LA ACTRIZ INTERPRETA A MILAGROS EN LA SEGUNDA TEMPORADA DE "MANOS A LA OBRA"
Tan enérgica y alegre como siempre, así se muestra la nueva Loles León a la que podremos ver en segunda parte de Manos a la obra , esta vez Manolo & Benito Corporeison . En ella, los dos chapuzas compartirán reparto con Milagros, una mujer prepotente, ambiciosa y con muy mal carácter interpretada por Loles León.
La actriz, que muestra una línea perfecta en la que mucho ha tenido que ver su endocrino, reconoce que ya está cansada de interpretar el mismo tipo de personaje y anuncia que éste será el último que haga de estas características. Después, pasará a trabajar detrás de la cámara.
¿Cómo es tu personaje en la serie?
Es Milagros, gobernanta de un hotel de cuatro estrellas, aunque ella cree que es de cinco, porque al estar ella dentro es una estrella más. Sigue un poco la línea que me vienen dando desde hace unos años: ambiciosa, prepotente, sobre todo una mujer trepadora y con mal carácter.
¿Cómo va a ser su relación con Benito y Manolo?
Con Manolo muy bien. Una mujer así nunca se fijaría en un albañil ni en gente que para ella son de clase muy baja. Pero se entera de que tiene dinero e intenta acercarse y quedarse con el pastón, incluso piensa en casarse con él. Benito, en cambio, no la traga, no la puede ni ver. Ya ha calado lo cuentista y lo mentirosa que es y, claro, su amigo es su amigo, llevan muchos años juntos y es como su familia. Con Benito voy a tener bastantes conflictos. Los dos son muy graciosos, y la verdad es que cuando estamos juntos hay una química estupenda. Es teatro puro.
¿Se recurre al chiste fácil o es una comedia en toda regla?
Hombre, habrá chiste fácil, porque tiene que haber de todo un poquito, pero ellos ya traen su bagaje hecho y su público. Si aumentamos la cuota o al menos la mantenemos, pues bien. Yo estoy optimista y creo que puede funcionar. Hay comicidad de la buena y buenos actores.
¿Seguías la serie en la temporada anterior?
Es que antes no veía ninguna serie. Estaba muy liada con películas, me iba a lo mejor tres meses a rodar de aquí para allá. Los he visto alguna vez haciendo zapping, pero no he seguido la serie.
¿Ahora ves series?
Sí. Ahora veo Aída , Los Serrano cuando estaba en Aquí no hay quien viva para ver las competencias, Cuéntame , 7 vidas . Me costó engancharme a 7 vidas , pero tuvo su tiempo y su ritmo y fue creando su gente. Ahora no da tiempo a nada. En Fuera de control estuvimos ocho capítulos y la quitaron. Si hubiésemos emitido los trece se podrían haber rectificado los guiones de cara a lo que le gustaba al espectador. Es lo que se ha hecho con todas las series.
¿Qué viste en Manolo & Benito para animarte a participar en ella?
Sobre todo a ellos dos, porque a mí me gustan mucho como profesionales. A quien más conozco es a Ángel de Andrés, y a Carlos Iglesias lo considero un gran actor. A mí me gusta estar rodeada de actores. En cuanto a modelos y cosas de estas, lo hago, pero siempre quiero lo mío, el gremio. Eso me animó muchísimo. No contaba con nada de lo anterior, porque me habían dicho que se iba a dar otro aire. Y a mí me gustan los retos.
Siempre te dan papeles del mismo tipo, ¿no te empiezas a cansar?
Sí, ya me empiezo a cansar. Haré este, pero no haré más. Aquí ya les dije a los guionistas que le pusieran un poco de chicha... porque puede llegar un momento en que me parezca a Paloma o a Mariví, y a otras que he hecho en cine. No quiero que me encasillen, y menos en series. Porque -ya lo he demostrado en cine- yo puedo hacer todo tipo de papeles, así que éste va a ser el último.
¿Qué tipo de personaje te gustaría hacer?
No que no tenga nada que ver conmigo, yo siempre les digo tanto a los directores de cine como a los de series: Arriesgad conmigo . ¿Sabes que conmigo no ha arriesgado nadie? Nadie. A mí me dan papeles obvios.
¿Quieres decir que este tipo de personajes se parecen a ti?
Bueno, yo no soy tan ambiciosa. Ahora no soy ambiciosa. No he sido nunca trepa, y no estoy frustrada, me siento realizada como mujer y como artista. El otro día me dijo (Fernando) Trueba que tenía cinco películas para hacer. Le dije que me tenía que dar alguna y que arriesgara conmigo. Él me dijo: Pero si contigo no se arriesga nunca, si tú eres lo mejor para trabajar . Le dije: No, no digo eso. Dame un papel de niña de siete años, eso es arriesgar (risas). Me refiero que me ofrezcan un personaje que no haya hecho nunca.
¿Te apetecería volver al cine?
Sí. No sé por qué cuando estoy hasta la coronilla de la tele, viene una película, y otra, y otra... Cuando estoy harta del cine, me viene una serie. Si no, un programa. Yo ahora estoy por los programas. Pero tengo películas.
¿Varias?
Dos. Pero no digo nada, porque están todas en ciernes.
¿Con qué tipo de programa te arriesgarías?
