Joaquín Araujo, cansado de ser considerado el sucesor de Félix Rodríguez de la Fuente

Joaquín Araujo, cansado de ser considerado el sucesor de Félix Rodríguez de la Fuente

EL NATURALISTA HA DIRIGIDO "LAS TAREAS DEL AGUA", UNA SERIE DOCUMENTAL QUE SE EMITE EN LA 2 DESDE EL 22 DE ABRIL

Es agricultor, escritor, divulgador y lleva a cabo un sinfín de tareas más, pero sin lugar a dudas su labor más importante es la de concienciar a la sociedad sobre la importancia del medio ambiente y los peligros a los que está sometido. Joaquín Araujo, al que se considera uno de los quinientos hombres más influyentes del país, apuesta ahora por el cuidado del agua a través de la serie que se emite en La 2 de Televisión Española desde el 22 de abril a las nueve de la noche. La serie documental Las tareas del agua que consta de trece capítulo y de la que Araujo es director y guionista, pretende ser un ejercicio de concienciación ecológica respecto al buen uso del agua, un elemento al que el director se siente muy unido personalmente.

Joaquín Araujo trabajó durante años con el prestigioso ecologista y divulgador Félix Rodríguez de la Fuente y, aunque no se siente heredero, afirma haber aprendido mucho de él. Con dos sensibilidades hacia la naturaleza muy distintas, Araujo afirma que su relación profesional era buena y por ello terminó la obra El hombre y la tierra de Rodríguez de la Fuente cuando éste falleció en un accidente aéreo. Araujo continúa ahora con el compromiso que le ata a lo más querido para un agricultor, la naturaleza.

¿Cómo te sientes con este nuevo proyecto?

Aún está por terminar, pero poder contar las impresiones que ha desatado en mí el agua ya es un privilegio. En el fondo, en el hilo narrativo, hay bastante más que divulgación científica. Es una traslación de varias impresiones, muy intensamente vividas desde la subjetividad y desde algo que creo que me legitima un poco. Y es que yo también soy agricultor y uso el agua. Además, tengo una fascinación desde siempre porque mi único deporte serio fue la natación. Hay mucha de mi propia experiencia personal, trasladada a una lectura comprometida, progresista y ecológica trasladada al agua.

¿Qué se pretende con este serial?

Que todos estemos implicados. Una cosa que la mayoría de la gente ignora pero que vamos a poner de relieve es que todos formamos parte del ciclo hídrico. Nosotros somos una parte donde el agua se detiene relativamente poco tiempo. Como somos parte del ciclo de la vida, tenemos que ser consecuentes y en vez de poner zancadillas, destruir y ensombrecer, hay que ser vivificantes. Eso es lo que se pretende. Dar a beber donde más sequía hay, que es en ese charco que llamamos cerebro. Queremos dar de beber a la inteligencia y a la sensibilidad.

Desde la óptica de alguien que conoce a fondo la ecología, ¿cómo está la situación del agua en nuestro país?

La situación de los recursos hídricos es catastrófica sencillamente porque la gente no los contempla como cercanos a las personas. En ese sentido es donde yo abordo la tarea más difícil en el ámbito de la divulgación, porque quiero llegar a que la gente entienda el funcionamiento de la naturaleza y no sólo la utilidad inmediata. Si la gente entendiera que es agua que piensa , una frase que pronuncié hace diez años, seguramente empezaríamos a arreglar la situación del agua.

¿Qué hace Joaquín Araujo para cuidar del agua?

Yo tengo mucha suerte, y lo digo de verdad no por falsa modestia. Tengo suerte por alcanzar unos notables grados de coherencia. Para empezar hago todas esas tonterías que solemos decir siempre para economizar agua. Soy de los que se ducha y entre el enjabonamiento y el aclarado cierro el grifo. Pero además uso miles de metros cúbicos de agua al año para el cultivo y tengo todo con economizadores. Hago agricultura biológica que gasta un 60 % menos que la agricultura convencional. Además de eso, hago todo lo que me dejan hacer: escribir en periódicos, hablar por la radio, hacer una serie de televisión...

¿Es la educación y la divulgación a través de los medios la solución?

