NUESTRO ÚLTIMO PREMIO NACIONAL DE TEATRO SE HA LANZADOA TODO UN RETO PROFESIONAL
José María Pou es uno de los más grandes actores de nuestro país, su trayectoria y talento, tanto en el mundo del teatro, como el en cine y la televisión, le han hecho merecedor de números premios y reconocimientos. Son muchísimos los éxitos cosechados a lo largo de toda su trayectoria profesional, entre ellos destacarían: premio de la Crítica Teatral de Barcelona al Mejor actor, por Desig y El gallitigre (1991), premio de la Crítica Teatral de Barcelona al Mejor Actor, por Amado monstruo (1990). Fotogramas de Plata al Mejor Actor, por El rey Lear (2004), y Premio Nacional de Teatro 2006, Premio Teatro Barcelona al mejor director, y Premio Butaca al Mejor Actor por La cabra o ¿Quién es Sylvia? . José María Pou confiesa en la entrevista, que La cabra , escrita por el norteamericano Edward Albee, le pareció una obra insólita y con un gran atractivo, capaz de sacar al público de su rutina, y de despertar en el espectador la cuestión de hasta dónde puede llegar su capacidad de tolerancia y comprensión.
¿Qué fue lo que más le llamó la atención de la obra escrita por el norteamericano Edward Albee, y por tanto, le impulsó a dirigirla y protagonizarla usted mismo en España?
Lo que más me llamó la atención de la obra fue que era absolutamente distinta a las demás obras que se estaban escribiendo últimamente, me pareció una historia insólita de entrada. Yo no recuerdo muchas obras de teatro, ni de cine que traten de un hombre que se enamore y que tenga relaciones sexuales con un animal. El punto de partida era tan inusual, que ya de entrada me pareció una obra muy atractiva. Por otra parte, yo creo que lo que hay que hacer en teatro es sacar al público de la rutina, para mí era muy importante ofrecer a la sociedad española una obra tan inusual como es esta.
Usted es el director y protagonista de la nueva versión teatral de La cabra o ¿Quién es Sylvia? , ¿ha cambiado algo del texto original?
No he cambiado nada, el autor Edward Albee es muy exigente en el momento de la traducción de sus producciones, él tiene que autorizarlas, y revisarlas a fondo primero, por lo que la función es totalmente fiel al texto original de Edward Albee, porque así lo exige él.
Para usted, ¿cuál es el principal mensaje de la obra? ¿y que impresión le gustaría que se llevara el público tras ver La cabra ?
La verdad, es que hay muchas cosas que se pueden aprender de la visión de esta obra. Albee dice que él ha escrito la función para obligar al público a cuestionarse hasta dónde puede llegar su capacidad de tolerancia. La obra cuenta la historia de un hombre que se salta las normas a la torera, que traspasa todos los límites, y que obliga a los miembros de su familia a tomar posiciones ante tal trasgresión, es decir, a manifestarse en su capacidad de tolerancia.
El mensaje de la obra sería que hay que ser más comprensivos. Si tras la visión de esta función se despierta en el espectador la cuestión de cual es su capacidad de tolerancia y de comprensión, yo me doy por satisfecho.
Entre sus números premios, Premio Nacional de Teatro 2006, Premio Teatro Barcelona Mejor dirección, Premio Butaca Mejor Actor, ¿que cree que tiene y que ha hecho usted para tan reconocido éxito?
Lo único que he hecho, es estar completamente enamorado de mi oficio, casi de forma irracional, yo no creo que hubiera podido dedicarme a otra profesión. Yo siempre he trabajado con un nivel de exigencia, que puede rozar casi la enfermedad, esa búsqueda del perfeccionismo es obsesiva, pero siempre es buena, porque cuando estás pensando en conseguir un diez, puede que no lo consigas, y obtengas un ocho, pero si luchas por llegar a un cinco, puede también que no lo consigas, y suspendas. Yo siempre he elegido todas mis funciones, todos mis personajes, todos los trabajos que hago, en función al respeto que tengo al público, al que intento no decepcionar nunca.
¿Qué es lo más gratificante y difícil del teatro?
