TRIUNFA COMO PRESENTADORA EN "POR LA MAÑANA" Y COMO ESCRITORA DE LIBROS DE RECETAS
Periodista y madre de un adolescente, Inés Ballester vive unida sentimentalmente al director general de La Sexta. Cuando le preguntan si daría en su programa la noticia de su boda no se lo piensa dos veces y contesta que por supuesto. Sin embrago confiesa que no se casará porque a su edad ya le da un poco de pereza.
Por la mañana , el programa que presenta en TVE, se ha convertido en un claro referente de la parrilla matinal y no es pura casualidad: Inés es cercana, lanzada y ante todo una gran profesional. La gente la quiere y eso se nota. Cuando Carlos Arguiñano dejó la cadena, la periodista valenciana cogió la sartén por el mango a pesar de que eso de guisar nunca había sido su fuerte. Hoy lleva ya tres temporadas ante los fogones y, con la ayuda de los invitados señores y señoras de toda España-, va por el segundo libro de recetas que presenta con mucho corazón.
- ¿Cómo surgió la idea de este exitoso espacio de cocina?
- Nos propusimos el espacio del programa Cocina con corazón como algo provisional. Al empezar la tercera temporada, de repente, me dijeron que Arguiñano se iba a la competencia. Claro, no era una parte fácil porque no solo es un gran cocinero sino que es un gran comunicador. La idea era llenar el hueco así que le propuse a Rocío Martín, que es muy cocinillas , que se pusiera el delantal y cocinase conmigo. Luego introdujimos a amas de casa que nos enviaban sus trucos. ¡La cosa salió tan bien que vamos ya para la tercera temporada!
- ¿Cómo se te da la cocina?
- Cuando me metí en la cocina del programa mi madre dijo que tenía mucho morro porque no sé cocinar. Yo dije que iba a ser una periodista siempre porque en el espacio hago de intermediaria, simplemente lo cuento como una noticia más, para que quede claro.
- Así que no sueles cocinar.
- No practico mucho porque no tengo tiempo.
- Una paella valenciana al menos.
- Ni sé hacerla ni pienso aprender porque si sabes estás perdida, todos los domingos quieren que hagas paella. Así que he decidido que nunca voy a hacerlas, eso que lo hagan los maridos y los padres. Yo hago muy bien los bacalaos, las setas...
- ¿Quién es tu mayor crítico en casa?
- Mis chicos me comen muy bien. No tienen ningún problema, la más crítica soy yo.
- ¿Se cocina con más corazón para la pareja que para los amigos?
- Debería ser así pero no. Como a los amigos los tienes de vez en cuando le pones más empeño.
- ¿Haces cenas románticas?
- Sí, para eso soy muy apañada. Me valen cuatro cositas. Si tengo el corazón de cena romántica me apaño enseguida. Con el tiempo se aprende a disfrutar de la comida como disfrutas de otras cosas. Cuando éramos jóvenes quedábamos para ir a bailar ahora nos reunimos para ir a comer. La comida forma parte de nuestras vidas, cada vez más, y ya que estamos pues vamos a hacerlo bien y con amor. Cuesta el mismo tiempo hacerlo bien que mal.
- ¿Quién será el próximo en cocinar?
- Estoy esperando a que venga el Cordobés. Si vienen los famosos bien pero me lo paso igual o mejor cuando viene gente con mucha gracia y salero. No tengo especialmente morbo por ver a alguien con el delantal en la cocina... ¿o sí?... Francisco (Rivera Ordóñez) no estaría mal. No sé, no le veo cocinando mucho.
UNA PRESENTADORA MUY CERCANA
- ¿Cómo te quedas cuando te dicen que has vendido casi 100.000 ejemplares del anterior libro?
- No me lo esperaba. Yo creo que nadie. A mi me gusta porque fue una idea del programa que demuestra nuestro espíritu. Se va Arguiñano y todos tenemos la sensación de que hay que arrimar el hombro y no nos lamentamos. Con los años de experiencia que ya tengo, a lo mejor ponerse un delantal no era la mejor imagen que yo podía dar pero no me lo pensé. Sin embargo estoy convencida de que fue una aproximación más por mi parte a la gente que nos ve e incluso una aproximación a mi manera de ser. Yo no sé cocinar pero me remango cuando hace falta, no me importa ponerme un delantal y no ser la más guapa.
- Comentas que no te importa remangarte...
- No es que no me importe es que no me lo pienso.
- En televisión das esa imagen cercana y accesible, ¿cómo es Inés detrás de las cámaras?
- Soy todo eso. Soy cercana, me gusta la gente, escuchar... pero es verdad que en esto no medí muy bien la trascendencia, Lo hice pensando en que era una cosa ocasional. He sido muy lanzada, no me da apuro nada, me gustan los retos y las cosas nuevas. De todas formas casi todo esta medido en televisión, hago las cosas a base de probar. Es cierto que en el camino se queda mucha gente, si metes la pata te puede costar toda una carrera profesional.
- ¿Te habías planteado antes publicar un libro, independientemente de la cocina?
