EL ACTOR LEONÉS HABLA DE PASTORA VEGA Y ANA DUATO
Un hombre entregado a su trabajo, abierto, sencillo, humilde, y con la ilusión de un niño hacia todo lo que hace. Así es Imanol Arias, Antonio Alcántara en la exitosa serie de televisión Cuéntame cómo pasó .
Después de varios años en antena, la serie se ha convertido para su reparto en una segunda familia. Ha habido bodas, divorcios, nacimientos... pero sobre todo ha habido buen trato de unos compañeros hacia otros. Tanto es así, que Imanol y Ana Duato han conseguido crear al matrimonio más querido de la televisión. Su buena relación ha traspasado más allá de la pantalla, y es que el actor define su amistad con ella como la única de esas características que mantiene con una mujer.
A sus cincuenta años, este leonés proveniente de una familia de obreros, ha sabido labrarse una carrera interpretativa impecable. Ha trabajado con los grandes de la profesión (Pedro Almodóvar, Vicente Aranda, Adolfo Marsillach), tanto en cine, como en teatro o en televisión. Imanol está casado con la también actriz Pastora Vega y tiene un hijo.
- ¿Cómo se encuentra Antonio Alcántara en la octava temporada?
- Antonio, a medida que los hijos le van creciendo, va teniendo un sentido de la vida trágico, pero que no le hace ponerse triste, sino como una moto, como una máquina, porque disfruta, se emociona, empieza a salirle el carácter hablador. Eso de ser hablador le lleva por caminos muy sorprendentes: a las cartas, al juego, a publicar revistas nuevas que le van a poner en contacto con otro tipo de cosas... Porque Antonio es muy curioso. Ese año era un año de muchas reuniones, de mucho negocio, de mucha ruina también, yo creo que este año le toca llegar lejos en algún sitio.
- Supongo que rodar esta serie te traerá muchos recuerdos de aquellos años...
- Yo me sigo sorprendiendo cuando veo el resultado, en directo no lo vemos así. Nosotros siempre creemos que cuando estamos rodando lo hacemos peor de lo que luego sale. El soporte que tiene el técnico, la forma de hacer, la edición y todo eso, hace que lo que parece una serie de decorados, que parece que pegas y... (da patadas a una de las paredes del decorado) se cae, se convierte en algo muy real. Tenemos siempre la sensación de que estamos trabajando a un nivel distinto. Por eso el esfuerzo, quizá también, que tenemos siempre, porque luego el resultado es mejor. Como esta serie es una reconstrucción siempre está uno muy atento, no es una serie en la que puedes venir y hacer una escena normal, en ese sentido es muy entretenida.
- ¿Cómo se consigue mantener la ilusión por el trabajo después de una trayectoria tan extensa como la tuya?
- No sé, quizá pensar que el trabajo es lo más importante que tienes en tu vida, es decir, que no forme parte de tu cuerpo, ni de tu sangre, ni de tus sentimientos. El trabajo es la otra parte. Yo siempre he sido muy entusiasta, a mí me gusta mucho este trabajo, y además pienso que no lo voy a hacer toda la vida porque llegará un momento en el que me apetezca vivir de otra manera. Así que mientras lo viva, yo me lo paso muy bien. Cuéntame lo único que hace es llenar mi otra vida. Después de Cuéntame , si los meses de descanso no hago nada ya me tranquilizo, me dedico a aprender otras cosas, a disfrutar. Y además hace que con la edad mi segunda parte en la vida arranque no desde un cambio drástico, yo he cambiado trabajando. A partir de ahora, se supone que me quedan todavía años para la segunda etapa buena. Yo en realidad estoy en la edad en la que no se trabaja. Y yo tengo la suerte de trabajar, o sea, que para mí Cuéntame ha sido una solución, y para poder dedicarme al vino cuando pueda y tampoco estar toda la vida arrastrando los pies por los platós, porque ¿para qué?.
- Entre Merche y Antonio hay muy buena química. ¿Cómo lo conseguís Ana Duato y tú?
- Si, con Ana me pasa eso (sonríe). Quizá sea por esa famosa norma de querer a alguien con el que nunca has tenido una relación que lo pueda estropear. Conseguir querer a alguien con el que has pasado cinco años de trabajo produce una relación que yo creo que es casi mejor que la del matrimonio, es la amistad con una mujer, que es en la que confías. Mis errores los conoce perfectamente Ana, es decir, que hay algo de confianza. Y eso ha hecho que disfrutemos mucho de estar juntos, de oírnos, de mirarnos, con la sensación de que esa es nuestra relación. A mí no me pasa con nadie más que con ella, profesionalmente. Ni en la vida tampoco, yo no tengo una amistad con nadie que no sea un amigo, como Juan (Echanove) que es amigo mío. Con una mujer, sólo me pasa con ella.
- ¿Tu mujer no se pone celosa?
No, por eso, porque esto está muy integrado en todos nosotros. No, al contrario, yo creo que es una suerte para todos, porque trabajamos bien y además vivimos y compartimos mucho. Pastora no es en ese aspecto celosa. Ella, lo que tiene a veces es celos de las cosas que me gustan a mí de Ana, pero cosas normales. A mí me gusta de Ana que es más friki, es muy libre. Pastora, en cambio, es muy ordenada y siempre saca eso de: Claro, yo no soy como Ana, que te deja esto así . Pero es normal, porque es que Ana es un ser muy especial, es muy querible.
- ¿Tienes algún proyecto con UNICEF?
- Sacamos ahora el documental, hemos estado haciendo la voz en off. Lo estrenaremos en ciudades. La idea es hacer la campaña de recaudación y volver para hacer un final. Eso en cuanto a la campaña de Níger. Y continuar con la campaña del SIDA, intentar ayudar. Tenemos que volver a Níger, no se puede ir y olvidarse porque entonces no se soluciona nada, y si la recaudación es buena habrá que ir a comprobar cómo se gasta el dinero, animar a las autoridades a que sigan haciendo planes. El resultado en un año ha sido impresionante, con poco se consigue mucho. En un año y medio se ha escolarizado a todas las chicas, se ha eliminado la ablación, se ha reducido el matrimonio prematura. Las mujeres, como el pozo de agua lo tienen al lado no tienen que perder el tiempo y están con los niños, se ha reducido la mortalidad infantil... Sólo con un pozo de agua. Es tan brutal que hay que ir más.
- ¿Qué más haces en el tiempo que te queda?
- Ahora leo cosas que me ofrecen, aunque no las vaya a hacer, para ver cómo va el asunto, pero no hago más que eso, leer, e ir al campo y a la bodega, que es algo que hago mucho últimamente.
- Supongo que te habrán ofrecido algún trabajo...
- Sí, me ofrecen compaginar teatro, pero yo no creo que esté en la edad de matarme, ya tendré tiempo de hacer teatro después, porque lo de compaginar no lo llevo bien. Además he tenido la suerte desde joven de poder hacer una sola cosa a la vez y trabajar todo el tiempo, si trabajas todo el tiempo no tienes que agobiarte en hacer dos cosas, se vive muy bien, sino se acumula y estás mal. Yo ahora quiero estar bien, estar sano, y reírme mucho también.