Pepa Bueno es una de las caras imprescindibles del periodismo televisivo actual. Su trayectoria profesional ha sido impresionante, pero no fue hasta que presentó el programa Gente cuando su presencia se hizo cotidiana en las tardes de la pequeña pantalla. Los casi ocho años presentando el incombustible programa de sucesos demuestran la capacidad comunicativa de esta gran profesional. Actualmente dirige y presenta Los Desayunos de TVE, un espacio diario de entrevistas y actualidad política. Consciente de los estereotipos de la mujer que se siguen viendo en televisión, esto es lo que nos ha comentado.
¿Qué opinas sobre el papel de la mujer en la televisión?
Creo que se ha avanzado tanto como la sociedad, es decir, mucho en unos aspectos y muy poco en otros. La diferencia fundamental entre treinta años y la época actual es que asuntos que tienen que ver con las mujeres han entrado en la agenda de contenidos de la televisión, de todas formas no esto no es suficiente, hay que mirar toda la realidad con la perspectiva de que somos más del 50% de la población. Esta situación no se produce porque existe un techo de cristal muy sólido en los medios de comunicación, la mayoría de los puestos de responsabilidad siguen ocupados por hombres y falta formación de los periodistas en temas de género. Aunque haya mujeres con conciencia de género con puestos determinados el producto final periodístico sigue produciendo el estereotipo social de las mujeres.
Aunque una mujer llegue a un puesto directivo o de mando, sigue siendo difícil cambiar esos estereotipos.
Claro, porque hay que tener en cuenta el proceso de producción, para llegar al producto periodístico final, interviene una cadena de gente, donde hay muchos que no tienen esa conciencia de género. Hay mucho que avanzar, esa visión masculina de la realidad se traduce en que los programas eternamente femeninos se dedican al cotilleo o en que cuando se habla de mujeres en los medios de comunicación se las ve como un colectivo con problemas en general... Hay mujeres que consiguen romper el techo y ocupan un espacio público, y a éstas además se les demanda que sean perfectas en cuestión de imagen, lo que me parece la última tiranía que tenemos que soportar.
¿Cómo has llevado el cambio de presentar un programa de sucesos a otro de debate político?
En el programa de sucesos viví muy de cerca transformación de la violencia de género de un hecho que se relegaba a las páginas de sucesos a un fenómeno social. Ahora observo que hay muchas políticas, opinadoras y periodistas que vienen a Los desayunos de TVE. Sin embargo, cuando termina el programa, mientras los hombres reciben mensajes de móvil con felicitaciones sobre lo bien que lo han hecho, los elogios de las mujeres consisten en señalar lo guapas que están.
La tiranía de la imagen...
La tiranía de la imagen es una de las más terribles que soportan las mujeres en la televisión en concreto.
Los informativos son el mejor ejemplo. Normalmente está una mujer guapa y un hombre con una imagen...
Madura. Las canas para los hombres proporcionan credibilidad en televisión y a ellas las hacen desaparecer de la posibilidad de estar en pantalla. La exigencia de seducción y atractivo físico en las mujeres, responde a un patrón muy determinado. Somos todas iguales, las presentadoras de televisión somos muy parecidas físicamente y nos vestimos parecidas.
¿Os exigen esa presencia física?
Nadie te exige explícitamente nada. Lo que pasa es que hay una mirada masculina sobre lo que se demanda de una mujer, no hace falta que se exponga explícitamente.
¿Cómo vives tu cargo de directora de programa?
Yo estaba acostumbrada a tener puestos de responsabilidad porque antes de Gente he sido jefa de informativos, directora de un centro territorial, mandar a pequeña escala no era nuevo para mí. Tenía muy claro desde hace mucho tiempo que yo no quería adquirir un patrón masculino para mandar. Yo no quiero ser la más macho de un equipo para que me respeten, creo que el respeto y la autoridad se ganan con el trabajo, independientemente de cómo lo hagas.
¿Hay una forma de mandar masculina?
Hay una forma masculina de mandar y una demanda de que la mujer que tiene responsabilidades lo haga como ellos. Es decir, valorando mucho el envoltorio, el despacho, el coche y los aspectos formales del poder.
¿Cómo compaginas tu papel de mujer, esposa y madre con ser una profesional de los medios de comunicación?
Como lo hacen todas, como podemos. Hacer posible una vida personal plena y completa junto con un trabajo de gran implicación, todavía no está resuelto. Compagino como puedo, probablemente quitándole horas al sueño, sacrificando aspectos de mi vida personal que me gustaría enriquecer... Además, soy madre, tengo una niña pequeña y, como queremos ser perfectas en todo...
Existe esa exigencia de perfección en la mujer.
Como no asumimos y no tenemos interiorizado que no pasa nada si no somos perfectas en todo, lo llevamos como podemos. En este sentido, intento hacer bastante higiene mental y digo que soy casi perfecta.
¿Cuáles son tus aficiones?
¡No tengo hobbies en este momento de mi vida! Me gusta ir al cine pero voy muy poco, lo veo casi todo en televisión; me gustan las largas sobremesas con mis amigos y cada vez lo puedo hacer menos. Soy de gustos muy cotidianos y muy sencillos.
¿Te compensa tu trabajo aunque apenas tengas tiempo libre?
Claro que me compensa mi trabajo. Si no me compensara no estaría aquí, pero no quiero dejar de ser crítica por eso. Es mi proyecto de vida y, por lo tanto, tengo que pelear por conseguirlo. Lo que no es fácil, no es fácil para nadie.
¿Hay algo que no harías en periodismo?
Las palabras muy rotundas me dan mucho miedo. Lo que nunca haría en periodismo, haga lo que haba y esté donde esté, es no ser honesta o rigurosa con los espectadores.
¿Cómo eres fuera de las cámaras?
Si fuera un poco menos impaciente me iría mejor en la vida. Soy impaciente y muy perfeccionista.