- Algunas editoriales me habían planteado varias veces hacer un libro sobre las experiencias entre madres e hijas, escribir una novela, temas libres... Yo soy una gran trabajadora cuando estoy en horario laboral pero cuando salgo de la tele los fines de semana soy la más vaga del mundo. Me hacía ilusión sacar un libro pero no a costa de angustias o de pasarlo mal en mi vida privada. Este de recetas no creo que sea mío, es el de las personas que generosísimamente vienen al programa y nos transmiten sus conocimientos. La gente a lo mejor llega muy nerviosa y mi papel consiste en que se sientan a gusto, en hacer entendibles las cosas que ellos dan por sentadas. Yo lo cuento como una noticia. No intento engañar a nadie.
- ¿Con qué más te atreverías?
- Después de esto ya no lo sé. He sido muy atrevida y he hecho cosas por pura inconsciencia y porque a mí me ilusiona mucho cambiar de registros.
PROFESIONAL DE ALTOS VUELOS
- ¿Qué es lo más atrevido qué has hecho?
- Por ejemplo, cuando hacía el programa Ver para creer con Liborio García, él siempre era el atrevido hasta que un día el director me preguntó si sería capaz de subirme a un helicóptero y lanzarme en paracaídas, enseguida dije que sí. Y efectivamente me metí en el helicóptero. Cuando llegó ese momento horroroso de lanzarme al vacío me pregunté qué hacía allí, que no tenía ninguna necesidad... (risas). Hay una imagen buenísima en la que Liborio y yo nos teníamos que mirarnos y yo estaba tan horrorizada que se me ve con los ojos cerrados hasta que de repente me empujan. Al final bajé enamorada, queriéndome subir otra vez.
- ¿En el plató habrás tenido momentos de tierra trágame ?
- He empezado programas con la sintonía esperando a que entrasen los vídeos y de pronto ver que no estaban... entonces digo hola buenos días y a partir de ahí no sé hacia donde voy. Lo resolvemos con oficio, mayormente porque yo antes de empezar un programa me he leído ya dos periódicos, he oído el informativo en el coche... si no es por eso, me hubiera suicidado allí en directo. Para algo tiene que servir la sensación de que la gente te entiende y te quiere aunque te equivoques... eso te da mucha tranquilidad con los años. Incluso para decir: miren ahora mismo no tengo ni idea de la noticia que iba a dar pero si quieren les doy el parte meteorológico que sí que lo sé (risas).
- ¿Por qué no cambiarías tu profesión por nada del mundo?
- Por muchas entrevistas maravillosas que he hecho estos últimos cuatro años. En televisión a veces te sientes un poco títere porque dependes de que lleguen las imágenes, de que la cadena esté a buenas con no sé quien, de que te promocionen... pero hay cosas que son tuyas y de la persona a la que estás entrevistando y no hay nada más, mas que la magia. Me he dado cuenta de que con los años soy capaz de preguntar más cosas y bromear sin ofender, de meterme en el papel. Puedo ser madre, mujer, periodista... soy consciente de que soy todas esas cosas, las disfruto y eso me permite conectar con mucha gente porque vivo y estoy al día. Consigo transmitir todas esas vivencias. Hay veces que no, que todo sale horroroso y pienso que cómo puedo tener tantos defectos como hace tantos años. Los defectos también se mantienen, se hereda lo malo y lo bueno se mejora.
- ¿Qué te negarías a hacer en tu profesión?
- Hay bastantes cosas. Sé perfectamente lo que no quiero hacer.
- Tú eres una persona que siempre ha preservado su vida privada y que nunca ha necesitado de esa fama para alcanzar el éxito.
- Por eso me he dado cuenta con el tiempo de que hay gente que utiliza su vida privada. No es verdad que haya perdido el respeto a los famosos pero hay veces que estás sufriendo y por ellos y resulta que están utilizando su vida privada para vendernos cualquier cosa. Eso te hace que ya no te dé tanto apuro hablar de ellos.
- La culpa no es tanto del periodista.
- Casi nunca la culpa es del periodista, muchas veces es culpa del famoso que ha querido utilizar su vida y le ha salido mal la historia.
- ¿Isabel Pantoja?
- A mi me parece que es más lista que el hambre. Está trabajando como nunca, está haciendo más actuaciones y encima nos marea. De repente aparece el día que menos lo esperamos. No me gustaría estar en su piel pero supongo que también es la vida que ella ha elegido.
- ¿Tienes relación con María Teresa Campos?
Nos conocemos. Nunca hemos sido íntimas. Con Ana Rosa sí he tenido más relación. Sabemos de nuestras vidas, hablamos por teléfono, hemos hecho bromas... Con María Teresa no, pero porque tampoco hemos coincidido demasiado. Yo creo que ella tuvo alguna intervención poco afortunada, no supo estar... primero cuando las cosas le iban muy bien, luego cuando le fueron mal... yo no tengo porqué aguantarlo. Sin embargo, no me alegro de que le haya ido mal, al contrario, para mí era un referente, me parecía que estar las tres era garantía de profesionalidad: tres mujeres profesionales peleando. Creo que no estuvo afortunada, me sentí agredida y le contesté. Tampoco estoy orgullosa de ello pero son cosas humanas del momento.