Lo más gratificante del teatro, es que muere y nace cada día, y que en consecuencia, cada día puedes hacerlo mejor o peor que el día anterior, y eso es fantástico. Te da la posibilidad de rectificar en lo malo, y de ratificar en lo bueno, cosa que no te da ni el cine, ni la televisión. Lo más difícil del teatro es intentar mantener esos niveles de calidad, hay demasiadas ofertas de un teatro más barato, con el que puedes ganar más dinero, con el que serás más popular, por lo que lo más difícil en esta profesión es mantenerse fiel así mismo, y al concepto que uno tiene del teatro.
Con la llegada del año 2007, ¿qué propósitos se ha planteado?
Todos los años uno se plantea lo mismo, yo no me planteo el aprender idiomas, dejar de fumar, e ir al gimnasio como mucha gente. Yo ya he dejado por inútil todas estas cosas desde hace muchos años. Lo único que yo pido siempre, es que la gente me respete como persona y como profesional. Otro reto, que siempre me planteo está relacionado con el hecho de encontrar un personaje o un proyecto, tanto en el teatro como en el cine, que me suponga un desafío. Este año ya lo tengo, aparte de La Cabra , voy a dirigir a finales de este año otra función, que se llama The history boys , y es para mí un reto, porque es una función muy difícil.
¿Qué balance ha hecho del año 2006?, ¿ha sido un buen año para usted?
Ha sido un año fantástico, ha sido un año de convivencia con una cabra, que me ha dado una enorme satisfacción, y que a pesar de ser una cabra cabrona , como se la define en la función, ha resultado para mí una fortuna, ya que la que quiero muchísimo. Nunca pensé que el encuentro con una animal me iba a dar tan buenos resultados, hasta el punto, que desde que estoy haciendo La cabra estoy viendo a los animales con otros ojos.
Ahora mismo, ¿qué le pide a la vida?
Lo que le pido a la vida es que nunca me falte el cariño y el amor que todos necesitamos, el cariño de la gente que me rodea. Lo peor que te puede pasar en la vida es vivir absolutamente falto de cariño, sin que nadie te quiera. Por otra parte, como ciudadano de este país, pido una mayor capacidad de tolerancia entre todos nosotros, sobre todo en la clase política. Yo creo, que nos merecemos una clase política mejor de la que tenemos, yo creo que están demasiado enzarzados en intereses y problemas partidistas y personales.
Para usted un día gris es aquel....
Un día gris es aquel, que al final del día veo que las cosas no han salido como yo quería, porque he encontrado un obstáculo en el camino que no he podido superar, y que me ha dejado malo de moral , y al llegar a casa por la noche, y al hacer balance, no me siento satisfecho con lo que me ha sucedido.
¿Y el día diez?
El día diez es cada día que yo salgo satisfecho de la función, que no es todos los días. Aquel día, que yo salgo convencido de que la función ha sido fantástica, y salgo del teatro subiéndome por las paredes, e incluso soy incapaz de dormir.
Un sueño por cumplir...
A nivel personal tomarme un año sabático, un año entero de vacaciones. Llevo más de veinticinco años jurándome a mí mismo que el próximo año iba a ser un año sabático para reflexionar y disfrutar de mí mismo y del mundo. Sin embargo, aún no he tenido el valor suficiente como para hacerlo, me gusta tanto mi oficio, que me tientan mucho las ofertas de trabajo. Ahora, que ya voy cumpliendo años, estoy empezando a pensar muy enserio tomarme un año entero de vacaciones y dedicarme a mí mismo.
¿Cómo consigue usted relajarse y desconectar de todo?
He aprendido con el tiempo que nunca hay que preocuparse por adelantado, que hay que reducirse a lo más concreto, a lo que hay que hacer en el tiempo más inmediato, y a concentrarme en el pequeño presente y disfrutar de él. Lo que más me ayuda a relajarme es pasear, cuando me siento agobiado, o tengo problemas, lo que hago casi por instinto, es huir de los espacios cerrados, y empezar a caminar por la ciudad. La mejor terapia cuando estas pasando por una crisis personal es pasear por la ciudad para desconectar de todo.