Miriam Diaz Aroca, regresa al teatro tras un año alejada de los escenarios

Miriam Diaz Aroca.
Miriam Diaz Aroca. - EP

"CONSERVO LA MISMA HUMILDAD CON LA QUE EMPECÉ, SIEMPRE HE TENIDO LOS PIES SOBRE LA TIERRA"

A sus 46 años, Miriam Díaz Aroca se mantiene fabulosa. Su secreto está en la risa, asegura que es la mejor crema de belleza para cualquier mujer. En estos momentos de su vida afirma sentirse plena y se muestra encantada profesionalmente porque lleva un año dedicada al mundo empresarial, alejada de todo aquello que se refiera a la imagen.

Esta actriz y presentadora santanderina se confiesa familiar, disfruta del día a día y no espera grandes cosas del futuro porque lo que tengo ahora es muy bueno . Desde sus comienzos en programas como Cajón Desastre , asegura que su vida profesional ha ido en constante armonía con la personal y quiere echar abajo el mito de que las mujeres que se dedican a la interpretación no tengan tiempo para sus maridos e hijos.

Este verano se queda sin vacaciones, pero eso es algo que ya tiene asumido desde los dieciocho cuando decidió dedicarse a este mundo. Regresa a los escenarios con la obra Adulterios , bajo la dirección de Verónica Forqué, una oportunidad con la que ya huelo el aplauso y la ovación .

Miriam, ¿cómo te encuentras en estos momentos de tu vida?

Me encuentro plena. Estoy en un momento de equilibrio, de madurez, profesionalmente encantada porque llevo un año dedicada a ser empresaria y además me he alejado un poquito de todo el tema de la imagen. Y esta oportunidad ha supuesto para mí una catapulta, porque sigo siendo empresaria pero vuelvo al tema del teatro, con un Woody Allen, con una Verónica Forqué dirigiendo, con una María Barranco..., era realmente un regalo. Así que me organicé para seguir adelante y estoy disfrutando tanto con los ensayos... Te lees el personaje y siempre aportas cosas tuyas, y ya Verónica nos dijo cosas rarísimas como que no estudiáramos nada para directamente en desnudo forjar el personaje. Y es así como lo estamos haciendo en los ensayos, supone un gran esfuerzo pero con un disfrute y una alegría tremenda de recibir las directrices de Verónica, me parece un privilegio porque es directora y es actriz y no te puedes imaginar lo importante que es eso, es muy muy buena.

¿Cómo es tu personaje?

Es un gran reto. Carol es una mujer vacía, con un mundo romántico idealizado, intenta ser como la sombra del personaje de María Barranco e imitarla en todo. Para mi personaje su mayor reto es que su marido caiga en sus redes porque es un mujeriego y que ella es una más, pero me engaño a mí misma pensando que soy la única. Es una relación de amistad, de envidia, de oido, de traición..., pero siempre subyace el tema de la amistad. Y yo estoy disfrutando muchísimo, y eso que acabamos de empezar, pero ya huelo que es una obra de aplauso y de ovación.

¿Es la primera vez que trabajas con María Barranco y Verónica Forqué?

Claro, nos conocemos de la profesión y hemos estado juntas en certámenes y festivales de cine pero nunca hemos tenido la oportunidad de conocernos, ni de hablar ni de trabajar, así que ha sido un encuentro nuevo. Lo mismo con Fernando Acaso y con Fermí Herrero, trabajamos en la misma profesión pero no hemos tenido la oportunidad de relacionarnos.

¿Y este verano te quedas sin vacaciones?

Pero yo creo que en los actores el mundo vacaciones acabó a los 18 años cuando sales del instituto, esto es algo que ya lo tienes muy asumido. Eso de tirarme un mes de vacaciones con mis padres desapareció, afortunadamente porque esto es así y tienes que estar rodando, y cuando salgan oportunidades tienes que aprovecharlas... Y la gira de esta obra tiene de bueno que son fines de semana los que trabajas fuera, por lo que el resto de la semana la pasas en casa por lo que tienes tiempo para tu familia y tienes cuatro días para irte a donde sea, que son de esas vacaciones que casi las disfrutas más.

Has pasado de presentadora a actriz de televisión, cine y teatro, ¿dónde te encuentras más a gusto?

En el mundo de la interpretación en general. Todo lo que pueda comunicar a través de la expresión oral y corporal me fascina. Ser presentadora es una forma de comunicar, pero no estás interpretando. Pero lo que nos enriquece a cualquier actor poderosamente es el escenario, es donde realmente te curtes. Y luego esas tablas las llevas al mundo cine y al mundo televisión, es otro ritmo y es otra magia, no tiene nada que ver.

Desde tus comienzos hasta ahora, ¿cómo has visto tu evolución tanto profesional como personalmente?

