SERÁ EL PROTAGONISTA EN UNA PELÍCULA ESPAÑOLA, "ÓSCAR Y EL COLOR DEL DESTINO", DONDE TRABAJA CON VICTORIA ABRIL Y EMMA SUÁREZ
Joaquim de Almeida, portugués pero con la nacionalidad estadounidense, mantiene su porte de galán con el paso de los años. A sus cincuenta años y con más de sesenta trabajos cinematográficos a sus espaldas -dieciséis de ellos para el cine español-, regresa a la gran pantalla con El corazón de la tierra . Al actor portugués hemos podido verle en Desperado con Antonio Banderas, Peligro inminente , El maestro de esgrima y El rey pasmado , entre otras. Vuelve de mano de un director español, Antonio Cuadri, interpretando a un contradictorio personaje, director de la mina de cobre de Riotinto en Huelva. Uno de los pasajes históricos más crudos y desconocidos de la historia española en el que De Almeida ve una gran vigencia actual. Reivindicativo con las políticas de su país de residencia y muy concienciado con el mundo en el que vive, el galán nos cuenta sus experiencias en el rodaje y cómo fueron sus inicios en el mundo del cine.
¿Qué pasó con tu voz durante el rodaje?
Es que el polvo de la mina sigue ahí contaminando y me tuve una infección de las cuerdas vocales. Tuve que ir al doctor pero me recuperé y no afectó al rodaje. Hemos grabado en condiciones que eran difíciles porque estar en la mina, era como vivir como aquella gente que vivía en la mina de verdad. Además, íbamos vestidos de invierno, con lana y grabamos en verano con días de casi cincuenta grados.
¿Todo fue malo?
¡No! Fue muy bonito. Por ejemplo, nos alojamos en un hotel pequeñito que casi era entero para nosotros, no había nadie más. Era como estar todos en una casa, con la familia y nos íbamos a trabajar. Cuando llegábamos nos tomábamos un trago porque después de catorce horas de trabajo... Hay películas que uno desea que terminen lo antes posible. En esta no fue así. Además trabajé con actores muy buenos con los que todo se hace muy fácil.
¿Cómo es Baxter, tu personaje en El corazón de la tierra ?
Baxter es el nuevo director general de la mina, un hombre con experiencia de origen inglés. En la película no se entiende porque han cortado una escena, pero es nacido en Brasil, hijo de padre inglés. Al principio no se da cuenta de que hay un problema social muy unido a la mina donde los anarquistas están organizando, con razón, todo un movimiento contra el humo que suelta la mina y que afecta a los cultivos y a la gente. Baxter es presionado por el presidente de la compañía que gestiona la mina y toma decisiones demasiado duras hasta que muere su hijo en sus brazos, que es cuando entiende que ese pueblo que rechaza la mina, tiene razón.
¿Tienes algo que ver con él?
No, lo que pasa es que lo he comprendido bastante bien porque no creo que sea un hombre frío. Creo que él no iba preparado para una sublevación social, ni para tomar decisiones y esto le afecta profundamente.
¿Qué es lo que más te llamó la atención de este proyecto?
Que es una historia muy actual porque las grandes compañías siguen haciendo lo mismo en Sudamérica, en África y la película nos hace pensar en eso. Creo que en Riotinto fue la primera vez en la historia en la que el pueblo tiene una actitud ecológica. No sólo porque está matando a la gente, sino porque está matando lo natural. Ahora estamos pasando una época de cambio climático que crea la gran industria. Soy ciudadano norteamericano además de portugués y veo grandes compañías norteamericanas que hacen zapatos en Asia, pagando salarios injustos y con gente trabajando muchísimas horas. Sigue existiendo el trabajo infantil y por tanto yo creo que es de lo más actual.
¿Te consideras reivindicativo con respecto a la ecología?
Sí, me interesa mucho todo el problema en el que estamos inmersos a nivel mundial. Tenemos un presidente en Estados Unidos que no firma el Tratado de Kyoto siendo el país que más polución da al mundo. Es un problema con el que hay que hacer algo porque, por ejemplo en Portugal, se están perdiendo playas por la subida del mar debido a los glaciares que se están deshaciendo. El sur de Europa está cada vez más seco. Creo que uno de estos días la región del vino al final será Inglaterra porque aquí se está formando un desierto. Además reivindico eso porque tengo una historia de reivindicaciones. Yo viví la revolución portuguesa, viví mi infancia durante el fascismo... Creo que hay que ser reivindicativo también con las heridas del mundo porque a lo mejor a nosotros ya no nos afecta, pero a nuestros nietos o a los hijos, sí.
¿Cómo empezaste en el mundo de la interpretación?
Estaba en el Conservatorio Nacional en Portugal que cerró después de la revolución y no había otra forma de estudiar interpretación allí, sino era en el teatro. Tenía 17 años y quería estudiar para el cine, así que me fui a dar una vuelta por Europa hasta después de mi primer matrimonio, a los 19 años, con una pianista clásica que tenía una beca para ir a Nueva York. Entonces decidí que era la oportunidad para ir a Nueva York para estudiar. Así empecé en Estados Unidos poco a poco, en teatro, televisión...
¿Fue fácil hacerse un hueco?
Fácil no es, mucho menos si eres extranjero, pero se consiguió. Y ahora, más de sesenta películas después... Ahí estoy.
¿Cuál es la película que recuerdas con más cariño?
No tengo sólo una, tengo varias. Entre ellas, algunas españolas que me han encantado, como El rey pasmado de Imanol Uribe; El maestro de esgrima , de Pedro Olea... Aquí he hecho dieciséis películas. La última que he hecho es Óscar y el color del destino . También hay actores con los que he trabajado y que me encantó hacerlo: Marcello Mastroianni, para mí es un dios del cine.
¿Qué tal fue trabajar con Antonio Banderas en Desperado ?
Bien, lo pasamos muy bien. Llegué en el último momento para sustituir a Raúl Juliá que había entrado en coma y después murió. Fue una película muy divertida de hacer, un cómic a la violencia.
Te vamos a volver a ver en Óscar y el color del destino . Adelántanos algo.
Es una película española en la que soy el protagonista y está Victoria Abril, Emma Suárez, Jorge Perugorría -otra vez-... Sé que la van a llevar al Festival de San Sebastián y estamos esperando a ver que pasa con Cannes. La veremos este año.
¿Tienes algún otro proyecto?
Sí, una película que se llama Tres días de invierno . Es más pequeña, rodada en Barcelona, que creo que estará también a punto de estrenarse.
¿Te gusta el cine español?
Me encanta. He hecho muchas películas y si puedo continuar trabajando en España, encantado de venir. Lo que me gusta es trabajar en diversos idiomas y cambiar. Me gusta mucho trabajar en Estados Unidos pero también me gusta el cine europeo.
¿Qué diferencias encuentras entre el cine estadounidense y el español?
El cine en general se suele hacer de la misma forma. La gran diferencia que suele haber es la cantidad de dinero que se destina a las películas. Hay una gran cantidad de cine que no se puede hacer en Europa porque no tenemos presupuesto.
¿Te consideras un galán?
Yo ya fui un galán, cuando fui más joven. Hoy tengo cincuenta años y creo que estoy muy bien para tener cincuenta años. Pero a mí no me importa ser un galán, me importa que la gente me pare y me diga que le gusta mi trabajo. Eso sí que me importa.