EL MODELO MURCIANO DEJÓ UN GRAN RECUERDO EN EL POPULAR "MIRA QUIEN BAILA"
Tiene una mirada que atraviesa el alma y una sonrisa reconfortante, por eso no es de extrañar que se haya hecho un hueco importante en el mundo de la moda. A sus treinta años, Michel Olivares ha recorrido casi todo el globo terráqueo reclamado por diferentes firmas para ser representadas por sus perfectas medidas. Ahora podemos verle como imagen de Tito Bluni .
Lo que sin duda debe conocer a la perfección es el mundo del baile, y es que Michel Olivares quedó finalista en la segunda edición de ¡Mira quién baila! y finalista también en la versión mejicana del concurso. Ahora está saturado del baile y lo que quiere es centrarse en sus clases de Arte Dramático.
Los que le conocen dicen que, además de ser un guapísimo murciano, es un hombre entrañable, buen amigo y muy familiar. Él reconoce que la separación de sus padres ha creado entre su madre, sus hermanas y él unos lazos muy estrechos. Ahora quiere formar su propia familia y tener un hijo. Sólo falta un detalle: no tiene novia.
Acabas de volver de la versión mejicana de ¡Mira quién baila! . ¿Cómo ha sido allí la experiencia?
Al principio me costó un poco adaptarme, porque yo pensaba que era exactamente igual. Y sí, se parece, pero no tenía nada que ver. Era un formato de baile, pero yo no bailaba para una organización benéfica, sino con una chica para que consiguiera el sueño de su vida: una boda. El programa se llamaba Bailando por la boda de mis sueños . Son gente que no tiene muchos recursos económicos, así que la ilusión de sus vidas es casarse por todo lo alto, hacer un convite maravilloso... Y Televisa -que era la que patrocinaba este programa- se encargaba de organizar todo el evento.
Uno de los aspectos que más gustan de la versión española es que el buen trato entre los compañeros trasciende más allá de la pantalla. ¿En la versión mejicana ha pasado lo mismo?
No, por eso me costó. A mí me ofrecieron hacer un programa de baile allí, y yo me fui de cabeza, porque con lo bien que me lo había pasado en España, quería repetir. Ni me lo pensé. Pero ni punto de comparación. El rollo que teníamos aquí en España era completamente diferente, era como trabajar en familia, nos llevábamos todos muy bien. En Méjico era mucho más frío. Además, allí se conocían todos entre sí y yo era el extranjero. Me costó integrarme con ellos, y con los ritmos de baile tan latinos.
Serás ya un experto en baile...
Bueno, ahora puedo montar una escuela de baile si quiero, con ritmos latinos y todo (risas). Ten en cuenta que allí no hay bailes de salón, hay puro ritmo latino: cumbia, guaracha... un montón de estilos que yo no conocía. Me tuve que adaptar a esa sincronía de velocidades... Me costó mucho, pero al final lo he pasado bien, ha sido una buena experiencia. No me arrepiento, todo lo contrario.
De la edición española, ¿te has llevado alguna amistad?
Me he llevado muchas, seguimos en contacto todos. El otro día estuve cenando con Miriam Díaz Aroca en su casa, fui a ver a Pedro Reyes al teatro... Tengo mucho trato con todos. Nos hemos hecho muy buenos amigos.
¿Y con los del jurado?
Con ellos casi no tengo contacto, porque no los he visto. Pero quedamos muy bien y seguro que cuando nos veamos vamos a seguir con la buena onda. Poty me dejó una muy buena experiencia. Es muy buen amigo.
¿Quieres continuar recibiendo clases de baile?
Estoy un poco saturado del baile (risas). He pasado de no bailar nunca -sólo en las discotecas con mis amigos- a hacer ocho meses de baile intensivo. Para mí ha sido un poco saturante. Estoy agradecido porque he aprendido mucho, y ahora si tú me ves bailar, ni punto de comparación con el principio. Yo veo los vídeos de ahora, de los últimos programas de Méjico, y me sorprendo, ¡con lo patoso que era!
Ahora estás estudiando Arte Dramático...
Sí, en la Escuela de Eduardo Recabarren. Estoy muy contento, estoy sintiendo algo que nunca me hubiera podido imaginar, que es lo que da el teatro, da vida, energía... es muy bonito. Mi meta está en llegar al cine, pero trabajando y preparándome en el teatro, porque sé que el teatro es la base y la esencia de todo.
¿Te han hecho alguna oferta de trabajo como actor?
Aún no tengo ningún proyecto cerrado. El único que tengo es aprender, prepararme e ir viendo poco a poco donde vamos encajando los proyectos. También hay que tener en cuenta que hace pocos días que he llegado a España, así que estoy aterrizando todavía. De alguna manera tengo que organizarme, asentar un poco las ideas. Pero ante todo y sobre todo lo que quiero es prepararme, porque de qué te sirve una cara bonita si luego no sirves. Y no tengo prisa, porque sé que ésta es una carrera de fondo, hay que tener mucha paciencia y constancia. Ya empecé a estudiar en Méjico, cuando estuve hace un año y medio viviendo allí.
A parte de la interpretación, ¿tienes otros proyectos?
Hace unos días fui al Caribe a hacer la nueva campaña de Tito Bluni, ya que ahora soy imagen de esta marca a nivel internacional.
La primera vez que estuviste en Méjico fue como concursante de la tercera edición de Big Brother . ¿Cómo valorarías esa experiencia?
