Israel Rodríguez, un apasionado de las motos

Israel Rodríguez, un apasionado de las motos

"CON LA MOTO Y CON EL COCHE NO HE LIGADO NUNCA, PERO POR SER ACTOR SÍ QUE HE LIGADO"

Sus marcados rasgos brindan a su rostro un aire exótico muy personal que contrasta con sus intensos ojos oscuros. Es una persona dinámica, alegre y, por lo que parece, amante de las emociones fuertes. Tanto es así, que el actor encargado de dar vida al entrañable Jota de Yo soy Bea tiene una pasión extrema y nada común: corredor de motocross. De esta manera, realidad y ficción -Israel y Jota- comparten la misma afición. En la serie se llama Panchita, la moto con la que Jota reparte sus pizzas, en la vida real no tiene ese nombre, pero la moto sí es suya. En el guión ésta debía ser una Vespa, pero a Israel le pareció poca cosa, así que decidió traerse la suya de casa.

Hemos estado con él en la escudería LaGlisse con la que él colabora y nos ha desentrañado los secretos de su extraña afición.

Israel Rodríguez, uno de los protagonistas de Yo soy Bea ha trabajado en otras series de televisión de éxito como Un paso adelante , El Comisario , Javier ya no vive solo , o Compañeros .

¿De dónde te ha nacido esta afición de correr con motos?

Empezó por una tontería. Cuando tenía tres añitos mi padre me regaló un balón de fútbol, y por lo visto no me gustó. Yo no lo recuerdo, pero me lo ha contado mi padre, que dije que yo no quería el balón de fútbol. Así que me llevó a una tienda de bicis y ahí en el expositor vi. una moto pequeñita de gasolina. Me la compró. A partir de ahí cualquier cosa que me regalaran tenía que ver con las motos.

Y empezaste a participar en carreras...

Sí, a los nueve años empecé a competir. A los catorce tuve una caída, me rompí la rodilla, y como ya había empezado con el mundo de la interpretación, lo dejé un tiempo. Pensé probar con la interpretación y volver a las motos cuando me recuperase. Pero no he vuelto, me he quedado siendo actor.

Eres miembro de la escudería LaGlisse...

Bueno, cuando no trabajo los ayudo, pero no corro con ellos, no soy piloto oficial, ni muchísimo menos, pero sí que entreno con ellos.

¿Qué sientes cuando estás sobre una moto?

Uf... Es muy difícil de explicar. Quizá lo que voy a decir suene un poco enfermo, pero yo creo que es como el sexo. Me excita. Es una satisfacción, como cuando estás con el sexo que dices: Que se pare el mundo, me da igual lo que esté pasando .

¿Cada cuánto sueles correr en moto?

Yo tengo una moto, de hecho la que sale en la serie es mía. Monto cuando puedo, y ahora mismo con la serie no puedo, porque si me caigo puede ser un problema para la serie. Pero cuando no estoy trabajando estoy montando en moto.

¿El tema de la mecánica también te gusta?

Sí. Intento aprender algo, además un buen piloto, sin duda, es un buen mecánico. Es saber lo que le está pasando a la moto y saber modificarlo.

El hecho de que Jota, tu persona, sea un amante de las motos, ¿ha sido una propuesta tuya a los guionistas o ha sido pura coincidencia?

Fue de casualidad todo, Jota tenía que ser un motero. Lo de que la moto que usa sea la mía es porque me iban a poner una Vespa y dije que no, que Jota no llevaba una Vespa nada más. Pero por lo demás el personaje ya era así: motero, repartidor... Además, ya tenían el nombre de la moto: Panchita.

Tu compañera de la serie, Mónica Estarreado (Cayetana de la Vega) es otra amante de las motos...

¡Es súper motera! Siempre que voy a correr la veo, es más, ella y yo realmente nos conocimos en una carrera. Fue en Valencia, en Cheste, estábamos en el camión de Kawasaki, ella fue de invitada de la mujer de Fonsi y yo de invitado de Fonsi. Esto un mes antes de empezar la serie.

¿Sabíais ya que ibais a trabajar juntos?

No, que va, no teníamos ni idea. Yo conocía a Mónica de otros trabajos, de haberla visto, ni siquiera en persona.

¿Qué os dijisteis cuando os encontrasteis de nuevo en la serie?

¡Imagínate! Yo me acordaba, ella no se acordaba. Típico... (risas) Se lo recordé y sí, nos hizo mucha ilusión.

¿Cómo es una jornada completa de carreras?

Vamos en el camión mecánico, donde se llevan las motos, los reglajes y todo lo que se pueda romper, y hay otro en el que llevamos de catering. Es como un rodaje. Llevamos un gran equipo, y luego hay seis mecánicos.

¿Cuántos días estáis?

Puede ser un sábado y domingo, para carreras. Pero generalmente a lo que yo acudo con ellos es al Jarama a entrenar, a rodar un poco las motos, y ya está. En un día.

¿Qué otras aficiones curiosas tienes?

Las demás son muy normalitas: las artes marciales, más concretamente Kung Fu, que es diferente, porque no es nada agresivo, todo lo contrario. Y otra afición es ser feliz... (ríe)

El tema de las motos, ¿te hace ligar más?

Es difícil. Cuando una chica ve a un chico en un deportivo, ¿qué piensa? De todo, menos que le guste por eso. Siempre se piensa que esa es una persona chula, prepotente. Con la moto y con el coche no he ligado nunca.

¿Y como actor?

Sí, como actor sí que he ligado. Antes, de pequeñito, no tenía tantos prejuicios como ahora, ni tantos ideales, o al menos no los tenía tan claros. Cuando llegaba una chica, si me gustaba ya me podía decir Tú eres el de la tele que yo decía que sí. Ahora, si alguien me viene diciendo que me reconoce, es muy poco probable que me interese por ella, porque creo que ella se va a interesar por mí por el hecho de que trabajo en esa serie. Creo que soy suficientemente atractivo -y no me refiero en lo físico- como para tirar de eso.

¿Cómo eres tú?

Sincero, sensible, y lógico, sobre todo lógico.