"MI APELLIDO EN EL MUNDO DE LAS LETRAS ME HA HECHO MUCHO MÁS DAÑO QUE BIEN", ASEGURA LA HIJA DEL FALLECIDO ESCRITOR JUAN ANTONIO VALLEJO NÁGERA
La escritora María Vallejo-Nágera, hija del fallecido escritor Juan Antonio Vallejo-Nágera, se adentra en el último libro que acaba de presentar en un tema religioso y desconocido para católicos y no creyentes. "Entre el cielo y la tierra" expone un exhaustivo análisis sobre el purgatorio, un lugar del que se lleva hablando desde el siglo I por parte de la Iglesia y el cual, aunque muy renombrado por parte de ésta, aún hoy en día deja muchas dudas. Durante todos estos siglos la Iglesia Católica ha dado numerosas explicaciones sobre este lugar pero, según la escritora madrileña, de una forma incompleta. Por ello, María Vallejo-Nágera, prima del superpopular Colate , novio de Paulina Rubio y madre de dos hijas gemelas, pretende combatir esas dudas y curiosidades que se suelen generar a la hora de hablar de este peculiar lugar. Con él no se pretende convencer a escépticos y no creyentes de la existencia del mismo sino ayudar a comprender mejor lo poco que se sabe sobre este tema y completarlo.
-¿Cómo surgió la idea de escribir Entre el cielo y la tierra ?
El libro nace a consecuencia de la publicación de mi tercera novela Mensajero en la noche . Está basada en un preso inglés, un mafioso muy peligroso, que se convierte a raíz de la visión de un ángel y acaba su vida como monje benedictino y me pide a mí que le escriba la historia. A partir de hay empiezo a recibir testimonios de gente conocida y no tan conocida que me confiesan su secreto. Hablo de gente considerada socialmente como muy intelectuales: hay un arquitecto, periodistas, un abogado, que tiene temor de que si cuentan esta experiencia extraordinaria que han vivido la gente se pueda burlar de ellos.
¿Ha sido complicado encontrar esos testimonios?
En el libro sólo hay tres personajes que han permitido que pusiese sus nombres: el Conde de Romanones, Paloma Gómez-Borrero y un ermitaño, que no es conocido, el hermano José Luis del Santísimo Sacramento. Con los demás he tenido que cambiar incluso el sexo. Varones me han pedido que pusiese su historia en boca de mujer para que nadie averigüe quiénes son. Al revés también ha sucedido, además de cambiar lugar, situación y personajes. Lo que es el hecho sobrenatural está intacto. Con ellos contacté a través de amistades. Sí he tenido que hacer una criba muy grande porque he recibido alrededor de cien testimonios. De esos he tenido que quitar personas que no conocía de nada o que yo temía que hubiera detrás una enfermedad mental, que también podía darse. Por eso escogí gente de la alta sociedad o con profesiones muy aceptadas en la sociedad.
Este libro no pretende convencer a nadie sobre lo que usted cree pero ha comentado que va dirigido a los ateos...
El libro realmente va dedicado a todo el mundo. Es un libro obviamente cien por cien católico, basado en la doctrina de la iglesia. La primera parte del libro es pura doctrina que he estudiado en documentos vaticanos, de la iglesia española. La segunda parte son los testimonios, no me he inventado nada. Yo no he estado presente en esas experiencias pero me tengo que fiar. Si hubiese pensado que me mentían, jamás los hubiese incluido en el libro.
¿Cómo fue la investigación?
Muy divertida pero muy duro porque he encontrado miles de tratados sobre el purgatorio. No sabía que el purgatorio es dogma de fe. Por lo tanto, toda la persona que esté bautizada se lo tiene que creer como se cree lo demás. Esto es algo que desconocen los católicos. He tardado unos cinco años en recopilar poco a poco la información
¿Qué van a encontrar los lectores en este libro?
Yo quiero llegar a que todo lector de importancia a sus difuntos. Es decir, que cuando una persona fallece, que no lo olviden. Yo creo, como todo católico y otras religiones, que hay otra vida mucho más interesante después de esta. El católico cree que la vida terrenal es una pequeña parte de toda una eternidad y la que importa es esa, no esta. Esta es sólo un periodo de prueba. En el cielo sólo entran las personas de corazón perfecto y las demás van al purgatorio. Yo desde luego no consigo tener el corazón perfecto y supongo que la mayoría de la población tampoco.
¿Cree que a la gente no creyente le va a llegar ese mensaje?