Pues yo creo que en constante armonía, quiero decir que tengo la suerte de haber sido una gran trabajadora que ha estado siempre con trabajos mantenidos. Ha habido programas muchos más exitosos que otros pero siempre he estado trabajando y enriqueciéndome, y curtiéndome... Y llega un momento que te vuelves más selectiva porque antes hacías todo lo que te venía. Y me siento muy bien, con la misma humildad con la que empecé porque siempre he tenido los pies en la tierra, la jerarquía de valores muy clarita, mi familia siempre ha sido lo más importante y luego el trabajo. Y por tener o no tener éxito no he cambiado mi forma de ser, creo que lo he visto siempre como algo efímero, no es el soy famosa, sino que es parte de pero sin creértelo. Formas parte del éxito y formas parte del fracaso pero sin que ninguno de los dos te afecten demasiado. Por eso siempre me siento orgullosa por haber tenido esa parte de mí, de haber tenido los pies sobre la tierra y de haber sido siempre una mujer muy familiar, y luego una gran trabajadora. Me he preocupado mucho por formarme, he estado siempre abierta a todas las buenas oportunidades que me forjaran como actriz porque al fin y al cabo también te forma como persona. Es un mundo bestial el de la interpretación, te relacionas con un montón de gente y todo son espejos.

¿Ha sido difícil combinar esa vida profesional con tu papel de esposa y madre?

No, en absoluto, y quiero romper una lanza en favor de esa leyenda falsa que hay de que los actores y las actrices tenemos tanta complicación que no tenemos tiempo para la familia, eso puede ser en Hollywood por ejemplo. Y yo creo que hay muchas mujeres que ya les gustaría tener el tiempo que tenemos nosotras para nuestra familia, para nuestros hijos... Si haces televisión, a las cinco de la tarde has acabado, justo para recoger a los niños del colegio y llevártelos para casa y estar también con tu chico. Si tienes un mes de cine, pues coges a los niños y te los llevas contigo. Pienso que tenemos mucha más relación que una mujer que tenga un horario fijo.

Y cuando estuviste en Hollywood junto a todo el reparto de la oscarizada Bélle-epoque , ¿no te planteaste dar el salto?

Nunca estuve cerrada a ello pero no surgió. Lógicamente no dije de irme a probar suerte y me traslado con mis trastos, eso no. Me gusta mucho España y me gusta mucho mi casa. Seguramente si me hubiera pillado con 18 años, pues igual me lo hubiese planteado, pero cuando Belle-epoque yo ya tenía mi familia. Si hubiera surgido la oportunidad de hacer algún rodaje, pues me voy, y si surge pues me voy y vuelvo, pero sin más.

¿Qué reto profesional te queda por cumplir?

¿Sabes qué? Que soy muy práctica y muy del ahora y centro mis energías en ello, y lo que tengo en el ahora es muy bueno, no voy a estar esperando a lo mejor porque lo bueno lo tengo ya. Mi reto es superarme todos los días, encontrarme con trabajos que me aporten y me enriquezcan y con personajes que sean distantes a mí pero que representen para seguir trabajando. Conseguir buenos guiones, trabajar con un buen reparto e ir creciendo día a día.

¿Tienes algún otro proyecto entre manos?

Siempre en este mundillo te viene todo de golpe. Estás tranquila, no haces nada en imagen..., y de repente te viene teatro, cine, televisión... Hay algo en televisión, una serie que me apetece mucho pero no te puedo dar más datos, pero claro, tengo que encajarlo para ver si es posible aunque me de un palizón.

Aún con el paso de los años te sigues manteniendo perfectamente, ¿cual es tu secreto?

Primero no programarme que con el paso de los años tienes que envejecer, tienes que coger dolores, tienes que cojear... Esa programación con la que naces ya desde pequeña de a los once tienes la regla, a los dieciocho otra cosa, y de la que no somos conscientes, pues pasar de ella. Y a partir de los 40 que si llega la menopausia, los achaques... no, yo creo que lo importante es reprogramarte. Disfruto cuidándome, comiendo bien, y llenándome la vida de risas. La risa es una buena crema de belleza, es el síntoma de que te quieren, de que quieres, de que las cosas están estables, de que todo a tu alrededor funciona bien... Pienso que el mejor elixir es coleccionar risas.

Después de tu paso por el programa Mira quién baila , te inscribiste en la Federación de Baile Deportivo, ¿continúas con ello?

Sí, soy bailarina deportiva. Me apunté, me entusiasmó, toda la vida me ha gustado bailar y pensé que no podía quedarse solamente en el voy a bailar, sino que quería ser bailarina, es otro paso, ahora bailo, entreno y compito. Hemos competido y ahora estamos en la segunda categoría y hasta el año que viene no entramos en competición con bailes ya más complicados.