El momento de esplendor que vive el teatro en nuestro país merecía un premio como el Valle-Inclán, que celebró el pasado lunes, 14 de abril, su segunda edición. En una noche cargada de sorpresas conocimos al ganador, en el transcurso de una gala en el Teatro Real. Una estatuilla de Víctor Ochoa reconoció al autor, actor o director que más ha destacado en 2007 en alguno de los espectáculos estrenados en la Comunidad de Madrid.
Este año los doce finalistas eran las actrices Ana Belén, María Pastor, Blanca Portillo y Belén Rueda, el actor Chete Lera, el autor Alfonso Sastre, los directores y también autores Ernesto Caballero, Daniel Veronese, Ana Zamora y Angélica Liddell y los directores de escena Andrés Lima y Gerardo Vera. Muchas son veteranas figuras con una sólida trayectoria, pero junto a ellas emergen otras menos conocidas, con una carrera más breve pero con un gran futuro por delante.
Norma Duval y José Frade acudieron en una de sus pocas salidas públicas a la gala. La vedette, que hace escasas apariciones públicas, no quiso pasar desapercibida, y eligió para la ocasión un elegante vestido largo negro. Allí coincidió con su hermana, Carla Duval, que se encuentra muy recuperada, y encantada con la obra de teatro en la que participa. Sabino Fernández Campo y su esposa, María Teresa Álvarez, Concha Velasco, Juanito Navarro, la Condesa de Romanones, Cristina Piaget, Alejo Sauras, Cuqui Fierro, Pedro Osinaga y su esposa, Cristina Sánhez y su marido, Chesu Puente, Lina Morgan, Carmen Alcayde, Ana Belén y Víctor Manuel, Gema Cuervo y su hija, Cayetana Guillén Cuervo, la Chunga, Blanca Portillo, Paloma Segrelles madre y su hija Paloma, Pedro J. Ramírez, Juan Echanove, Ramiro Oliveros y Concha Márquez Piquer, y Carmen Sevilla estuvieron presentes en la fiesta.