PREPARA SU ÚLTIMO DISCO "INÚTIL TOTAL" MIENTRAS SE PLANTEA LA POSIBILIDAD DE VOLVER A TELEVISIÓN CON NUEVA SERIE DE FICCIÓN
Músico, presentador, actor, pintor y no se sabe hasta donde más llegará Pablo Carbonell, este inquieto gaditano es arte, pura energía. El grupo musical, Toreros muertos , lo arropó en sus años más jóvenes dando rienda suelta a su creatividad. En la pequeña pantalla lo vimos luchando con el capital a través de La bola de cristal y más tarde usando las gafas del ya mítico Caiga quien Caiga . En el presente, Pablo Carbonell se mueve por los raíles del cine con el estreno de su nueva película, Atasco en la nacional , un largometraje que podrá verse en cartel a partir del veinte de Julio. Siempre polifacético, el actor, además de haberse reencontrado con el grupo que le hizo saltar la fama, actualmente trabaja en su nuevo disco Inútil total y sorprende a través de la web con El calimocho de mamá , su propuesta de canción para el verano.
-¿De qué trata Atasco en la nacional ?
- Atasco en la nacional es un estudio antropológico de la familia media española que busca encontrar la tranquilidad y la felicidad que les falta en quince días de vacaciones. Es un espejo grotesco en el que la gente al mirarse se ríe, garantiza uno de los ejercicios más saludables que se pueden realizar: la autorisa .
-¿Qué te atrajo de este proyecto?
-La posibilidad de interpretar un personaje calzonazos, irresponsable y un poco amargado por el hecho de trabajar en un banco. Se dedica a hacer la cosa más decepcionante del mundo: manejar el dinero de los demás. Por otro lado, trabajar con Josetxo San Mateo, que es mi hermano desde que hicimos Atún y chocolate . Él era mi ayudante de dirección y sabía que me iba a pasar un rodaje estupendo.
-¿No se tratará de una comedia española más al uso?
-Creo sinceramente que es una comedia distinta. Los personajes son un poco mezquinos, tristes o grises pero son gente que tiene luz. A pesar de que el personaje de Anabel Alonso y el mío se llevan mal, se quieren mucho. Creo que esto es uno de los bonitos mensajes de la película. Es una familia que vive a gritos y que se ahogan en un vaso de agua pero tienen un fondo bueno, una idea común que los mantiene unidos.
-¿Qué te hace reír?
-Mis últimas grandes carcajadas me las ha provocado Atasco en la nacional .
-¿Van a volver Los Toreros muertos ?
-No, hemos dado unos conciertos y daremos algunos más, pero para volver tendríamos que tener un proyecto nuevo y mi proyecto nuevo son mis nuevas canciones. No me importaría volver a tocar con ellos pero creo que no se debe mirar hacia atrás. Primero, porque da mucha tortícolis y, segundo, porque el que mira para atrás se convierte en estatua de sal y yo no tengo vocación de estatua.
-Pero, ¿son buenos o malos los recuerdos de aquella época?
-Los recuerdos son imprescindibles y, además, son una constante de nuestro presente. Yo no los eludo, viajo con ellos. Cuando los reviso me tengo que revisar a mí mismo porque tengo que readaptar mi situación cuarentona a mi pasado adolescente lo cual me permite afrontar mi pasado con más dignidad de la que esperaba. Estoy un poco denso, ¿no? (risas).
"NO PENSABA QUE ME PUDIERA GANAR LA VIDA DE ESTA FORMA, LO SOÑABA"
-¿Cuál es el título del próximo disco que vas a grabar en solitario?
-Por ahora, quiero que sea Inútil total . Quiero intentar llegar al público cuarentón en paro, los que están como yo (risas). Si no fuera por mis pajaritos mentales estaría en el paro. Llegar a personas con cuarenta años que se sienten inútiles, con un pie en la jubilación y con otro en la sensación de que la vida se les ha escapado. Inútil total fue una de las cosas más bonitas que me dijeron cuando me presenté para la mili, me pareció precioso.
