Juan Tamariz, el mago más popular

Juan Tamariz, el mago más popular

A SUS SESENTA Y CUATRO AÑOS MANTIENE SU BUEN HUMOR Y VITALIDAD

Hacía mucho tiempo que el popular mago Juan Tamariz no representaba uno de sus espectáculos en un teatro madrileño y el éxito de este hombre, que curiosamente alcanzó gran popularidad encarnando a un tacañón en el célebre Un, dos, tres de Chicho Ibáñez Serrador. Bajo el nombre de El Espejo Mágico , este ilusionista vuelve a perturbar de nuevo nuestra tranquilidad, con su magia, asombrosas telepatías y locuras sin fin, entre otras muchas cosas... Tamariz, a sus sesenta y cuatro años de edad, se mantiene en plenas facultades y él lo achaca a su buen humor, que prefiere calificar, simplemente, de alegría .

¿Qué tipo de magia haces?

Una magia acompañada de sexy , que va con mi carácter y mi cuerpo.

¿Dónde has estado todo este tiempo?

No hay que confundir la televisión con la vida. Una cosa es salir en televisión y otra seguir viviendo. Yo sigo haciendo magia, pero estoy poco en España. De hecho, cuando acabe este espectáculo en el Teatro Marquina de Madrid, me voy a Suiza, Finlandia, Israel, Canadá... De vez en cuando vengo, estoy un tiempo aquí y luego me vuelvo a ir.

¿Qué hace falta para ser un buen mago?

Yo creo que ilusión, ganas y sobre todo capacidad de hacer vibrar a otros con esa fantasía ilusionante, en la que lo imposible es posible, aunque sólo sea en el ámbito de la realidad artística. Se puede predecir el futuro, se puede volar, renacer...

¿El desarrollo de la tecnología también va a afectar a la magia y va a cambiarla como David Copperfield?

No, David Copperfield no hace magia tecnológica, sino magia de grandes ilusiones. No utiliza mucha tecnología en realidad. El secreto, no el truco, está basado más bien en aspectos psicológicos y no técnicos.

¿La magia cambia con el paso de los años?

Todo arte, como es lógico, evoluciona de acuerdo a las circunstancias, pero no progresa. Ahora presentamos los juegos con objetos acordes a nuestra época, pero la esencia de la magia es siempre la misma.

¿Hay cada vez más mujeres que se dedican a la magia?

Ahora lo que hay es un creciente número de magas, pero ya a finales del siglo XIX había fantásticas magas, mentalistas que creaban efectos que hasta hoy han sido utilizados. A principios del siglo XX, también hubo manipuladoras extraordinarias en toda Europa que hacían juegos de una habilidad extrema. Luego el número de magas decayó mucho y ahora otra vez resurge y hay cada vez más.

¿De todos los trucos o juegos de magia, que has hecho en tu vida, hay alguno por el que sientas especial predilección?

Esto es como los hijos, siempre el es último. El último que has inventado, que te ha llevado parirlo dos, tres y cuatro meses, o un año, o dos... Los nuevos me generan mucha ilusión, me encanta.

Hemos visto que uno de tus nietos te ayuda ¿Tus hijos o nietos han seguido o parece que van a seguir tus pasos?

Mi hija Ana tiene una escuela de magia en Madrid, donde se forman muchos de los magos que actualmente se dedican profesionalmente a la magia, como Jorge Blass, que hace un programa de televisión.

¿Cómo podéis mantener en secreto vuestros propios secretos? porque entre los magos sí que los compartís, ¿no?

Hombre, claro y se podría compartir con todo el mundo... En realidad hay libros de magia que explican todo, como los de cocina. No hay problema, pero nosotros de lo que tenemos ganas es de ilusionar a la gente, no de desilusionar.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

No sé... yo creo que no tengo ninguna extravagancia, que yo sepa.

¿Y cuál es tu lema en la vida?

Tampoco tengo ningún lema, pero sí creo en la magia, el amor, libertad, el humor y la magia y el resto es la nada. El amor es importantísimo, porque el cariño y la pasión son fundamentales; la libertad sin ella, nada; y el humor, referido a la alegría, también es vital...

¿Hay algún truco por el que el público muestre una predilección especial?

El público me suele pedir el striptease (ríe). En cada espectáculo voy cambiando de número de acuerdo a cómo me siento yo o cómo veo al público, cómo evoluciona.

¿Cómo definirías tu magia?

Busco sobre todo, la resonancia. No quiero que después de cada espectáculo la gente se quede bloqueda con lo que ha visto, sino más bien sacar el niño que todo el mundo lleva dentro.