INTERPRETA A UNA JOVEN INTERNADA EN UN PSIQUIÁTRICO EN LA PELÍCULA "EL HOMBRE DE ARENA"
María Valverde. Menuda, con rasgos angelicales y el rostro sin maquillar, la joven actriz nos atiende para hablar de El hombre de arena , el último filme donde participa. En la historia, el drama la persigue y la atractiva madrileña vuelve a interpretar a la perfección este registro. Con tan sólo 20 años, María Valverde se ha convertido en toda una promesa del cine español, demostrando talento de sobra desde su debut en 2003 con la película La flaqueza del bolchevique , donde obtuvo el premio Goya a la mejor actriz revelación. En su último trabajo, la actriz se come la gran pantalla protagonizando una historia de amor junto con Hugo Silva. Con voz calmada y gran serenidad, María nos comenta los detalles de esta película.
¿Por qué decidiste interpretar a Lola en El hombre de arena ?
Por cómo estaba escrita la historia y por el conjunto, incluyendo el trato personal que he recibido.
Cuando leíste el guión, ¿qué aspecto de la historia te gustó más?
Me gustó todo. Cuando leí el guión quería ver la película en el cine y lo que más me gusta es poder elegir los proyectos que yo quiera ver en la gran pantalla. Además, la emoción que tenía el director para llevar esta película adelante me dio mucha energía para enfrentarme al personaje de Lola.
¿Te imponía interpretar a una chica como Lola?
Siempre da miedo el hecho de tener tanta responsabilidad, ese personaje, esa película, se va a quedar para toda la vida y eso es un vértigo, te asomas al abismo y eso es bastante cruel de algún modo.
Tal vez la crítica espera mucho de ti debido a tu satisfactoria trayectoria profesional.
No es por la crítica, es más la satisfacción personal que profesional. Creo que siempre se puede cambiar de profesión y cuando algo te deja de hacer feliz hay que dejarlo de hacer. Yo he pensado mucho si hago las cosas por la gente o por mí y las hago por mi familia, por la emoción, por cómo lo viven.
¿Hay momentos de soledad en el rodaje?
Muchos, hay más momentos de soledad que otros en el rodaje.
¿Y qué haces en esos momentos, te apoyas en alguien?
Mi familia está conectada conmigo día y noche, para mí es lo más importante.
¿Crees que es posible el amor en un ambiente tan difícil como en el manicomio de la historia?
No lo sé, porque no lo he vivido en la vida real, pero creo que sí. Yo creo en el amor, soy una romántica de los pies a la cabeza y donde esté imaginar cosas ahí estoy yo.
En la película sueñas despierta con el mar. ¿Crees que soñar despierto es una terapia para aliviar situaciones complejas?
Sí, y no sólo de situaciones complejas. El soñar nos da la vida, podemos vivir muchas cosas por el simple hecho de soñar y gracias a soñar despierta, Lola, mi personaje, puede visitar muchos sitios que no conoce y que jamás ha visto.
Lola es un personaje muy dramático, a pesar de eso ¿te sientes identificada con el personaje?
No me siento identificada con mi personaje porque es ante todo muy pasivo y yo soy más activa que pasiva.
¿Eres impulsiva?
Demasiado. Soy demasiado ordenada en mi cabeza, pero me dejo llevar más por mis impulsos que por mis necesidades.
Pero eso en el mundo de la interpretación puede ser importante.
Importante y malo también, a veces puedes decir que no a cosas que realmente merecen la pena.
¿Y te arrepientes de algún no que hayas dicho?
No, por ahora voy bien.
Querías estudiar Bellas Artes, ¿sigues con esta idea?
Ahora mismo tengo muchas ideas, no tengo ningún proyecto futuro y estoy pensando que puedo hacer, así que me apetece probarlo todo, no quiero estar quieta ni un segundo. En realidad me da igual, lo que sea será, me levanto un día y hago lo que ese día necesite.
Dicen que eres muy madura, ¿por qué crees que ocurre eso?
No, considero que he tenido que vivir cosas que gente de mi edad no ha vivido y a mí no me ha tocado vivir lo que ellos sí han vivido. Por muy madura que sea no dejo de tener veinte años. La gente desde fuera puede ver las cosas, no sé, yo no puedo ser objetiva con esto.
¿La fama te ha cambiado?
La fama no nos cambia a nosotros, sino que cambia a los demás. Como fama no he tenido, el pasar desapercibida me ha abierto muchas puertas a la hora de estar tranquila, de sentirme libre y hacer cualquier tipo de cosas.