Mira, yo nunca he sido partidario de ese tipo de programas, pero me lo tomé como una experiencia, porque yo allí era extranjero y nadie me conocía. Así que si me perjudicaba me venía a España, y sino me quedaba allí y sacaba provecho. Y me benefició, porque yo me fui sólo para tres meses y al final me quedé un año y medio, me salió mucho trabajo e hice cosas muy buenas. Lo que pasa que en Navidades me vine a España a descansar, estar con la familia, y entre medias me ofrecieron entrar en ¡Mira quién baila! . Yo llevo diez años viajando por todo el mundo trabajando como modelo y empiezo a estar un poco cansado de vivir en una maleta. Ahora me apetece montar aquí mi departamento, agarrar aquí mi vida, dar mis clases de teatro...
¿Te consideras una persona familiar?
Mucho. Amo a mi familia, a mi madre, porque hemos sufrido muchos problemas en mi casa con la separación de mis padres, y además mi padre ha fallecido hace un año y medio. Todas esas cosas nos unieron mucho y la verdad es que adoro a mis hermanas y a mi madre. Por eso tengo ese apego con las mujeres, porque como me he criado con mujeres.
En el Big Brother mejicano dijiste que te gustaba respetar a las mujeres. Por extraño que parezca, esas declaraciones no gustaron a todos los que las oyeron...
Es que cuando uno dice una cosa, de un granito hacen una montaña de arena. Yo he dicho que a la mujer la respeto mucho porque yo me he criado entre ellas, así que para mí la mujer es algo muy especial. Pero he oído comentarios de que por decir eso soy gay, y para nada lo soy. Al contrario, me encantan las mujeres. Si fuera homosexual lo diría sin ningún problema, pero es que no lo soy.
Una persona sensible y comprometida
¿Cómo es Michel Olivares?
Sensible, humilde, sencillo, luchador, bueno... Me gusta mucho ayudar a la gente, intento aportar lo que yo pueda a la gente que más lo necesite. Hace unos días estuve en dos eventos benéficos con la organización ASSIDO (Asociación para Personas con Síndrome de Down) y con niños sordomudos y afectados de cáncer en Murcia, y de verdad que con eso soy feliz.
¿Qué tipo de tendencias o estilos te gustan más a la hora de vestir?
Me gusta cuidar la imagen, y eso conlleva desde tu aseo personal hasta tu manera de vestir. No por eso me considero un pijo lleno de marcas. Yo pienso que la esencia de la persona no está en las marcas que lleva, sino en el estilo. Yo creo que tengo bastante estilo, no porque me eche flores, sino porque han sido muchos años viajando, observando la moda, me gusta estar actual, vestir a la última, pero no por eso quiere decir que me gaste mucho dinero en marcas, porque me parece absurdo. En ese sentido soy bastante práctico.
Tienes un tatuaje (un dragón) en el antebrazo, ¿significa algo especial?
Es el año chino de mi nacimiento. Me lo hice justo el año que falleció mi padre. Para mí ha significado bastante.
¿Tienes alguno más?
En la espalda tengo uno pequeño, es un sol y una luna. Me lo hice con dieciocho años. Yo amo el día y la noche, así que para mí tiene también mucho significado.
¿Qué querías ser de pequeño?
Yo era muy feliz jugando, nunca pensé lo que quería ser. Fueron pasando los años y sobre la marcha dije: ¿Por qué no sacarle provecho al físico? . Fue mi madre la que me dijo que me apuntara a una agencia. Así empezó todo. Pero de pequeño nunca he tenido definido un trabajo o una profesión, me he dejado llevar por el destino. Mi madre fue la que me dio la idea, la que me lanzó, la que me apoyó. Mi padre al contrario, pasaba de todo y me decía que eso era de maricas . Gracias a mi madre estoy ahora aquí.
¿Cómo vives la fama y la popularidad?
Para mí ha sido una experiencia nueva, porque no estaba hecho a la idea. Realmente yo nunca he querido ser famoso. Lo del Big Brother fue un experimento, pero no me imaginaba que iba a tener esa repercusión: Tenía club de fans, las chicas me gritaban por la calle... ¡Y todo por entrar en un reality show! Yo reconozco que no debería ser así, porque la gente que realmente debería ser famosa pasa desapercibida, en ese sentido sigo opinando eso. Por otro lado, la fama la llevo bien, porque me gusta mucho el contacto con la gente.
¿Cómo es para ti la mujer perfecta?
Es una mujer que me entienda, que se adapte a esta loca que vida que llevo, porque hay muchas veces no sé ni dónde estoy. Que sea buena, y que me haga reír, me parece que el humor es fundamental para una relación.
¿La has encontrado ya?
No, estoy buscándola todavía. Es difícil por el tipo de vida que llevo. En el último año no he parado de viajar, y así ¿quién me va a aguantar? Ninguna. Pero yo creo que ahora es un buen momento, porque me quedo en Madrid un tiempo largo, así que voy a aprovechar para muchas cosas (sonríe).
¿Te ves con familia propia, con hijos...?
Estoy en una edad en la que ya me apetece, con treinta años uno ya piensa en la familia, o más que en la familia, en un hijo. Si encontrara una persona que se adaptara a mí y que conectáramos en todos los sentidos, yo estaría dispuesto a tener un hijo sin más. Lo criaría con ella. De verdad que cada vez que veo un niño me entra el síndrome paterno.
¿Cómo te gustaría verte dentro de diez años?
Me gustaría verme con salud, creo que eso es lo más importante, con trabajo y con amor. Llevo tantos años trabajando como modelo que nunca le había prestado la atención adecuada a la interpretación. Ahora al modelaje lo dejo de lado, me quiero preparar como actor, estoy deseando que llegue la tarde para ir a la escuela y aprender, estoy sintiendo lo que es el teatro de verdad. A lo mejor son etapas de la vida, y este es un ciclo de mi vida en el que estoy entrando. Mi sueño sería llegar al cine, sé que es muy difícil, pero hay que intentarlo.