Paz Padilla: "De pequeña quería ser bombero, me encantaban las mangueras"

Paz Padilla: "De pequeña quería ser bombero, me encantaban las mangueras"

LA ACTRIZ Y PRESENTADORA GADITANA, QUE TIENE UNA HIJA DE NUEVE AÑOS, PONE SU VOZ EN LA PELÍCULA "PÉREZ, EL RATONCITO DE TUS SUEÑOS".

De pequeña quería ser bombero, pero trabajó como enfermera y finalmente llegó a donde tenía que llegar: el mundo de la interpretación. Y es que el arte que desprende Paz Padilla -en gran medida gracias a sus raíces gaditanas casa muy bien con la profesión que finalmente ha elegido.

La polifacética Paz Padilla desprende optimismo allá por donde va. Su alegría es contagiosa y su sencillez y naturalidad abruman. Y eso que a sus treinta y siete años, Paz ha trabajado en todos los géneros posibles: en radio (colaboró en La mañana de COPE), en cine ( Una noche en el circo , Marujas asesinas ), en televisión ( Genio y figura , Inocente, inocente , Crónicas marcianas , Ala... Dina , Mis adorables vecinos , Shalakabula ) y en teatro. Y ahora investiga en otro género, el del doblaje, con la película de animación Pérez, el ratoncito de tus sueños .

¿Cómo te has sentido prestando tu voz a uno de las leyendas más extendidas en nuestro país, como es el ratoncito Pérez?

Cuando me llamó mi manager y me propuso hacer esto, pensé que podía ser algo muy bonito. En esos momentos es cuando pienso que es guay ser artista, porque te da la oportunidad de hacer cosas que normalmente nadie puede hacer. Además, esta película de animación va a quedar para la posteridad, y eso es un orgullo. Así que dije que sí. Cuando vi el resultado final, me puse aún más contenta, porque está muy bien hecha.

¿Cómo era el ratoncito Pérez de tu niñez?

Debe de ser que el poder adquisitivo ha subido bastante, pero yo recuerdo que el ratón Pérez lo que me traía era un caramelo y una galleta, y qué bien venía (risas). ¡Si para comer una natilla de chocolate no tenía que ahorrar yo dinero ni 'ná'! La ilusión estaba ahí. Además, son tradiciones que no se deben perder, sobre todo esta que es muy nuestra, y que además ayuda a que los niños mantengan la inocencia, que últimamente parece que maduramos muy rápido. Que madurar es sufrir, así que para que vamos a querer correr.

¿Cuántos años tiene Ana, tu hija?

Tiene nueve.

¿Cómo vive ella la llegada del ratón Pérez?

Muy ilusionada. Además, el ratón Pérez de vez en cuando le manda anónimos, como esos de los mafiosos donde hay letras recortadas de revistas, y le dice que estudie más. Y luego ella me dice: Mamá, me ha dicho que tengo que estudiar más , y yo le digo: Pues hazle caso, hija, hazle caso .

¿Cómo es Paz Padilla cuando no está sobre un escenario o detrás de una cámara?

Tengo un poco de todo, pero mi naturaleza es alegre. Depresión no voy a tener nunca, tendré tendencia a la ansiedad en todo caso. Siempre tengo buen carácter, lo que pasa que hay veces que estoy cansada y necesito mi espacio y mi tiempo. Soy una persona muy normal.

Te hemos visto hacer de todo: teatro, cine, televisión, radio... sin embargo, tú no habías encaminado tu vida hacia esta profesión...

Yo no, yo era auxiliar de clínica. Yo empecé a trabajar en la tele y lo viví como una aventura. Creo que todavía lo sigo viviendo así, como algo que tiene fecha de caducidad. No pienso ni que haya nacido para esto ni que vaya a llegar a ninguna parte. Muchas veces, a la gente que empieza en esto le digo: Disfruta y que no busques nada, porque lo que está para ti no te lo quita nadie . Si tiene que llegar algo, llegará. Muchas veces nos buscamos problemas sin necesidad y no disfrutamos el momento.

¿Qué fue lo que te hizo cambiar la clínica por los escenarios?

Que me pagaban cien mil pesetas por un programa (risas), y de enfermera tardaba un mes en cobrarlo. ¡Cuento tres chistes y me pagan por eso! Luego, descubrí lo más bonito de esta profesión, y es que da una subida de adrenalina que por eso compensa todo. Cada vez que hay un proyecto nuevo es una euforia. Eso es lo que me hace estar en esta profesión.

