María Galiana, la abuela de 'Cuéntame cómo pasó', ahora en el teatro

María Galiana, la abuela de 'Cuéntame cómo pasó', ahora en el teatro

"NO TENGO NADA QUE VER CON HERMINIA: NI SOY AMA DE CASA, NI ME HA GUSTADO NUNCA"

Representa a muchas de las abuelas de España en la serie 'Cuéntame cómo pasó', aunque niegue tener algo que ver con el carácter de Herminia. María Galiana se lanzó al mundo de la interpretación a la vez que daba clases de historia del arte en un instituto sevillano. Ahora a los setenta y un años se siente un poco agobiada por su trabajo en televisión y en el teatro con 'La Casa de Bernarda Alba' que se representa hasta el 25 de marzo en Madrid y en la que interpreta a La Poncia, uno de los personaje más complejos de Federico García Lorca.

Afirma que necesita unas vacaciones para estar con su familia con la que pasa poco tiempo aunque continuará siendo la abuela más famosa de la televisión y con sus proyectos en teatro. También quiere explorar más el mundo del cine donde ya ha hecho sus pinitos en películas como 'Belle Epoque', 'Yerma', 'Solas' por la que recibió el Goya a la mejor actriz secundaria en 1999, y la más reciente 'Tapas', de José Corbacho. María Galiana se describe como una escéptica entusiasta, luchadora, feminista y poco cariñosa a pesar del afecto que despierta en los espectadores de 'Cuéntame cómo pasó', de la que se está preparando la novena temporada.

¿Por qué el cambió de profesora a actriz?

No cambié, me vinieron las cosas dadas. Me llamaron unos chicos de Sevilla para hacer una película. No tenían dinero y necesitaban a alguien de mis características. Sabían que en la época de la universidad yo había sido actriz y me hicieron una prueba. Les pareció bien y aunque esa película no tuvo éxito, a raíz de ahí me vieron y me siguieron llamando. Desde entonces he hecho muchos pequeños papeles a lo largo de más de diez años en películas y he sido relativamente conocida por los directores, aunque no por el público. Nunca quise dejar de ser profesora y de hecho no lo dejé. Me jubilé simultaneando las clases con mi trabajo como actriz, aunque la verdad es que no ha sido difícil porque daban pocos trabajos. Intervenía al año en tres películas pero eran dos o tres días de rodaje.

¿Teatro o televisión?

La televisión es un trabajo casi en exclusiva, sobre todo cuando tienes un papel fijo. Recuerdo haber oído a Rosa León decir que la ilusión de todo actor es tener un papel fijo en televisión. Pensé que debía ser así, así que cuando yo ahora tengo un papel fijo en televisión es que no me lo creo.

¿Cómo se compaginan las dos cosas?

Es mucho trabajo porque no tienes fines de semana y ha habido veces que he pensado cuando voy a descansar. A veces me pesa. Ahora concretamente me está pesando el teatro porque tengo vacaciones en la televisión, gracias a eso puedo hacer la temporada de 'La Casa de Bernarda Alba', pero me da pena de no aprovecharlas. Podía estar cuatro meses recuperándome y me pesa.

¿Qué le dicen es casa de tanto ajetreo?

Los pobres están muy resignados. No dicen nada pero noto que me echan en falta porque una cosa es que tenga lo de televisión, que ya se han conformado, y otra cosa es que me haya metido en este berenjenal del teatro. Mis hijos me preguntan si me van a ver el fin de semana y les tengo que decir que no porque cada fin de semana estoy en un sitio. Y así un fin de semana tras otro. Precisamente ahora que vamos a estar en Madrid va a ser cuando voy a tener dos días fijos entre semana para poder ir a Sevilla, aunque es cuando ellos trabajan. Nos vemos muy poco. Mi marido no dice nada pero lleva mucho tiempo solo. Me apoyan absolutamente pero les cuesta.

Se ha hecho famosa por Herminia, ¿tiene algo que ver María con ella?

Absolutamente nada, como no tenía que ver con la madre de 'Solas', Rosa. Creo que no he hecho ningún papel que tenga muchas de mis características. La verdad es que tampoco he hecho tantos papeles, sino intervenciones de secundaria y esos casi no se desarrollan en los guiones. Herminia quizá tiene mío un gracejo que tengo yo como andaluza que soy. Eso se lo transmito al personaje y a la gente le caigo bien porque soy graciosa. Como persona sí tengo capacidad de empatía con la gente con la que hablo y como Herminia inconscientemente también lo transmito porque noto que a los espectadores les caigo estupendamente. Eso es una capacidad que yo tengo y no por mi carácter que es muy seco, muy adusto y muy poco cariñoso. Soy afable y comprensiva, pero no soy cariñosa. No tengo casi nada que ver con ella: ni yo soy ama de casa, ni me ha gustado nunca.