Con ello nos enfrentamos a uno de los aspectos más duros, porque el factor del ejemplo a seguir está poco activo pero hasta me consuela pensar que por lo menos estás dando un ejemplo, que no tiene nada de excepcional, pero yo procuro en mi vida, incluso en la más invisible, mantener activos las recomendaciones que hago a la sociedad.

¿Qué le vincula con el agua?

Yo he acabado convirtiéndome en una especie de anfibio extraño. Ya no entiendo nada que no esté muy vinculado al agua. El agua no podemos derrocharla o gestionarla con torpeza porque forma parte de todas nuestras actividades como humanos. Yo cruzo semanalmente el Tajo a la altura de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo. Puedo asegurar que pocos impactos he tenido en mi vida más desgarradores que verlo prácticamente seco varias veces en los últimos veranos. El día que más aprendí sobre el agua fue intentando aprender caligrafía china. La palabra agua y la palabra eternidad son prácticamente idénticas. La única diferencia entre una y otra es una tilde. Lo cual explica muchas cosas.

¿Estámos viviendo una época de políticas medioambientales responsables?

Sí, hay un gran cambio. Tengo los suficientes años y además he participado en muchas cosas: empecé en el año 68 con los temas ambientales, he sido asesor de muchos gobierno e instituciones... Y en España hay política de medio ambiente desde que Cristina Narbona es Ministra de Medioambiente, le duela a quien le duela. Bastaría mirar con un poco de seriedad el registro de lo que han sido políticas ambientales, desde absolutamente inexistentes, hasta catastróficas y contrarias a los intereses del medio ambiente.

¿Ha podido ver personalmente el cambio climático que estamos sufriendo?

Sí. Soy un afortunado y al mismo tiempo un desgraciado. Me siento extraordinariamente feliz de la suerte que he tenido en la vida, no sólo por haberme dejado trabajar en aspectos que me apasionaban e incluso me ha ganado muy bien la vida así. También he vivido en contacto con la naturaleza. Yo paso más de la mitad de mi vida en pleno campo, viviendo de forma casi tradicional en el ámbito rural, pero también mi movilidad para recorrer los paisajes del mundo y de España, me ha hecho testigo de innumerables desastres, desapariciones, destrucciones del paisaje. Es decir, también he sufrido como un poseso. Yo disfruto con una hormiga pero como también estoy enamorado de la naturaleza, cuando ves que se está destruyendo la vida que amas es como si te estuvieran matando a un ser querido.

¿Se le puede considerar el nuevo Félix Rodríguez de la Fuente?

No, yo no soy un sucesor. Yo trabajé con él, aprendí mucho con él y se me ha vinculado, lógicamente, porque yo acabé su obra a raíz de su muerte, pero hay una cosa que quiero que quede clara. Y no es fácil porque la figura de Félix Rodríguez de la Fuente desde el punto de vista de los medios de comunicación es apabullante. Yo no tengo nada que ver con él. Somos dos personalidades, dos sensibilidades, dos ideologías completamente distintas por mucho que hiciéramos una excelente pareja artística, que la hicimos.

Pero la sensibilidad hacia el medio ambiente sí la compartían...

La sensabilidad de Rodríguez de la Fuente era otra. Muy distinta. Lo que pasa es que hay habría que profundizar mucho, con una mirada de crítico muy sutil que tenga conocimientos de la ideología y de la sensibilidad creativa.

¿Su relación era buena con él?

Era buena profesionalmente. Esto suele sorprender mucho. Yo tenía una magnífica relación con él, prácticamente de todo tipo, pero éramos el día y la noche.

En su biografía encontramos varias dimisiones de diversos proyectos. ¿Es usted un dimitidor nato?

Creo que eso también forma parte del repertorio de afortunadas circunstancias que me acompañan porque he dimitido en honor a la honradez intelectual, económica y a la buena educación. Me he ido de todos los lugares donde me han tratado con poca educación, me han querido corromper o han querido que el resultado de mi trabajo fuera otro que el de mis ideas, y por tanto me siento especialmente agradecido y feliz de poder haber hecho esas cosas en la vida.