Leandro Alfonso de Borbón Ruíz: "En la lucha por el reconocimiento de mi figura sólo me queda morir y ser debidamente enterrado"

Leandro Alfonso de Borbón Ruíz: "En la lucha por el reconocimiento de mi figura sólo me queda morir y ser debidamente enterrado"

EL HIJO BASTARDO DE ALFONSO XIII ACABA DE PUBLICAR SU TERCER LIBRO

La misma noche que Alfonso XIII conoció a la hermosa actriz Carmen Ruiz Moragas surgió entre los dos jóvenes una relación especial. En julio de 1925 Carmen dio a luz a una niña, María Teresa, y en 1929 nació en Madrid Leandro Alfonso, ambos fruto de ese amor. A base de mucho esfuerzo la justicia reconoció a Leandro Alfonso Ruiz Moragas como Borbón, con su título de Alteza Real e Infante de España en 2003. Desde entonces ha ganado en salud y felicidad, con setenta y siete años ha sido abogado y piloto, más tarde empresario y finalmente se ha convertido en un verdadero historiador. Acaba de publicar su tercer libro en colaboración con el joven historiador José López de la Franca y Gallego. Alfonso XIII visto por su hijo y ejerce de conferenciante dando a conocer al mundo entero la verdad sobre la figura de su padre.

-¿Qué le impulsó a embarcarse en este libro, Alfonso XIII visto por su hijo ?

-Toda mi vida he tenido un gran cariño hacia mi padre, siempre he querido saber de él. He ido recopilando información suya durante toda mi vida y cuando José López me propuso trabajar en esta historia conjunta no pude negarme. Me entusiasma poder trabajar en beneficio y saneamiento de la figura de mi padre, no creo que haga nada más glorioso en mi vida.

-¿Ha quedado algún secreto por contar?

-Sólo falta un capítulo dentro del libro: los negocios de mi padre. Eso lo he dejado para contarlo en mis conferencias. Mi padre apoyó con su pecunio particular a todas las empresas españolas que comenzaban a nacer en aquellos días. El metro de Madrid se los debemos a él y a mi madre. Los hermanos Otamendi conocedores del metro de Londres idearon un proyecto semejante para Madrid y desolados porque ningún banco confiaba en su idea contactaron con mi madre para poder llegar a través de ella a su Su Majestad el Rey, que no dudó en ayudarles en su empresa.

-Últimamente se ha convertido en un verdadero historiador...

-Sí, lo cierto es que es así, este es ya mi tercer libro. La historia de mi padre está escrita en ciento cincuenta y dos libros, este último año me he leído sesenta de ellos, sólo he dejado de estudiar para hacer algún que otro crucigrama.

-¿No echa de menos sus tiempos de piloto?

-Sigo volando, desde Asturias y desde Alicante lo hago siempre que puedo. Siempre he querido ser militar pero mis mujeres nunca me han dejado.

-¿Ha descubierto algo de su padre que no supiera?

-Hay un episodio que me duele especialmente recordar, cuando estaba ya en su lecho de muerte mi madre le pidió a su amiga más cercana que le pusiera una rama de canela en la boca por si venía el rey a darle su último beso y se sabe que así fue, el rey vino a besar por última vez a mi madre en su lecho de muerte. Aquello era verdadero amor.

-¿Qué relación mantiene con la Familia Real Española?

-Siempre que nos encontramos estamos muy unidos. Siempre hablo muy bien de la monarquía española pero con los años que tengo y el dolor de espalda que me acompaña no puedo seguir su apretada agenda. Yo les hago mis felicitaciones y el Jefe de la Casa Real, don Alberto Aza, siempre mete la pata conmigo, que se le va a hacer, tengo entendido que es un republicano importante.

-¿Qué opinión le merece la Princesa Letizia?

-En el libro les pongo muy bien a todos, gracias a la Constitución todos funcionamos muy bien.

"MI MUJER ES LA QUE ME LLEVA, ME TRAE, Y ME DICE LO QUE TENGO QUE LLEVAR"

-¿Qué recuerdos le quedan de Alfonso XIII?

-Le vi dos o tres veces en mi casa, venía a merendar y mi madre me llamaba por la ventana para que dejara de jugar. Recuerdo el haber estado en un gabinete privado que teníamos en nuestra casa después del salón donde solo entrábamos los días que teníamos la clase de piano. Allí había un señor con mi madre tomando el té. Ella me decía: dale un beso al señor. Yo le daba un beso y el me daba medio marrón glacé y una violeta escarchada, los caprichos de mi madre.

-¿Ser reconocido como hijo de Alfonso XIII fue un deseo propio o inculcado por su madre?

-Mi madre jamás nos hablo de nuestro padre, a mi me dijo que era un militar de altísima graduación y a mi hermana que era un magnífico diplomático. La vida nos ha castigado mucho llamándonos bastardos y adulterinos, hoy en día cuando a un señor le llaman bastardo le están reconociendo su legitimidad, el bastardo no es un hijo de mala madre sino de buen padre.

-¿Quién le animó a reclamar su verdadero apellido?

-Mi mujer, siempre he estado muy buen dirigido por ella. Es la que me lleva, me trae, y me dice lo que tengo que llevar. Siempre dicen que voy muy bien, lo que quiere decir que ella me lleva muy bien. Todo es mérito suyo.

-¿Le queda algo por conseguir en su lucha por ser reconocido como hijo de Alfonso XIII?

-Morir y ser debidamente enterrado. Si soy lo que soy me correspondería estar en el panteón de infantes de El Escorial. Don Juan de Austria no estaba tan reconocido oficialmente como yo, no me importaría compartir la eternidad con sus huesos. Me gustaría estar allí con la autorización del rey que nos reine.