La semana pasada, la familia Urdangarin de Borbón recibió una visita muy especial. Con motivo de la fiesta sorpresa de 40 aniversario que la infanta doña Cristina le había preparado a su marido, Iñaki Urdangarin, algunos de sus invitados se adelantaron unas horas para poder estar echando una mano a la anfitriona. Éste es el caso de Rosario Nadal y la princesa Alia de Jordania, dos íntimas amigas de la duquesa de Palma, que fueron de las primeras en confirmar su asistencia.
Ambas llegaron a la Ciudad Condal esa misma mañana, disfrutando de la elaboración de una agradable sorpresa que comportaba un sinfín de preparativos dadas sus dimensiones. Por la tarde, con ya todo en marcha, doña Cristina quiso acudir personalmente a recoger a sus niños al colegio. Los pequeños habían participado en todo momento en la idea que había tenido su madre y fueron cómplices del secreto hasta el último momento.
UNA VISITA MUY ESPECIAL
Ya que estaba acompañada, la duquesa de Palma invitó a sus huéspedes a acompañarla a buscar a los niños. Al primero que recogieron fue a Juan Valentín, el mayor, impaciente por llegar a casa y colaborar en lo que hiciera falta. Tras él fueron a buscar a la pequeña Irene a la guardería. La única niña de la familia, de poco más de dos años y medio, no podía ni imaginar lo que se avecinaba, aunque sabía que lo que se llevaban todos entre manos era una sorpresa monumental que iba a dejar a su padre boquiabierto. De la guardería, la niña salió en brazos de la princesa Alia, con la que se mostró muy cariñosa y sonriente, mientras que Rosario Nadal intentó guardar un discreto puesto cerrando la comitiva. Sus respectivos esposos, los príncipes Faisal de Jordania y Kiril de Bulgaria, llegarían esa misma tarde, horas antes de que tuviera lugar el inicio de la fiesta para el duque de Palma.