LA PERIODISTA HABLA DE SU PEQUEÑO DE SIETE MESES
Pilar García Muñiz es uno de los rostros más conocidos de las tardes gracias a España Directo . El 23 de mayo se cumplieron los 500 programas de este espacio cercano a los espectadores que se acerca hasta el último rincón de España para hablar de aquello que afecta a todo el mundo. La cara más visible es la de su presentadora que regala sonrisas durante las dos horas de programa. Mucho más desde que es la feliz mamá de un pequeño de siete meses que siempre está presente. La guapa presentadora afirma que tiene poco tiempo para leer o ir al cine porque entre su trabajo y su bebé le pasa la vida. No obstante, esa falta de tiempo no llega a pesarla. Se la ve absolutamente feliz con su vida profesional y ni que decir tiene con la personal, gracias a un niño que hace que se le ilumine el rostro cada vez que habla de él.
Pilar G. Muñiz confiesa que le ha cambiado la vida y la manera de ver las cosas, pero lo que está claro es que pese a todo, continuará dando todo lo mejor cada tarde, durante otros quinientos o mil programas más de España Directo .
¿Cómo se siente una al cumplir 500 programas de España directo ?
Me siento muy satisfecha y orgullosa de formar parte de este equipo por su gran nivel profesional pero también por su grandísima calidad humana. Para mí es fundamental trabajar con buenas personas y aquí realmente se está muy a gusto. También estoy satisfecha porque es un aprendizaje permanente porque estoy con grandísimos profesionales.
¿No cambiarías estar presentando en la mesa por estar en la calle?
Sí, muchísimas veces. El otro día les propuse un reportaje y me dijeron que sí, que era muy interesante y que si no había gente ¡lo hacía yo! (Risas). La verdad es que sí se hecha de menos la calle, bastante. Lo que pasa es que afortunadamente este programa es de reporteros y estar aquí es como una prolongación de la calle. Me llena de satisfacción cuando veo un buen reportaje de cualquiera de los reporteros.
A lo mejor presentar te deja un poco más de tiempo para ti...
No creas. La calle es muy sacrificada. Cuando estuve presentando el telediario, estuve 9 meses y luego volví a la calle. El primer día que volví era septiembre y hacía fresquito. Después de tanto tiempo presentando, se te olvida que en la calle hace frío o hace calor. La vida del reportero es muy dura además por las historias que te encuentras. Pero precisamente esa intensidad no la tiene ningún otro puesto de esta profesión. Y mucho menos estar sentada en un plató. Pero al margen de esa intensidad, aquí se echan muchas horas: llegamos por la mañana y empezamos a crear el guión, después hay que cambiarlo porque todo cambia. Deja poco tiempo para dedicarse a lo que uno le gusta.
Ahora con tu hijo, menos tiempo para ir al cine, leer y todo lo demás...
Claro. Hace que no voy al cine por lo menos un año. Que no leo un libro, que no sea infantil, más. Lo ha desplazado todo porque mi mundo ahora se reduce a que me levanto, le doy el biberón, voy a la redacción, llego a casa, le baño, le doy el biberón de la noche y le acuesto.
¿Qué edad tiene?
Siete meses acaba de cumplir y está precioso. Se me cae la baba (Ríe). Por eso los hobbies los tengo apartadísimos porque no tengo opción entre trabajo y bebé. Pero ya se recuperarán.
¿Te ha cambiado la maternidad la manera de ver las cosas?
Sí, te cambia la vida y la visión de muchas historias. Aprendes a relativizar, a no llevarte los problemas a casa. Yo soy excesivamente responsable, entonces me llevaba mucha carga laboral a casa. No trabajo físico que tuviera que hacer pero sí alguna tensión o ir pensando en el día de mañana. Con un niño todo eso desaparece, porque una vez que entro por la puerta de mi casa, mi única preocupación es esa. Por supuesto que mi trabajo es importantísimo, porque es de lo que vivo y gracias a lo que puedo mantener a mi hijo, además de que me llena personal y profesionalmente. Pero sí te cambia mucho la vida. Además no sabes cuanto hasta que no tienes a tu bebé en brazos y en casa. Sabes que va a ser algo especial, diferente, pero hasta que no lo tienes no te das cuenta de lo importante y lo bonito que es.
A pesar del embarazo te hemos visto siempre estupenda, ¿qué has hecho para mantener la línea?
¡Qué va, no lo he estado siempre! La ropa engaña mucho. Tuve suerte porque no engordé demasiado. Bueno, engordé nueve kilos y eso que no me cuidé mucho. Tampoco tenía más hambre de lo normal y luego es que era todo niño. Además también soy un poco culo inquieto .
¿Continuarías otros 500 programas más?
Me encantaría seguir hasta los 2.000. Cuando me plantearon formar parte dije enseguida que sí porque veía que era un programa de largo recorrido y tenía mucho que aportar. Nos va muy bien, somos líderes de audiencia por la tarde. A mí tampoco me obsesiona tanto el dato de audiencia. Eso se lo dejo al director del programa, que se obsesione él (ríe). A mí me preocupa más trabajar bien, apostar por la calidad y el respeto, que me parece fundamental para ganarnos también el respeto de la gente.
Ahora te conocen en todos los rincones de España, ¿cómo se lleva ser uno de los rostros más conocidos cada tarde?
Siempre digo que este es un programa de reporteros, no de presentadoras. Los conocidos son ellos. Sí te conoce la gente y me sorprende. En la basílica de San Pedro, en Roma, un grupo de valencianos me vio y fue como si hubiesen visto al mismísimo Papa (Ríe). Hasta haciéndose fotos conmigo y yo avergonzada. Eso fue cuando llevábamos unos cinco meses de programa. La gente te siente casi como de su familia. Se lleva con mucha naturalidad porque la gente lo hace con mucho cariño. En casi dos años de programa nunca se me ha acercado nadie a decirme una grosería. Siempre me han tratado con mucho cariño. Ese cariño que intentamos nosotros transmitir con los temas amables. Siempre intentamos con ellos regalar sonrisas, porque queremos regalarlas y porque creemos que se necesitan mucho ahora mismo.
Se te ve muy feliz con España directo pero, ¿hay alguna cosa que te gustaría hacer o ya has hecho un poco de todo?
Me quedan muchas cosas por probar y espero poder probar más. Lo que pasa es que no me planteo metas porque creo que así te evitas disgustos. Esta profesión es muy cambiante: he estado en el telediario, luego he estado en la calle que es lo que más me gusta y sí que lo he disfrutado mucho más que estar delante de la cámara, y ahora sugió esta oportunidad y estoy muy contenta. Espero que dure mucho tiempo, pero realmente no me planteo algo en concreto que quiera hacer en un futuro. Simplemente ser feliz, igual que ahora, con lo que hago. Que no es poco.