MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -
Bajo una gran expectación popular, la princesa Kiko de Japón ingresó el pasado jueves en el hospital para dar a luz al posible heredero de la corona nipona. Los japoneses esperan con el alma en vilo la llegada de su futuro heredero después de que la prensa del país y algunos medios internacionales airearan a los cuatro vientos que el bebé que espera la princesa imperial es un varón. La pasada semana la casa real más antigua del mundo no quiso aumentar las especulaciones e hizo público un comunicado anunciando que la cesárea programada no se producirá hasta el miércoles.
Desde hace nueve meses el imperio nipón espera impaciente la noticia del nacimiento de este niño que podría convertirse en el primer heredero al trono del Imperio del Crisantemo desde hace 41 años y el causante de un importante movimiento de sillas en la Casa Real que daría mucho que hablar en el país.
De su mano se esfumaría además la última oportunidad para evitar modificar la ley que estipula que el heredero del trono japonés debe ser un hombre. Unas revisiones que cada vez se hacían más inminentes ante la infertilidad de los príncipes Naruhito y Masako, herederos al trono, que únicamente tienen una niña de cinco años, Aiko.
De hecho, parece que el emperador ha querido agotar sus últimos cartuchos antes de comenzar con la reforma ante este inesperado embarazo de la princesa Kiko, de 39 años, y que tiene dos hijas de 14 y 11 años; una gestación que parece haber sido buscada expresamente para alumbrar al posible heredero.
Según se tome la princesa Masako el nacimiento de un varón de sus cuñados, podría suponer un alivio definitivo o el golpe que termine de hundirla. De todos es sabido que la esposa del heredero todavía hoy se recupera de una gran depresión en la que cayó tras el nacimiento de su hija en 2002 y ante las presiones para tener un hijo varón.
RUMORES
Quizás sea el deseo de que este nuevo miembro de la familia real sea niño, pero ya son muchos los medios que aún sin haber nacido, confirman con toda seguridad que el pequeño será un varón. De ser así, aunque sería la posibilidad menos convulsa para el país, el "culebrón imperial" de puertas para adentro tendría mucha miga.
También varios testimonios aseguran que el príncipe Akishino, el futuro padre, ha comentado a sus amigos más íntimos que su mujer esperaba un varón y que sus círculos más cercanos ya conocían la noticia, a pesar de que la casa real no ha querido nunca hacerla pública.
A la espera de nuevas noticias, son muchos los que se han mostrado favorables a que la pequeña Aiko acceda al Trono Imperial por lo que si el bebé de la princesa Kiko finalmente es una niña, la posibilidad de una reforma constitucional todavía queda abierta.