EL GALLEGO TAMBIÉN TOCA EN UNA BANDA DE ROCK AND ROLL Y FORMA PARTE DE UN GRUPO DE CABARET, "MAGICAL BROTHERS"
Melancólico y trashumante como buen gallego, Luis Tosar no deja ni un segundo libre para la nostalgia. Este lucense de voz y mirada profundas acaba de estrenar la película Hotel Tívoli en la que ha participado bajo las órdenes del también oriundo de Galicia Antón Reixa. El actor, reflexivo y siempre con las palabras justas, nos habla de la tierra que le vio nacer y que lleva muy dentro. En Hotel Tívoli , con un reparto mayoritariamente gallego, da vida a un trompetista que sale de su tierra natal para acabar regentando un karaoke en Groenlandia y es que, como afirma Luis Tosar, los gallegos siempre aparecen en los lugares más insólitos .
El actor, que dio el salto a Hollywood con la adaptación al cine de Corrupción en Miami el año pasado, combate la melancolía con trabajo y más trabajo. De ahí que su filmografía sea tan extensa en películas entre las que se encuentran Los lunes al sol , Te doy mis ojos -dos películas que le valieron dos Goyas-, Sin noticias de dios o La flaqueza del bolchevique . Cuando hace parones en cine, continúa moviéndose al ritmo de rock and roll femenino con su banda de versiones o de cabaret con el grupo Magical Brothers . Un chico todoterreno que vive a caballo entre Hollywood y la tierra de sus amores; Galicia.
¿Cómo es tu personaje en Hotel Tívoli ?
Es como se ve en pantalla. Es una historia que te pueden contar en cualquier momento y en este caso se lo contaron a Antón Reixa (el director). Es un personaje real y muy real desde el punto de vista de que los gallegos aparecen por el mundo en circunstancias siempre muy extrañas y sospechosas. Siempre en los sitios más recónditos y en los lugares más insólitos de repente aparece un gallego. Son historias alucinantes. En el caso de este ocurrió así: se casó con una esquimal que conoció en un transatlántico en el que trabajaba él como trompetista y ella como camarera, y se montaron un karaoke. Su característica principal es que es incorruptible. Lleva quince o veinte años con el karaoke montado y llega un día en que dice que tiene que volver a Galicia. Eso pasa mucho con los gallegos emigrados. Es curioso porque cuando vuelven, notas que todo el tiempo que han pasado fuera da igual, podían no haberse ido porque regresan casi en las mismas condiciones en las que se marcharon.
¿Es gratificante dar vida a un gallego siéndolo como tú lo eres?
Es curioso y divertido. Lo que pasa es que te entra cierta responsabilidad porque piensas: Ahora tengo que hacer el gallego y lo tengo que hacer bien, porque si no, a ver qué va a decir mi gente . Este tipo de personajes son frikis del mundo. Son extraños. A mí lo que más me gustaba de esta historia es el punto melancólico que tiene este tipo, que ha decidido volver a su tierra cortando con todo pero le duele, porque ha conocido a personas muy interesantes en su vida, entre ellas, su mujer. Algo de corazón tiene.
"MI EXPERIENCIA EN HOLLYWOOD ESTÁ SIENDO DIVERTIDA DE MOMENTO"
¿Tú tienes algo de la melancolía de tu personaje?
Sí, yo soy muy melancólico. Sobre todo me puede la melancolía cuando ya estoy mucho tiempo fuera, porque siempre estoy yendo y viniendo. Cada vez me puede menos de todos modos y me empiezo a hacer un poco más universal. Afortunadamente, porque antes era horrible.
¿Te podía la morriña?
Sí, es una cosa que nos pasa a los gallegos en general y no sé cuál es el motivo porque no tiene mucha explicación. La tiene en cuanto a que yo considero que es una fortuna el lugar donde nací y amo esa tierra. Cuando vuelves, la sensación de sentir la tierra y saber que es alucinante, nos puede.
El reparto de la película está repleto de gallegos, ¿os habéis entendido bien?
