MADRID, (OTR/PRESS)
Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas bautizaron el pasado día 2 de junio a su primera hija, Eugenia, en París y en una ceremonia íntima en la que la pequeña de tres meses recibió honores de Alteza Real como hija del heredero de los derechos dinásticos franceses, destacan 'Semana' y 'Lecturas'. Medio centenar de familiares y amigos asistieron al bautismo, entre ellos José Campos, el tercer marido de Carmen Martínez Bordiú y a quien Luis Alfonso aún no había querido conocer hasta ahora, a pesar de que su madre y Campos celebrarán en breve su primer año de casados.
Eugenia llevaba para la ceremonia, celebrada en la Nunciatura de la capital francesa, el mismo traje de cristianar de encaje beige que lucieron su abuelo, su tío y su padre el día de su bautizo. Los padrinos de la pequeña, que fue inscrita en el registro como Alteza Real, Princesa Eugenia de Borbón, fueron Victoria Vargas, hermana de Margarita y Jesús Pigrée, amigo de Luis Alfonso.
Pero aunque la pequeña Eugenia fue el centro de atención del día, parte del protagonismo se lo quitó José Campos, el tercer marido de Carmen Martínez-Bordiú, abuela del bebé, ya que es la primera vez que Campos y Luis Alfonso se conocen, pues en el último año éste no había querido conocer al nuevo marido de su madre negándose a asistir a su boda el pasado verano y a quien evitó cada vez que visitaba a su madre en España.
Puede que esta vez no tuviera más remedio que incluir a Campos entre la lista de invitados ya que en el bautizo estuvieron los ex maridos de su madre, Roberto Federicci y Jean Marie Rossi, con quien José Campos hizo muy buenas migas, así como la hija que Carmen Martínez Bordiú tuvo con el anticuario francés, Cynthia. Tampoco quisieron faltar a la cita, las bisabuelas de la pequeña, Carmen Franco y Enmanuela Dampierre, publica 'Diez Minutos'.
Tras la ceremonia religiosa, todos los invitados se fueron a comer juntos. En la celebración pudo verse a José Campos bastante retraído con respecto al resto de los asistentes que se conocían desde hacía años. Aún así, Campos no dejó de sonreír en todo momento y no se separó de Carmen y de Cynthia, quien se mostró muy cariñosa con él, durante toda la tarde.