No lo sé. Eso depende totalmente de ellos. Yo no intento imponer mi fe a nadie. Al que es católico de medio pelo, que creo que ahora mismo son la mayoría, le va a despertar muchos sentimientos este libro.
¿Usted ha tenido alguna experiencia con las almas del purgatorio?
No, nunca he tenido apariciones y espero no tenerlas que soportar porque se debe de pasar mucho miedo.
¿Por qué cree que la iglesia no divulga sus dogmas de fe?
Porque la iglesia nunca puede, ni va a probar jamás, científicamente nada. El hombre del año 2007 es un hombre basado puramente en la ciencia. Cree más a un científico de la NASA que descubre una nueva molécula que a un sacerdote que habla sobre el purgatorio porque ellos no lo pueden probar. La iglesia es tímida porque sabe que le van a pedir pruebas y no las puede ofrecer. Simplemente lo explican y sólo hay que tener los oídos abiertos para escuchar, que es lo que he hecho yo.
¿Ha tenido problemas a la hora de acceder a los archivos que le han ayudado a escribir el libro?
En absoluto. He tenido una ayuda impresionante de todos los sacerdotes a los que he acudido. Soy una mujer muy ignorante en teología porque soy pedagoga. Sin embargo cuando he pedido ayuda no he encontrado ningún problema. Me han ayudado algunos profesores de la Universidad de Navarra, especialmente de escatología [referente a la vida del más allá], que me han ofrecido ayuda y directrices para que yo encontrara la documentación. Ha sido inestimable la ayuda de Paloma Gómez-Borrero.
Es su primer ensayo, ¿se siente más cómoda en el ensayo o en la novela?
Me siento mucho más cómoda en novela. A mí me cuesta mucho escribir ensayo porque no me sale. Tengo mucha imaginación y me divierte mucho escribir novelas basadas en hechos reales. Quizá este es el libro que más me ha costado escribir. Primero por toda la información que he tenido que cribar. Yo lo que quiero es que el lector se lo pase muy bien, que se divierta mucho.
Siendo licenciada en Pedagogía, ¿cómo llegó lo de ser escritora? ¿Tuvo algo que ver la influencia de su padre?
Sí porque he mamado el mundo de las letras y de la música. Mi padre era un hombre muy renacentista para el siglo XX y mi casa era todo libros. Los libros no cabían y mi madre protestaba mucho. Desde pequeña he devorado libros y soy dotada para las letras. En casa lo somos todos, somos bastante malos para las letras pero somos devoradores de historias y escribimos bastante bien. Mi hermana Alejandra es una magnífica escritora y mi padre era un maravilloso escritor. Ganó el premio Planeta en el año 86 y es que mi familia nos hemos criado en el mundo de las letras.
¿Cómo fue el camino hasta llegar a publicar su primer libro?
Comencé en el año 1999. Presenté mi primera novela sin ninguna fe al premio Planeta y quedé la quinta entre cuatrocientas obras. Eso me dio la seguridad en mí misma para seguir la trayectoria de los Vallejo-Nájera en el mundo de la publicación.
¿Qué le enseñó su padre?
A amar la lectura. Eso es lo que me ha empujado a ser lo que soy. Amar la lectura y disfrutar con la escritura. Lo tengo innato.
¿Cree que su apellido le ha podido ayudar en el mundo de la literatura?
Mi apellido en el mundo de las letras me ha hecho mucho más daño que bien. Sobre todo al principio cuando decían que era todo más fácil por ser quien era mi padre. Yo empecé hace seis años a escribir y mi padre murió hace 18 años. No me pudo ayudar porque ya había fallecido. Es terrible que yo me tire tanto tiempo trabajando en este libro para que me pregunten por mi primo Colate o me comparen con mi padre o mis hermanos. Me hiere mucho.
Algunos escritores son famosos por sus manías. ¿Usted tiene alguna?
Tengo muchas manías a la hora de escribir. Necesito tener toda la información antes de empezar a escribir la primera línea. Esto me crea muchos problemas porque soy muy esquemática y si luego recibo libros extraordinarios que me hubieran servido, ya no los puedo utilizar porque mi cerebro no es capaz de volver a montar el puzzle. A mí me cuesta escribir, lo disfruto mucho pero me cuesta.
¿Quiénes son sus autores favoritos?