Herminia es una abuela sufridora que lo pasa mal por sus hijos y sus nietos. ¿Usted sufre igual por sus hijos y nietos?

En ese sentido sí. Yo procuro que las cosas que les puedan molestar a uno, los otros no se enteren. Si hay algún roce, que casi nunca lo hay porque en mi familia se llevan bien, intento aplacar los ánimos. Odio las tensiones a muerte y procuro que la gente se entienda y haya un ambiente lo más pacífico posible. A mí nunca se me ocurriría meter cizaña. Nunca.

¿Qué dicen sus nietos cuando la ven en la pantalla?

Es curioso porque no me dicen nada. La mayoría son muy pequeños. Luego tengo una nieta un poco mayor pero no creo que vea la serie. Me parece que no. Es una chica muy estudiosa y no me ha comentado nunca que la haya visto. Sabe que salgo en televisión, pero no es una cosa de la que se hable en mi casa. De todas maneras yo no lo hablo ni les pregunto por la serie. Es mi trabajo y ya está. No lo considero una cosa excepcional.

¿Cómo es La Poncia, su personaje en 'La Casa de Bernarda Alba'?

Es muy complejo y contradictorio. Tiene muchas caras porque no tiene más remedio que adorar a las hijas de Bernarda porque las ha criado pero por otra parte odia a la Bernarda. Sin embargo, en algunas ocasiones muestra una admiración hacia ella en la manera que tiene de dominar lo que hay a su alrededor. Siempre dice que va a llegar un día en que se enfrentará a Bernarda, pero por otro lado siempre tiene una intencionalidad de arreglar lo que pasa.

Captar los personajes así de complejos, ¿se aprende de la vida?

Yo no lo sé porque no he estado nunca en ninguna escuela de interpretación, pero yo no creo que el actor haya tenido que vivir experiencias para poderlas representar. Las experiencias ajenas se pueden vivir porque yo no he sido nunca adúltera y entiendo perfectamente a Madame Bovary. Es conocimiento. Si se consigue entender la literatura de verdad, entiendes perfectamente lo que les pasa a los personajes.

¿Qué ha aprendido de la vida personalmente?

He tenido una educación en la que se tenía un verdadero culto al trabajo. Tengo muy claro que hay que trabajar para vivir y eso hace que te aficiones. A mí me ha gustado trabajar. Hoy en día la gente joven se queja del trabajo, de levantarse pronto, del número de horas que trabaja, les parece que trabajan mucho para lo poco que ganan... Yo eso no me lo he planteado nunca, a mi me ha gustado mucho trabajar. Sobre todo me ha gustado estudiar, una cosa que hoy se odia mucho. Yo he disfrutado estudiando. No he sido una empollona pero no me ha costado esfuerzo. No he tenido pereza para levantarme a las cinco de la mañana para estudiar. La vida me ha enseñado que la vida ordenada, como es mi caso que duermo un número de horas suficientes, que no me excedo nunca, que no me expongo nunca a los peligros, hace que con la edad que tengo goce de una relativa buena salud. Cuando me dice la gente que tengo mucha capacidad, no es que la tenga, es que me recupero.

¿Engancha la interpretación?

A quien tenga vocación, probablemente sí. A mí no me engancha, simplemente cuando no lo tengo lo echo de menos. Ya llevaba cinco años haciendo la serie y empecé a plantearme hacer teatro. Pensé en producir alguna obra, pero estaba sin saber muy bien que iba a resolver. Apareció en ofrecimiento de 'La Casa de Bernarda Alba' y me apunté porque echaba de menos el teatro.

¿Cómo vivió usted la posguerra?

Prácticamente no tenía edad. En el año 45 tenía cinco años. Recuerdo por ejemplo las cartillas de racionamiento que había en mi casa pero no tengo ningún sentido de sufrimiento ni de nada. Yo soy de la generación de los 50 y recuerdo la vida de entonces, pero yo no la he vivido nunca como un drama porque yo he sido hija única, me metieron en el colegio y seguramente hemos pasado penurias porque mi familia era pobre, pero como no había la sensación de consumismo, no te comparabas: en el colegio todas teníamos el mismo uniforme entonces te daba igual. Mi familia sí tuvo problemas: un tío estaba en la cárcel y otro exiliado en Venezuela. Pero desde la visión de niñas que teníamos mis primas y yo, no recordamos que fuese un drama porque nadie hablaba de eso. Si los mayores lo hablaban, nosotras no nos enterábamos de nada. Ahora de adulta es cuando estoy leyendo y enterándome de cosas. Incluso ahora es cuando estoy reflexionando sobre cosas que pasaron, a las que no dimos importancia, y a lo mejor tuvieron más que ver con la política de entonces de lo que creíamos. Además, estoy segura de que si comentase eso con mis primas, me repetirían las mismas palabras que nos dijeron cuando éramos pequeñas.

