LONDRES, (Reuters/EP)
El próximo lunes, el ex Beatle Paul McCartney sabrá cuánto de su fortuna debe entregar a su ex esposa Heather Mills cuando un juez dictamine sobre su enconado y público divorcio.
Con los medios mundiales preparados para estudiar minuciosamente cada detalle de cualquier dictamen, no está claro si el juez Hugh Bennett hará pública toda o parte de su decisión, que está previsto sea entregada en la Alta Corte de Londres.
La decisión no necesariamente supondrá el fin de una de las rupturas más agrias y de más alto perfil en la historia legal británica.
Si cualquiera de las partes queda insatisfecha, puede solicitar un permiso para cambiar el dictamen en el Tribunal de Apelaciones. A diferencia de las audiencias cerradas hasta el momento, dichos procedimientos serían en una corte abierta.
"Creo que nunca ha habido un caso de divorcio que atraiga tanta publicidad y probablemente nunca habrá otro", dijo Alan Kaufman, abogado de familia en Finers Stephens Innocent.
McCartney, de 65 años, se casó con la ex modelo y activista Mills, de 40 años, en el 2002, pero se separaron cuatro años después, culpando a los medios por intrusión en sus vidas privadas. Tienen una hija, Beatrice, de cuatro años.
La atención de la prensa y el público se intensificó en los meses siguientes, con los tabloides publicando historias escabrosas sobre el pasado de Mills, y generalmente retratando a McCartney, considerado un ícono en Gran Bretaña, como la parte inocente.
Sin embargo, en un punto, McCartney prometió defenderse a sí mismo en los tribunales contra acusaciones publicadas en periódicos según las cuales habría atacado físicamente a Mills durante su matrimonio.
Mills emitió comunicados con duras palabras, amenazó con demandar a periódicos y el año pasado realizó una serie de emotivas entrevistas televisivas en vivo, en las que acusó a los medios de calificarla de "prostituta" y "cazafortunas".