¿Mantienes el contacto con tus compañeros del Hospital Universitario Puerta del Mar?

Sí. Ahora por ejemplo voy a Cádiz y ya sé que tendré una reunión de marus , cantaremos villancicos... Lo paso genial con ellas. Me gusta porque ellas no me ven como Paz Padilla, sino como Mari Paz. Incluso me dicen que cuando me ven en la tele me ven rara.

¿Crees que ese contacto con tu gente de siempre es lo que te hace mantener los pies en la tierra?

Yo creo que eso va en la persona. Hay médicos que parece que cuando han estudiado la carrera les han dado el título de tonto. Algunos creen que son superiores al enfermo, a las enfermeras... y el que es así, es así, con título o sin él. He visto gente muy famosa y muy popular que luego son las más honestas del mundo, y serán así aunque les den tres mil Goyas. A veces también depende de tu familia y de como te hayan educado.

¿Como te ha influido tu familia en ese sentido?

A mí me ha ayudado mucho mi familia. Yo sé como he pasado mi infancia y mi juventud y eso no se me va a olvidar. Mi madre tuvo siete hijos, se hartó a trabajar, y todas las necesidades que hemos pasado me hacen valorar lo que tengo ahora.

¿Qué recuerdas con más cariño de tu infancia?

Mi madre es muy divertida y tiene mucha imaginación, es muy fantasiosa. Eso nos lo ha transmitido, y se sigue transmitiendo, porque mi hija se harta de reír con mi madre. Ella, dentro de sus posibilidad económicas, esa falta de recursos la suplantaba con su imaginación y su alegría. Yo he tenido una infancia muy feliz gracias al carácter de mi madre, y yo procuro que a mi hija le pase igual.

¿Tu hija recibe esa alegría por tu parte?

Sí, ella se harta a reír conmigo. El otro día me dijo que por qué yo no era profesora. Me decía: Mamá, tú tienes conocimiento, tú sabes los números, y eres muy graciosa, ¡hazte profesora! .

¿Cómo afrontan los compañeros de clase de tu hija el que su madre sea Paz Padilla?

Ya están acostumbrados. Cuando llegué hace unos años a este colegio nuevo, los niños me gritaban: ¡Tú eres la Paz Padilla! , los niños son muy graciosos, porque te chillan y se te quedan mirando. Pero yo les repetía una y otra vez: Soy la madre de Ana. Yo trabajo en la tele igual que tu madre trabaja de dentista . Por eso ya están más habituados. Y con los padres igual, al final todo el que está a mi alrededor deja de verme como una artista, sino como la humana que soy.

Tu hija, ¿apunta maneras?

Yo el otro día lo hablaba con Lolita. Ella me contaba que su hija es actriz y va a hacer teatro con ella, y yo le decía que todo eso lo maman. Entre la materia prima, que son los genes o los gérmenes, como dice mi madre, y luego que mi hija viene a veces conmigo a los ensayos, y quieras tú que no, eso se hereda.

¿Ella te ha comentado ya a lo que se quiere dedicar?

No, además yo no le hablo de eso. Pero supongo que sí, porque tiene mucha gracia y baila que no veas. Tiene mucho desparpajo.

¿Cómo te gustaría verte dentro de diez años?

Igual de delgada, igual de graciosa, y si la tele algún día se acaba, que sea feliz y que me adapte a mi vida.

¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?

Sobre todo, soy muy maruja. Me gusta ir a tomar el café con las amigas, hablar de lo caro que está el kilo de tomates. Ahora estoy enganchada al ordenador, soy cibernética , yo estoy creando un virus que ríete tú de los gusanos. Me gusta pintar... Pero sobre todo estar con mi hija, que no sale de noche, claro, porque es muy pequeña.

Cuando eras un niña, ¿qué querías ser de mayor?

Bombero, me encantaban las mangueras (risas). Era muy mala estudiante, así que estaba dispuesta a hacer lo que surgiera. En la tele, cuando me preguntan qué título quiero que me pongan debajo de mi nombre, yo les digo: Poned buscavidas .

¿Con quién te gustaría compartir un plató de televisión?

Profesionalmente, a quien yo admiro es a Andreu Buenafuente, a Javier Sardá, y al Gran Wyoming.