de estas profesiones y por tanto tiene un punto de vista de la vida más pragmático de lo que es la vida, la religión y de los que son las cosas extrañas que puieden pasar alrededor de la fe.

¿Has intentado conocer a sacerdotes jesuitas?

No he ido. Hay veces que es bueno tener mucha información sobre los personajes inusuales, ya que tienen características de las que uno en la vida cotidiana no se fija. Pero yo, con la edad que tengo, he tenido la oportunidad de ver muchos curas, he leido mucho sobre estos temas, así que más o menos sé del comportamiento de esta gente. Ahora, sí me he fijado en los programas de la televisión cuando aparecen sacerdotes de este tipo, que no tratan directamente a las personas de la calle sobre los temas de la fe o de la conciencia, sino que van a temas más teológicos, filosóficos y científicos. Tienen un comportamiento casi de un ejecutivos, son casi catedráticos más que curas.

Estás compaginando el teatro con este rodaje, pero ¿en qué medio te sientes más cómodo?

Me siento cómodo trabajando, da igual el medio. En el cine me tengo que levantar muy temprano, y eso le gusta a pocos. En el teatro, en cambio, no hay por qué madrugar pero el esfuerzo es mayor y más largo.

Llevas un año en teatro con Filomena Marturano . ¿Es difícil cambiar de un personaje a otro?

No. Como llevamos ya muchas funciones, tengo el personaje incorporado. Una hora antes me relajo y me concentro. En el cine es distinto, ensayas poco y debes tener muy claro lo que haces.

¿Cómo es compartir escenario con Concha Velasco?

Estupendo. Es una de las mejores actrices que hay en España en estos momentos. Nos llevamos muy bien. Es una comedia dramática, agridulce, es un clásico que se ha representado en Londres, París, Bruselas... Siempre se está representando en alguna parte. Ahora nos toca a nosotros. En esta obra, si los protagonistas no se llevan bien es difícil de hacer.

¿Qué sientes sobre un escenario?

Es un placer y una gozada que sólo me da el teatro. Es también un riesgo enorme, porque una vez que se levanta el telón, eso no hay quien lo pare. En el cine si te equivocas se puede repetir, pero en el teatro no. Es un salto al vacío.

De pequeño, ¿querías ser actor?

Yo de pequeño ya era actor. A los quince años cobré mi primer sueldo, y hasta el día de hoy. Y desde más pequeño, que es una cosa inexplicable. Yo he nacido en el campo, la casa más cercana estaba a cuarenta quilómetros. Sin embargo, cuando yo iba a clase con ocho o nueve años jugaba a inventarme películas, incluso ponía un telón... ¿De dónde saqué todo eso? No lo sé. A unos nos da por eso, a otros por el fútbol y otros son astronáutas.

¿Contaste siempre con el apoyo de tu familia?

Sí. Hice también una carrera universitaria que no tiene nada que ver con esta profesión. Soy economista, pero nunca he ejercido. Recuerdo que cuando tenía los exámenes, como yo trabajaba ya en un elenco oficial, la preocupación de mi madre era que no me coincidiera nada con un estreno, ni los exámenes.

Te veía futuro en esto...

No, es una cuestiñón de gustos nada más.

¿Cómo vives la fama?

Yo no soy famoso. Soy reconocido dentro de la profesión, donde se me respeta y donde tengo un mínimo de prestigio. Pero yo no soy famoso ni tengo interés. No me parece mala la fama, me parece estupendo la gente que la busca, la tiene o la ejerce. A mí nunca me ha interesado de una manera especial.

¿Tienes más proyectos profesionales?

Entramos en Madrid con la obra de teatro y estoy preparando una película muy interesante con gente de Barcelona, que se rodará en febrero.