MADRID, (EUROPA PRESS)
Hace ya casi un año de la triste desaparición de una de las cantantes más reconocidas de España. Rocío Jurado fallecía con 61 años el día 1 de junio de 2006. Su esposo, el matador José Ortega Cano, y sus hijos Gloria Camila y José Fernando acudieron a visitar su tumba.
La tonadillera afectada por un cáncer de páncreas que no pudo superar, fue enterrada en su tierra natal. La cantante, antes de desaparecer, fue valiente y quiso hacer pública su enfermedad ante los medios de comunicación. Rocío afrontó su enfermedad siempre de cara y junto a su familia y su fe.
De este modo, se pudo ver a la familia unida por el dolor y el amor hacia la tonadillera en el cementerio municipal de San José. Allí, su tumba, como siempre, estaba llena de flores porque no son pocos los que echan de menos a María del Rocío Trinidad Mohedano Jurado.