-¿Da más gratificaciones la risa que el compromiso social?
-Yo creo que no está reñida una cosa con la otra. Es más, a mí la risa por la risa no me hace gracia. Soy una persona que carece de frivolidad. Nadie lo diría por todo lo que hago pero creo que todo lo que hago tiene una fuerte carga social. La risa es una herramienta para demoler ideas preconcebidas, sobre todo, prejuicios y dogmas.
-¿Contra qué luchas?
-Me imagino que yo lucho contra el paso del tiempo como todo el mundo.
-¿Qué es lo que te desquicia?
-Me desquician los espectáculos multitudinarios. El fútbol, sobre todo. Me molestan las modas, que la gente se vista igual. Me molestan muchas cosas. La verdad es que tengo un buen cabreo, en general, con cómo están las cosas. Sobre todo, porque después veo que la gente es buena. Incluso más buena que los artistas. Nosotros lo hacemos y nos divertimos haciéndolo pero la gente se divierte y paga la entrada. Ellos tienen mucha más ilusión que nosotros, en parte.
-¿Pensabas que te podrías ganar la vida como lo estás haciendo?
-No lo pensaba, lo soñaba. Siempre he tenido en alta estima mi locura, sabía que no iba a hacer otra cosa que no fuera ir a por ello en cualquier tipo de disciplina. Ya fuera pintar, cantar, interpretar o escribir. Sabía que iba a ir a por ello. Por cierto, tengo que decir que dibujar me ha ayudado mucho a interpretar. Porque, en general, todas las artes están unidas. Si tú pintas un cuadro como tú quieres, interpretarás como tú quieres y, entonces, sabrás que tienes que tener un jefe mucho más exigente dentro de ti mismo que el que te puedan poner fuera. Ésta es la única manera de ser libre en esta profesión.
-¿Te ha decepcionado la profesión?
-No. Me encanta ser lo que quise ser de niño. Además, me muevo en un estado constante de éxito. Nunca rozo el Olimpo , aunque lo rocé, y es bastante angustioso. Esa sensación que, a partir del éxito, todo lo que te queda es cuesta abajo es muy desagradable. La tensión de mantenerte en el primer puesto, cueste lo que cueste, manteniendo la expectativa del público, es paralizante. Por ello, me muevo en un moderado éxito secundario pero muy feliz.
-¿Qué te suelen decir?
-De todo, el otro día me saludó una viejecita muy contenta que me había confundido con Nacho Vidal. (Ríe). Me para gente de muchos tipos. En general la gente me felicita, les gusta lo que hago y me gusta que me lo digan. No muchas veces al día porque, si no, pierdo mucho el tiempo dando las gracias. Eso acaba con los nervios de cualquiera. A veces, pienso en Rafael Nadal que, después de un partido de tres horas, tiene que atender a los medios, ir a la embajada y, después, hablarle al público. Cuando tienes éxito atraes al fracaso. En realidad en el éxito nunca estás. Estás como agarrado a él, como cuando escalas una montaña y no puedes evitar sentir el vértigo de volver a tocar el suelo e, incluso, llegar a comértelo.
-¿Eres fan de alguien?
-Tengo a maestros, gente a la que admiro, pero fan no soy de nadie. Hay gente a la que valoro mucho por cómo viven, porque viven su arte, como Tapies o Picasso. Personas que han convertido su propia existencia en creatividad.
-¿Qué proyectos tienes ahora?
-Creo que voy a rodar otra película. Me gustaría volver a dirigir. Ayer estuve viendo el estudio que estamos creando en Dieciocho Chulos y lo voy a estrenar grabando mi siguiente LP. Ahora, básicamente, promocionar Atasco en la nacional para que la gente vaya a verla y se ría. Quizá vuelva a televisión. En general, podríamos resumir mis proyectos en intentar conseguir que el planeta sea un sitio mucho más bonito.