¿Cuál ha sido el trabajo más bonito de su vida profesional?

Lo que más me ha gustado siempre ha sido la enseñanza.

¿Lo echa de menos?

Ya no, porque no tengo ni edad ni ganas. Además, lo que estoy haciendo ahora es infinitamente más cómodo. Llegar a las siete de la mañana y dar cinco clases es muy duro. Luego llegas a tu casa y tienes ejercicios y trabajos que corregir hasta las tantas de la noche y preparar las clases del día siguiente. Eso no se acaba nunca, por eso cuando llega el verano estás absolutamente quemada. A la gente que tanto critica las vacaciones de los profesores, lo único que les digo es que se metan por un momento en la piel de un profesor.

¿Y lo que más la ha satisfecho de su vida personal?

Tengo muchos momentos. Por ejemplo, los nacimientos de mis nietos. A mi me gusta la vida tal como es, pero no recalco acontecimientos porque soy extraordinariamente escéptica. Me aplico la doctrina de Tierno Galván: soy una escéptica con entusiasmo por la vida, pero no me creo nada. Yo no le doy trascendencia a las cosas que me pasan a mí.

¿Hasta cuando estará sobre las tablas?

Aquí no se retira uno, pero sí me gustaría tomar algunos intervalos para descansar. Aunque eso no se puede afirmar, si se terminase 'Cuéntame', no creo que me meta en otra serie si me llaman enseguida. No lo voy a hacer porque no tengo necesidad económica y además necesito un intervalo de descanso. Por lo menos un año sabático.

No tiene entonces ningún proyecto inmediato...

De momento no. Sólo lo que ya estoy haciendo, aunque sí me gustaría hacer cine de verdad porque siempre he hecho papeles pequeños. Ahora tengo una película por estrenar donde hago un papel cortito y que ahora está presentada al festival de cine de Berlín. Se llama 'La Caja' y otra película por ahí, pero son intervenciones.

¿Es usted feminista?

Soy una feminista un poco especial. Reconozco que soy extraordinariamente luchadora, pero no veo claro lo de que por narices tenga que haber el mismo número de mujeres que de hombres en los sitios. A mí me parece que hay hombre muy tontos y muy inteligentes y mujeres muy tontas y muy inteligentes. Nos queda mucho. En lo que no estoy de acuerdo con el feminismo es en lo de parecerme a los hombres porque no me interesa. Yo he hecho toda la vida lo que he querido. Tengo una especial manera de lucha y lo que sí hay que conseguir es que los hombres admitan la igualdad, que no la admiten: a igual trabajo, igual salario; eso por descontado. Que los hombres consideren que las mujeres estamos en igualdad de condiciones va a costar trabajo porque hay muchas mujeres objeto que por supuesto están muy cómodas. Comprendo que les parece muy bien que piensen por ellas, que no tomen determinaciones, que no entiendan los papeles importantes, que lo único que les importe sea estar guapas aunque eso depende de las clases sociales. Las de alta alcurnia para qué quieren ser feministas si viven como reinas. Las que tenemos que luchar por la igualdad somos las trabajadoras.

¿Cómo se las arreglaba para cuidar de seis hijos y dar clase en una época como la que le tocó vivir?

Yo pertenezco a una época en la cual la chica de los pueblos, para beneficio de las que trabajábamos, se venían a la capital a trabajar de niñeras. He tenido siempre chica y he renunciado también a otros bienes materiales. Hacía veinte años desde que nos habíamos casado cuando nos compramos por fin la casa con un sacrificio de mucho cuidado. Ya habían nacido cinco de mis seis hijos cuando tuve el primer coche de tercera mano. Ese tipo de bienes materiales nunca los hemos tenido muy en cuenta y nunca nos ha importado. Hemos vivido de una manera bastante pobre y sin consumismo. Eso no lo consideramos un mérito, si no una cosa normal. La mayoría de los de mi generación tienen cuatro, cinco o seis hijos. Nadie tenía la parejita y no tenía nada que ver con que fuesen creyentes, sino que era lo normal y había que sacrificarse. La mayoría de mis amigos trabajaban los dos, los niños en el jardín de infancia y en casa una chica que muchas veces era interna. Se hacía un esfuerzo para compaginarlo pero no es como ahora. La mentalidad es muy diferente.

Adelántenos algo de la próxima temporada de 'Cuéntame'.

No sé nada, no nos dicen nada porque aún no están los guiones. Sabemos que será a partir de la muerte de Franco y los acontecimientos que pasaron en España, pero como nos van a meter a nosotros ahí no tengo ni idea.