"LOS SERRANO SOMOS EN VERDAD UNA FAMILIA", ASEGURA EL ACTOR
Jesús Bonilla está entusiasmado. Acaba de presentar su obra de teatro La familia del chivo Froilán , con la que tal y como dice el actor, ha conseguido quitarse el mono que tenía de hacer teatro. Es una función en la que ha tratado los problemas cotidianos, lo rural y, en definitiva, lo que nos ocurre cada día. Y es que al tabernero de Los Serrano le gusta el cine que conecte con la realidad, y no tanto lo fantástico. Es un hombre que sorprende, y que se muestra tal y como aparece en televisión; es amable, natural y humilde, que se define como ciudadano medio, un poco cabezota y exigente consigo mismo.
Pronto volverá a rodar con Los Serrano y también intenta preparar la segunda parte de su película El oro de Moscú . Es un hombre que ama su trabajo y estar activo constantemente.
Hacía mucho que no hacías teatro, ¿lo echabas de menos?
Sí, tengo verdaderamente mono de hacer teatro, pero como estoy enganchado en Los Serrano eso no me permite compaginar con funciones de éxito, como yo creo que va a ser ésta. No te puedes permitir el lujo de terminar de rodar el viernes a las seis de la tarde e irte corriendo a la Coruña a trabajar en esta función. Entonces tenía que hacer algo.
¿Por eso mismo no has participado tú en la obra?
Yo me conformo con ver las cosas, disfruto estando ahí viendo el proceso. Sufro igual que ellos viéndoles crear sus personajes pero así, por lo menos, ya me quito el mono .
¿Estás un poco cansado de la televisión?
El problema de la televisión es que te engancha también tanto que no te cansa, como siempre suceden cosas nuevas, no es monótono. Además yo tengo la suerte de rodar mucho en exteriores, un día nos vamos a Benidorm, otros se han ido a Punta Cana, ahora nos dicen que nos van a llevar a Nueva York. Hay una dinámica que es soportable.
¿Cómo surgió la idea de escribir esta obra?
Surgió de un estado de necesidad, intelectual o mental. Surge porque, a veces, cuando ves un espectáculo vas a ver las obras de la cartelera y ves muchos autores ya rehechos, reescritos, sientes que el teatro tiene que estar vivo, se tienen que hacer cosas nuevas que hablen de lo que nos ocurre, de los problemas de nuestro tiempo. Echo de menos que en el teatro aparezca la realidad, el ambiente de los pueblos que está desapareciendo, el contacto con la naturaleza.
Como espectador, ¿te gusta ir al teatro y al cine?
Todo lo que puedo, porque ahora que estoy un poco de vacaciones sí, pero el resto del año hay que estudiar. Llegas a casa y te tienes que estudiar los diez ó doce folios del día siguiente. La gente se cree que sales ahí y lo haces, pero no, eso hay que estudiárselo en casa.
Cuéntanos un poco de La familia del chivo Froilán
La familia del chivo Froilán no tiene nada que ver con la Familia Real, es una casa de locos. Pero sí habla de los tiempos que nos está tocando vivir, de los sueños rotos de una juventud engreída con el éxito fácil, con Operación Triunfo, con los concursos televisivos en los que todo el mundo va a ser millonario al acertar la pregunta. También trata la relación de hombres y mujeres, del cambio climático, el mundo ideal que nos venden de la ciudad lo reflejamos con las cosas maravillosas que hay en los pueblos. Es la mezcla de lo que está pasando en el mundo ahora mismo.
¿Has vivido en un pueblo?
Lo viví muy poco porque todos hemos emigrado a la ciudad para buscarnos la vida, pero lo echo de menos siempre que voy. También veo cómo los pueblos se están convirtiendo en segunda residencia de los habitantes de la ciudad, y en vez de respetar lo que hay en el pueblo, acaban haciendo construcciones absurdas, lo convierten en pequeñas miniciudades.
¿Por qué llamarla La familia del chivo Froilán ?
Porque a un chivo, a un animal, también se le puede poner nombre. Tenemos una mascota en casa y la llamamos de una manera. En los pueblos hay muchos motes, y Froilán es un nombre que surge, la gente lo ve en la televisión. También en la obra aparece una chica que se enamora del Príncipe y es que, qué jovencita no se ha enamorado del Príncipe...
¿Cómo te sientes ante el estreno?
Fatal, se sufre mucho más que dentro. Llevo sufriendo sin asistir a los estrenos más que si estuviera ensayando porque no sé lo que están haciendo, pero claro, tampoco quieres venir para no interferir el trabajo. Ayer tuve la oportunidad de ver por primera vez el primer acto, pero cuando vi el final y oí las carcajadas de los pocos que estaban aquí, me fui orgulloso del trabajo bien hecho y de los actores.
Eres uno de los actores más queridos por el público, ¿cómo es el trato con la gente?