De corazón no, pero algo gracioso. A eso voy. Tengo ganas de hacer programas porque me divierto mucho más. Las series son muy duras, son muchas horas y mucha entrega, se necesita un cierto distanciamiento, si no acabas como yo, loca en Aquí no hay quien viva , que me tuve que ir. Yo soy de la opinión de que incluso a un actor hay qua darle su tiempo para saber si vale, y tampoco soy partidaria de que enseguida den Goyas a actores que han hecho un papel en su vida y porque se lo han escrito bien y han dado el pego, los premiemos y luego no valen. Yo soy de la vieja escuela, hay que trabajar mucho y hay que saber si tienes talento, saber si vales. Hoy en día está demostradísimo que entre los reality shows puede haber cualquier cosa, y cualquier cosa se te puede meter delante de tu trabajo y delante de tus narices, e interesa más que tú que llevas toda una vida y toda una carrera. Yo diferencio eso, yo quiero diferenciarlo. No tengo ganas de trabajar con gente que no es del oficio. Que no se sabe nunca dónde está la genialidad, que puede ser que de ahí te salga un gran actor, pero lo tiene que demostrar y lo tiene que hacer.
A parte de los aspectos duros de la carrera del actor, ¿qué es lo más bonito de la profesión?
Lo más bonito es el reconocimiento del público, que es el que te mantiene, el que te saca a flote o te hunde, y el cariño. A mí los premios y todo eso me da igual, como no tengo pues me tienen que dar igual. Pero el que la gente por la calle me diga que les gusto mucho, que me siguen desde el Maravillas... Yo siempre les digo que muchas gracias, porque yo trabajo para ellos. Si les caigo mal no me ven. Yo tengo ese premio, lo puedo decir con la boca grande, porque a mí el público me quiere muchísimo. También paso las otras penalidades, que son las de que te quieren tanto que te machacan, pero en general estoy muy contenta. Y si yo me muero en este momento, bien satisfecha, ¿eh?, porque a mí me quiere casi toda España.
¿Qué es lo más curioso que te han dicho por la calle?
Curioso es todo, porque me consideran como de la familia, porque como me meto en sus casas y yo soy tan normal y tan campechana... que me tratan como si fuera su hermana, su cuñada, si hija... cualquier cosa. Me parece un regalo grande. Ahora no me acuerdo, pero tengo grandes episodios con el público, buenos y malos.
¿Malos también?
Sí, de tirarte del pelo, pegarte, te tiran (ríe). Y tienes tus reacciones: ¡Que no! ¡Coño! y me peleo: ¡Que no quiero ir a la mesa a hacerme la foto con tu cuñada, que venga tu cuñada aquí! . Pero eso es bonito también.
¿Cuál es el secreto para conectar de esa manera con el público?
Es innato. Ya te digo, conecto hasta peleándome. Nací con ello, con esa espontaneidad, esa comunicación. Desde que tengo uso de razón me recuerdo así, comunicándome y haciendo reír.
Esa espontaneidad, ¿te ha traído problemas?
Sí, y también beneficios. Es un arma de doble filo. Cuando ya la conoces y sabes que trae eso, está mejor. Pero hasta que no la conoces es como que te arañas, ¡Por qué! . Pero así es la vida, es conocer sus misterios, sus grandezas y sus sombras. Ahora te digo que estoy en un momento que me lo paso muy bien con mi profesión. Hasta hace unos añitos he sufrido muchísimo, porque cuando tu vida es sólo esto, se sufre. Luego cuando puedes separarlo dices ¡Quiero vivir! , como la canción, quiero vivir... (tararea una canción), entonces ya lo ves de otra manera, pero hay que luchar como en todo. Es un riesgo, en algunas cosas no me han podido sustituir, y me callo, porque eso es una pedantería mía (risas). Lo primero que te dicen es que todos somos sustituíbles. Sí, sí, claro... Pero hay cosas que no...
¿Por ejemplo?
Es obvio, ¡me han tenido que matar!, y varias veces. Me han matado y yo me he cargado la serie (risas), me la he llevado a la tumba, porque ahora no se puede llamar igual ni nada.
¿Has visto la película de Carlos Iglesias?
No, no he podido todavía.
¿Te animas tú a dirigir una película?
Sí. Yo creo que no voy a terminar mi vida siendo actriz, tengo intención de poco tiempo y luego igual dedicarme a eso, un poquito detrás de la cámara. Tengo muchas ideas.
¿Tienes alguna historia pensada?
No, porque ahora mismo voy a dedicarle cinco o seis años a esto. No tengo más ganas de levantarme tan temprano. Cuando yo sea directora diré: Se empieza a rodar a las doce (risas).
¿Cómo es un día en tu vida, desde que te levantas hasta que te acuestas?
Nada, nada. Me levanto a las cinco y media, llego a mi casa a las ocho o nueve. Ni siquiera puedo saber qué ha pasado, pongo la tele pero estoy medio dormida. Si tengo tiempo de hacerme una tortilla francesa, me la hago, sino, me tomo un yogur o una manzana y me voy con el guión a la cama, esa es mi vida. Por eso, voy a dedicarle unos años, pero para hacer un poco de dinero, para ahorrar, y después me dedico a dirigir o a una productora. Tengo una con la que hemos hecho un corto que no ha funcionado muy bien en España, pero voy a seguir con la productora y seguramente voy a hacer cosas detrás, poner la cara ya no.
¿Cómo haces para mantener la línea?
¡Oh!, no vivir, no comer. Estoy con un médico que me da polvos para comer, pero de los malos (ríe). Hasta que bajas mucho y luego ya te puedes mantener pero comiendo poquito. Y nada, me he puesto unas extensiones, he cambiado un poco, porque como me he puesto delgada...