Con Antón ningún problema porque ya es una cosa casi familiar lo nuestro. Yo tengo relación, no sólo con él, sino con sus hijas y demás. Soy un poco hijo adoptivo de Antón. Luego con el resto no hemos tenido prácticamente contacto porque ha sido una película de cápsulas. Cada uno de nosotros ha ido a hacer su parte, acoplándose en la onda que teníamos que tener todos y ya está. Sabía del resto de actores porque me los encontraba por ahí.
Un rodaje un poco caótico...
No sé porque mi experiencia en la película han sido dos días de rodaje. Para mí ha sido muy cómodo porque llegaba y hacía lo mío estando todo bien montado para empezar a trabajar. Lo que sí me imagino es que la película es muy complicada en la producción.
¿Cómo es tu experiencia en Hollywood?
Divertida, de momento sí lo es. Me han acogido bien, son muy majos (sonríe).
¿Hay gran diferencia a la hora de hacer cine?
Hay una gran diferencia de dinero. Ves que hay un despliegue de medios brutal. Yo no había visto tantas máquinas en mi vida a la hora de rodar. Pero al final el equipo en el set es el mismo y la mecánica es igual. Lo que sí hay menos dispersión y todo está muy bien organizado. Creo que eso también lo da el dinero porque todo está muy bien pagado y las cosas funcionan como un reloj. También se pueden permitir el lujo, hasta cierto punto, de que todo sea algo más improvisado. Aquí hay que ceñirse a un plan de producción porque si no es imposible la película.
¿Qué proyectos tienes en mente?
Si todo va bien, espero rodar este verano con un viejo amigo, Alfonso Zarauza que hace su primera película por fin y la rodaremos en Santiago de Compostela si todo el mercado del cine arranca por fin, porque está la cosa mal en toda España. Luego hay otra película que no sé si está terminada del todo. Es Casual Day , que estaba ya montada y debe estar casi. Hasta septiembre o así no creo que se estrene.
¿Hay algo que te gustaría hacer y que todavía no hayas tenido la oportunidad?
Me imagino que sí, pero no se me ocurre (ríe). No tengo nada en mente porque lo que me apetecía hacer, más o menos, lo estoy haciendo. A ver si se me ocurre algo nuevo porque estaba con lo de la música, que tenía como una cuenta pendiente desde hace años. Tenía una banda y luego se deshizo. Ahora acabamos de montar otra banda y estamos tocando en Galicia. Así que ese tema lo tengo ya resuelto.
¿Qué tipo de música tocáis en la banda?
Rock and Roll femenino. Es una banda de versiones y sólo hacemos canciones popularizadas o cantadas por mujeres.
Luis Tosar es un todoterreno...
Bueno, no tanto (ríe). Por ejemplo no sé encender un ordenador. Mira, esa es una cuenta pendiente: el mundo de la informática.
¿A qué te dedicas cuando no estás rodando?
Normalmente estoy metido en embolados de este tipo: alguna cosa musical... Yo tengo muchos amigos músicos, entonces siempre estoy haciendo alguna colaboración o haciendo alguna historia. También tenemos un grupo de cabaret, los Magical Brothers , que siempre que tengo parones en el cine hacemos algún bolo con el show que tenemos montado o montamos un número nuevo para algo en concreto. Siempre hay mucho movimiento que es la ventaja de estar en Galicia, de tener la base de operaciones allí porque todos los lazos con la gente con la que empecé siguen funcionando. Eso da mucha vida y mantiene la máquina funcionando todo el rato. A parte es muy divertido porque normalmente son cosas con una distribución inmediata y no esta cosa de estar preparando espectáculos que nunca sabes cuánto van a tardar como es el caso del teatro o del cine. Esto tiene una inmediatez que es muy gratificante.
Lo que sí se puede apreciar es que no paras nunca...
Es un poco para no caer en la melancolía. Si me paro es cuando empieza a hacer mella. Tengo tendencia a la melancolía. Cuando estoy mucho tiempo sin trabajar o sin hacer cosas, ya empieza la tontería. Que también tiene cierto disfrute. Yo creo que la melancolía es el principio de la depresión por eso tiene la cosa de que todavía controlas. Si entras en depresión ya es más complicado porque se te va de las manos, pero el mundo de la melancolía tiene su cosa. Sobre todo un punto creativo muy interesante, cuando la dominas, porque te metes en lugares a los que no tienes acceso cuando estás en estado de euforia total.