Mira, a mí me gustaría ser famoso, pero que no me conociera nadie, para yo poder observar a la gente, en lugar de que la gente me observe a mí. Una de las cosas que peor llevo es eso de la fama, porque no puedes sentarte en un sitio y mirar tú a la gente, que es de dónde te nutres para construir los personajes; pero es el precio que hay que pagar.
Pero la gente es agradable, ¿no?
Sí, siempre, la gente es muy agradecida. El mundo en general es bueno, no sé quién lo hace malo. Siempre ponemos la cara de uno, pero yo creo que los malos están escondidos haciendo maldades y no sabemos quiénes son. La gente, en general, es muy buena, y cuando les das un poquito, en seguida te aprecian, te admiran, te piden autógrafos.
Has trabajado con los principales directores de este país, ¿hay algún sueño profesional que te quede por cumplir?
Me gustaría volver al teatro algún día y hacer de Carlos III.
¿Eres muy exigente contigo mismo a la hora de trabajar?
Quizá demasiado, me paso de exigencia y sufro mucho, lo paso fatal, me dejo la piel en los personajes, no sé trabajar a medias. Además tengo muchas dudas, ya me lo decía un profesor que tuve de interpretación, decía que la duda es creativa , me quedé con eso, pero dudo y sufro tanto, que al final ya no sé si es creativa. Pero todo eso se queda en nada cuando ves el resultado en el público, cuando el público disfruta.
¿Qué tipo de cine te gusta ver?
Me gusta el cine que conecte con la realidad, no me gusta el cine fantástico, lo siento, ese cine moderno, de videojuego, con esas imágenes tan de flash , tan de anuncio. Me gusta, por ejemplo, las dos últimas cosas que ha hecho Clint Eastwood. Y luego el cine español también, cuando habla de los problemas reales o cuando nos hace reír. También el cine cuando habla de los problemas cotidianos, el cine que puede hacer Almodóvar y la relación de las mujeres con ellas mismas.
¿Cuándo vuelven Los Serrano ?
Ahora, en seguida empezamos a rodar ya, y empezaremos a emitir en enero. Siempre llevamos un colchón de nueve capítulos, porque si no luego nos pilla el toro, así que empezará a emitirse como en Navidades otra vez.
¿Qué ha significado Santiago en tu carrera?
A mí me gusta representar a la gente de la calle, me gusta identificarme con el ciudadano medio y me gusta reírme de él, reírse de sí mismo, y yo creo que eso la gente lo agradece, porque todos somos un poco perdedores en la vida, y en España tenemos esa habilidad de reírnos de nosotros mismos, cosa que los anglosajones lo llevan peor. Nosotros sabemos reírnos de nuestras propias desgracias, todo el mundo sueña con hacer muchas cosas más en la vida de lo que luego acaban haciendo, y cuando no lo consiguen se ríen y piensan que por lo menos lo han intentado, y eso es un poco Santiago, ahora que ha conseguido casarse, tener un hijo...es un placer hacerlo, porque todos somos un poco Santiago.
¿Tú eres así?
En algunas cosas sí, esos sueños fallidos...
¿Un poco cabezota?
También. Soy un ciudadano medio, y el ciudadano medio tiene muchos defectos, algunos graciosos.
¿Cómo son los rodajes?
Pues son pesados, porque ten en cuenta que la técnica de la televisión, al rodarlo deprisa y con cuatro cámaras, siempre falla algo, y cuando lo estás haciendo bien, de repente falla el sonido, o el micro, y hay que repetirlo otra vez, y entregarte de nuevo.
Con tanto tiempo que lleváis ya seréis como una pequeña familia, ¿no?
Una pequeña gran familia. Hemos visto crecer a todos, hemos visto a Curro, a Teté, a Guille, que les veíamos ahí con nueve añitos, y ahora fíjate el hombretón que se ha hecho, con su barba, y Teté igual, se ha hecho una pedazo de mujer. Hemos sido padres, hermanos, tíos, hemos pasado tantas horas juntos -más que en casa-, que somos una familia.
¿Os veis fuera de los rodajes?
Mucho, siempre nos buscamos excusas para quedar, el cumpleaños de uno, el celebrar cualquier cosa, y nos juntamos para cenar y reírnos.
Y con tanto trabajo, ¿has tenido tiempo para descansar este verano?
Este verano he estado liado con la función ésta, pero yo considero esto de vacaciones porque también he estado haciendo algo que me gusta, y luego he estado unos días por ahí relajado, pero si no estoy haciendo nada mucho tiempo luego me aburro.
¿Qué proyectos tienes ahora?
La serie, hacer La daga de Rasputín , que sería la segunda parte de El oro de Moscú , que pensábamos haber hecho el año pasado pero no tuvimos tiempo por la serie, y ahora tendremos que esperar porque en la Plaza Roja, que es donde se rueda parte de la película, no nos dejaban rodarla en plena temporada turística, así que ahora lo tendremos que compaginar con la serie.
¿Y os vais a ir con el frío?
No, intentaremos que sea en primavera o en otoño, más que nada porque en la película no aparece la nieve.