De ensayo no podría decirte ninguno porque hay muchísimos. De novela, el rey de los reyes es Benito Pérez Galdós. La novela que más veces he leído en mi vida es Fortunata y Jacinta que la suelo releer una vez cada cuatro años. Me encanta Dostoievski desde pequeña. Era una niña rara porque leía a Dostoievski con once o doce años. Eso a mi padre, que era psiquiatra, le preocupaba un poco porque no era muy normal. (Ríe) Me fascinaba su manera de escribir y de pensar. A lo mejor no entendía la mitad que lo que un adulto, pero me encantaba. También me fascina como escriben las mujeres sudamericanas. Isabel Allende es la joya de la corona y Laura Esquivel también me gusta mucho.
¿Cómo te trata la crítica?
Ha habido críticos literarios que han sido duros conmigo y me han dicho que no escribo bien. Yo siempre he sabido que no escribo como Cela y tampoco lo pretendo. Lo que quiero es que mis libros entretengan a la gente y que además tengan un mensaje que les pueda ayudar, sobre todo la literatura católica que escribo. Los críticos me han criticado que mi literatura es sólo para mujeres. No lo creo así. Un mensajero en la noche ha sido leído más por hombres que por mujeres según las entradas de mi web. Esto siempre lo dicen críticos literarios varones. Yo escribo para todo tipo de personas. Este último libro lo han leído adolescentes que para mí ha sido una sorpresa.
¿No te afectan las críticas?
En absoluto. A mí me afectan otras cosas como la enfermedad, tragedias en mi familia... Pero a un crítico pueda hablar mal de mi trabajo le aseguro que no me importa absolutamente nada.
¿Es un trabajo agradecido?
Disfruto mucho con lo que hago. Para mí, lo más importante en la vida es mi familia, sobre todo mi marido, seguido por mis hijos, y después mi trabajo.
Si no se hubiese dedicado a escribir, ¿a qué le gustaría haberse dedicado?
Hubiese sido madre y esposa, porque mi vida está basada en el pilar de la familia como la iglesia católica dice. Un matrimonio que se ame y unos hijos que nazcan en un hogar con mucho amor y respeto.
Se confiesa profundamente católica, ¿cómo lleva algunos temas de hoy que confrontan con la Iglesia?
Con mucha paciencia, con mucha templanza y mucha enseñanza. Referente a los ataques que estamos recibiendo los católicos en la prensa, en la cultura, etc., cuando me hieren procuro acercarme a personas que me aconsejen bien. Como cristiana yo respeto todas las religiones del mundo. Tengo muchos amigos, de mi residencia en Londres, que profesan distintas religiones: budistas, hinduistas... Lo respeto todo. No puedo entender a aquellos que atacan a las personas porque tengan una fe. Respeto mucho el islam. Cómo no lo voy a respetar si pido que respeten mi catolicismo.
¿Es cierto que los católicos encuentran más trabas?
Creo que sí. Hay mucha gente que ha buscado mis libros en tiendas comerciales y no los ha encontrado en novela. Lo han encontrado en el apartado de libros religiosos porque los propios libreros me han encasillado ahí. Es una pena porque yo puedo escribir muchas cosas. Lo he demostrado y no entiendo porque hacen esto. No entiendo que los críticos literarios ateos me ataquen ferozmente a través de mis libros porque no pretendo herir a nadie.
En libros como Luna Negra ha demostrado tener una gran sensibilidad, ¿es fácil ser sensible a las tragedias y vivir en el mundo actual?
A mí me cambió mucho ese libro. Cambió mi perspectiva del inmigrante porque descubrí en el corazón de las mujeres que entrevisté historias espeluznantes. Yo he veraneado toda mi vida en la bahía de Cádiz y realmente parece que uno estira la mano y puede tocar África. Cuando te dicen que en catorce kilómetros han muerto muchas más personas que las víctimas de tráfico, te quedas helado. Me quedé profundamente tocada cuando me contaron como escaparon de sus pequeñas tribus del centro de África. Como atravesaron zonas muy peligrosas solas, con bebés o muy embarazadas para llegar a lo que ellos llaman el maná. El maná es España, es Europa porque ven que nosotros lo tenemos absolutamente todo. Eso me cambió mucho mi manera de pensar. Las nigerianas que entrevisté no eran católicas pero tenían una fe impresionante en sus propios dioses y les agradecían por cada grano de arroz que tenían. Yo no doy gracias a dios por cada grano de arroz. No les llego ni al zapato y eso te hace pensar mucho.
¿Cómo se definiría?
Soy una mujer joven, española, muy enamorada de mi familia y soy escritora. Para algunos, muy buena, para otros mediocre. A mí eso no me importa. Soy muy feliz y voy a seguir escribiendo.
¿Tiene algún vicio confesable?
Sí, los zapatos. Me gustan mucho y peco ahí porque compro muchos. Demasiados, más de los que necesito.