VARIAS ESCENAS SE RODARON EN LUGARES EMBLEMÁTICOS DE MADRID COMO LA ESTACIÓN DE ATOCHA, LA T4 DE BARAJAS O EL PASEO DE LA CASTELLANA
Vuelve el agente Jason Bourne. Matt Damon protagoniza 'El ultimátum de Bourne' tercera, y al parecer última, entrega de las aventuras del personaje basado en las novelas de Robert Ludlum que llega a nuestros cines precedida de un enorme éxito en la taquilla estadounidense, donde recaudó más de 70 millones de dólares en su primer fin de semana desbancando así a 'Los Simpson'. Por algo Damon fue nombrado hace poco como el actor más rentable de Hollywood.
El director de la anterior entrega, Paul Greengrass ('United 93'), es el encargado de dirigir el último capítulo de la trilogía en el que el agente Bourne vuelve a la acción cuando dos periodistas que investigan a la desaparecida sección Treadstone de la CIA donde trabajaba el agente antes de perder la memoria son asesinados. Esto despierta a Bourne de su letargo ante lo que parece un claro intento de eliminar las últimas pistas sobre un pasado que todavía lucha por recuperar.
"Bourne es un hombre de carne y hueso en un mundo real empeñado en una búsqueda mítica", afirma el director del film en declaraciones recogidas por OTR/Press en las que también asegura que lo pasó "muy bien describiendo toda esta historia con un ritmo trepidante y con un telón de fondo muy contemporáneo".
Rodada en Londres, Madrid, Tánger, París, Moscú y Nueva York, porque, según Greengrass "todas las películas Bourne, además de ser una búsqueda, también son un viaje". La parte española del film se rodó el pasado mes de noviembre en emplazamientos tan emblemáticos de la capital como la estación de Atocha, la Términal 4 de Barajas, la plaza de Canalejas o el Paseo de la Castellana.
'El ultimátum de Bourne' es, según afirman de forma casi unánime las críticas, la mejor película de la trilogía que arrancó en 2002 con 'El caso Bourne'. Una trilogía que ha hecho de Matt Damon el actor más rentable de Hollywood ya que, según 'Forbes', genera unos ingresos brutos de 29 dólares por cada dólar que recibe. Y todo eso sin contar el taquillazo de este ultimátum, que seguro le sirve para consolidar aún más su imagen como chico de oro en la meca del cine.