LA POPULAR ACTRIZ CELEBRA SUS BODAS DE ORO CON LOS ESCENARIOS BAILANDO POR PRIMERA VEZ EN UN TEATRO
Su elegancia se percibe en su forma de vestir, de estar y, sobre todo, de hablar. Con la serenidad y sabiduría que le otorga la experiencia, Lola Herrera nos habla, entre otras cosas, de Seis clases de baile en seis semanas , la nueva obra teatral que estrena en el madrileño Teatro Marquina. Un teatro muy especial para Lola, al que vuelve 28 años después del éxito que obtuvo con su brillante interpretación en Cinco horas con Mario , uno de sus trabajos más recordados. La actriz, que cumple sus bodas de oro en los escenarios, está dispuesta a sorprendernos con algo que nunca había hecho encima de un teatro: bailar.
¿Cómo estás afrontando Seis clases de baile en seis semanas ?
Estoy muy contenta con esta obra porque supone un cambio de registro, algo que es muy gratificante para cualquier artista. Este año tenía dos proyectos muy dramáticos y cuando estaba a punto de elegir me ofrecieron esta función que ya había tenido en mis manos en otra ocasión y que no pude realizar, así que esta vez no puede decir que no.
¿Cómo han sido los ensayos?
Lo hemos pasado bien, ha habido días animosos aunque también desesperantes. Tratamos de disfrutar lo que podemos en los ensayos, sacar el máximo jugo posible a la obra, pero ya necesitamos actuar con público.
Y el baile, ¿cómo lo llevas?
Soy como Anna Pavlova, con el tutú y los pies de punta todos los días (risas). El recuerdo del baile que tengo es de cuando era joven, bailaba en aquella época pero nunca había recibido clases. Ahora esto es diferente porque tenemos una coreografía, además Juanjo Artero me lleva, porque interpreta a mi profesor de baile, y yo me apoyo mucho en él. Eso ayuda mucho.
¿Qué es lo que te ha aportado la interpretación de tu personaje en la obra?
La satisfacción de poder hacer una obra representando a un personaje de una mujer de 72 años con ganas de empezar en algo, dispuesta a modificar cosas de su vida. Me parece un personaje muy atractivo.
¿Cómo han sido los ensayos con Juanjo Artero?
Muy buenos. Juanjo es un ser muy especial, es un actor estupendo, estamos continuamente juntos y en los ensayos hemos disfrutado lo que hemos podido, pero creo que vamos a disfrutar mucho más en las funciones.
En tus comienzos, ¿imaginabas que ibas a alcanzar la popularidad que tienes ahora?
Esas cosas no se imaginan. Ocurren con el camino que emprendes, a veces consigues objetivos y otras veces no, aunque yo no me he marcado metas nunca, ni en mis comienzos ni ahora.
Conoces a muchos compañeros de profesión, ¿recuerdas a alguno con especial cariño?
Recuerdo a muchísimos compañeros con mucho cariño, no sólo a uno. Pero quisiera mandar un recuerdo a un compañero con el que trabajé en muchas funciones y con el mantuve una amistad como hermanos, me refiero a Vicente Parra. Yo no soy de muchísimos amigos, tengo pocos pero son de siempre.
Ya eres una veterana en los escenarios...
No sólo en los escenarios, soy veterana en casi todo. Y sin embargo en esto soy una novata porque es la primera vez que voy a dar un paso de baile en un escenario.
Da mucha energía aprender algo nuevo.
Eso siempre. Hay que aprender algo nuevo siempre, renovarse o morir.
¿Cómo haces para compaginar la buena reacción del público y de la crítica?
Unas veces eso se aúna y otras no, aunque casi siempre va unido. La crítica, que no deja de ser la opinión y la visión de una persona, casi siempre me ha tratado bien. Y la gente también, gracias a la televisión he tenido una relación muy cercana con el público. Me siento muy querida por la gente.
A lo largo de tu carrera, ¿qué crees que es lo más importante que debe tener un actor?
Constancia y pasión por lo que hace. Constancia porque esta profesión es muy difícil, hay muchos reveses, muchas trabas en el camino que te pueden hacer desfallecer; y pasión porque es necesario ser apasionado con tu trabajo para superar todas las dificultades que puedan llegar.
En las dificultades, ¿eres una persona que te vales por ti misma o necesitas el apoyo de los tuyos?
En las dificultades, si son grandes me crezco como un gigante, pero si son pequeñas me muero de angustia. Me pierdo en las dificultades pequeñas. Por otro lado, indudablemente mi familia para mí ha sido, es y será básica para apoyarme en los problemas. Mi madre mis hijos y esos pocos amigos con los que cuento, a los que puedo llamar a las doce de la noche para decir que estoy angustiada, por ejemplo, siempre están ahí.
Tengo entendido que su madre cuidaba a sus hijos mientras actuaba lejos de casa, ¿le debe mucho a su madre?
A los dos, a mi padre, que falleció, y a mi madre. Si no hubiera sido por mi madre habría recorrido otro camino diferente al que he hecho como actriz. Mi madre, con 95 años que tiene, es autosuficiente, tiene la cabeza en su sitio y está estupenda. Siempre ha tenido una energía que me ha contagiado, y me la sigue dando, con mirarla a cara ya es suficiente.
Has trabajado con tu hija Natalia en teatro, ¿Cómo ha sido la experiencia?
Trabajar con una actriz como mi hija ha sido una experiencia maravillosa, y encima sepas que la has parido tú, es algo muy gratificante.
Sois una familia de artistas, eso va en la sangre, ¿no?
Sí, supongo que el arte va en los genes. Natalia tiene una tradición muy grande y eso se nota.
¿Tienes un sueño para el futuro?
Profesionalmente, quiero seguir estando encima de un escenario mientras pueda. Y en el plano personal, mi sueño es tener el sosiego necesario y la paz interior para disfrutar de los años que me queden.