"ESTOY SENSACIONAL. MI ÚLTIMA REVISIÓN HA DADO NEGATIVO"
Guapa, simpática y con la misma ilusión que hace cincuenta años. Laura Valenzuela ha vuelto a la pequeña pantalla para celebrar el aniversario de la televisión en una gala especial que dirigió junto a Paula Vázquez y Anne Igartiburu. La popular presentadora, que pronto será abuela por segunda vez, confiesa que está totalmente recuperada del cáncer de mama que ha sufrido y aún así reconoce que si vuelve estará preparada para luchar contra él. Desde que le diagnosticaron la enfermedad ha demostrado una gran entereza y valentía y ha recibido el apoyo de toda la gente que la quiere.
- ¿Qué ha significado para ti volver a televisión y además a una gala tan especial?
- No puedo decir un sueño porque no he soñado nunca con que pudiera ocurrir pero sí, lo es porque llevo en dique seco como quince años y estaba aterrada al volver a salir a un plató, decía: voy a decir que no lo hago.
- Una de tus compañeras en la gala, Paula Vázquez, dice que se quedó asustada del temple que tienes.
- Cuando sales sí, pero antes no. Hasta que no veo la lucecita roja no vuelvo a ser la misma de siempre: con mis defectos, que me equivoco... todo igual. El hecho de estar delante de una cámara me produce la sensación de estar hablando con la gente.
- ¿Cómo llevabas la fama?
- Nunca me he considerado una estrella sino una cosa maravillosa que es, como dicen los americanos, ser la vecina de al lado. Te perdonan si te equivocas, en cambio viene una profesional maravillosa y dicen: ¡anda!, ya se ha confundido. Yo he conseguido que la gente me quiera, que eso vale muchísimo y ahora con mayor motivo por mis circunstancias. La gente me para, me dicen que llevan mucho más tiempo con la enfermedad... el cariño de la gente es maravilloso.
- ¿Te encuentras bien?
- Muy bien. Estoy sensacional. Mi última revisión ha dado negativo. Yo lo llamo el escarabajo y digo que si vuelve a salir por algún lado le pego en la cabeza con otro tratamiento y fuera. Sobre todo seguir adelante.
- ¿Qué recuerdos tienes de los primeros años de la televisión?
- Es que era tan distinto... una televisión muy pequeñita, éramos catorce, sin medios.
- Tendrás muchas anécdotas.
- Muchísimas. Por ejemplo recuerdo al principio que yo estaba hablando y ver que el cámara va bajando hacia el suelo y, claro, yo con él. Le seguí hasta que al final cortaron y descubrí que se le había quedado enganchada la corbata en el ventilador de refrigeración (risas). A veces tenía que improvisar como buenamente podía. La verdad es que aquello fue una escuela maravillosa.
- ¿Te pulen mucho más rápido esas cosas?
- Sí, claro, es una escuela. Tienes que salir adelante con lo que puedas. En directo no puedes cortar y yo me he encontrado en verdaderos apuros. Por eso antes tenía muchísimo ejercicio mental.
- ¿Qué trabajo guardas con más cariño?
- Tenía un magazine diario, como un cajón de sastre: música, cocina, moda... y es lo que más me gustaba. El programa musical que hice con Joaquín (Prat) también era fantástico. Menos telediarios hago cualquier cosa (risas), ¡uy! la que se iba a armar. Fue muy curioso porque por aquella época había una concentración parcelaria, que eran las parcelas que se hacían en los campos para poder trocearlas, digamos. Me dijeron que había que hablar de eso y yo no sabía ni lo que era aunque me dieron unas notas... como hayan parcelado como yo lo conté... ¡debe de haber un lío en el campo! (risas).
- ¿Eras consciente de lo que suponía la llegada de los televisores a las casas?
- Yo no me creía que iba a hablar delante de esa caja - que era al fin y al cabo lo que me parecía a mí - y me iban a ver en otro lado. Decía: sí, ¡a mí me van a engañar! (risas), esto no puede ser. Los primeros días creían que me estaban mintiendo, sí pensaba que me iban a oír porque estaba acostumbrada a la radio, pero no la imagen.
- Entonces sería más fácil.
- Claro, no tuve nervios en ningún momento porque no sabía lo que estaba haciendo. Allí ninguno sabía lo que eran las ondas hertzianas, no lo habíamos oído en nuestra vida. Por supuesto lo intentábamos hacer bien y con mucho entusiasmo pero sin saber muy bien qué era aquello. Conservo todavía la ilusión de lo que es hablarle a una cámara.
- ¿Sigues viendo la tele?
- Veo la tele pero siempre lo que yo quiero ver. La tele no me programa a mí, sino que soy yo la que la programo a ella. Cuando sale un programa nuevo lo veo, si me gusta pues lo sigo pero si no me voy a otra cosa.
- ¿Qué te gusta ver?
- Me entusiasma mucho ¡Mira quién baila! , es un programa muy divertido y dinámico. Me gustan también mucho los concursos y por supuesto las películas.
- ¿Crees que la televisión ha cambiado a peor?
- No creo que haya que ser tan drástico, en la televisión siempre han habido cosas buenas y menos buenas pero lo mejor de todo es elegir. Hay programas que tienen mucha audiencia y a lo mejor ese tipo de programa a mí no me gusta y no lo veo.
- ¿Has tenido que rechazar mucha telebasura?
- No. Sólo una vez me llamaron pero para hacer de tertuliana en un programa estupendo que después lo he visto y no era de los calificados como basura.