"ME TUVE QUE IR DE ESPAÑA PARA TRIUNFAR EN LA DANZA"
Sus alocadas expresiones y su gran carácter le han convertido en el profesor más popular de la exitosa academia de Fama ¡A bailar! . Rafa Méndez era hasta ahora un auténtico desconocido para el público español pero este canario lleva mucho andando o, mejor dicho, bailado.
Este experto en funky tuvo que salir de España para buscar una oportunidad en el duro mundo de la danza. Por eso él, mejor que muchos de sus alumnos, sabe lo que es sudar la camiseta para conseguir un sueño. Han sido siete años fuera de casa, viajando con lo mínimo en el bolsillo por todo el mundo para hacerse un pequeño hueco y conseguir realizar su gran sueño. Y ahora, gracias a Fama , lo ha conseguido. Rafa saborea las mieles del éxito y lo hace en el lugar en el que él quería hacerlo, su país.
- ¿Esperabas el éxito del programa?
- Tenía un poco de miedo porque pensaba que no iba a ir bien... Pero ahora esta yendo genial y estamos súper contentos (ríe).
- ¿Por qué pensabas que no iba a ir bien?
- Colaboré en un formato muy parecido en Italia, y allí no se saca tanto la parte de reality. Allí sólo se saca el talento, llevan siete años siendo líderes de audiencia y salen auténticas bestias... En España el baile no es algo que llame mucho, porque en mi caso me tuve que ir de aquí para triunfar en esto. Pero nos estamos dando cuenta que el rollo está funcionando...
- No creías en el éxito del programa pero, ¿en el éxito personal que estás consiguiendo, porque te has convertido en uno de los profesores más populares...?
- No, para nada. El otro día salí a la calle por primera vez. Fue el primer impacto. En Italia sí me pasaba pero en mi país nunca lo había vivido y fue alucinante, nunca me lo habría imaginado. Parecerá una tontería pero me puse a llorar y tuve que entrar en un bar, meterme en el baño a llorar.
- ¿Qué era de Rafa Méndez antes de aparecer en Fama ¡A bailar! ?
- Yo vengo de Italia, trabajaba como primer bailarín. Llevaba cinco años allí, aunque también me desplazaba a Los Ángeles y Londres para trabajar en vídeo clips junto a Kylie Minogue o Robbie Williams. En Italia trabajé mucho tiempo con Rafaella Carrá. Sobre todo mi carrera ha girado en torno al cuerpo de baile de cantantes. Todo eso llegó después de no tener nada de suerte aquí en España.
- Dicen que la fama cuesta..., ¿a ti te ha costado conseguirla?
- Sí, muchísimo. Me ha costado venir a Madrid sin un duro, colándome en el metro porque no tenía dinero... También irme a Los Ángeles sin nada de dinero, en una ciudad tan difícil, al igual que en Londres. Pero quien la busca, la consigue.
- ¿Tu familia qué opina de todo este boom que estás viviendo?
- Están muy contentos. Cuando llegué a Italia, y comencé a tener una carrera reconocida quería que ellos vieran mi trabajo pero era complicado. Ahora que lo ven a diario... (resopla) Mi madre el primer día que lo vio me abrazó y se puso a llorar.
- ¿No habían visto antes tu trabajo?
- Sí, pero mi madre era de ese tipo de madres españolas que piensan que el bailar no es importante, que no es una carrera. Cuando estaba en Italia veía pequeñas cosas que yo le mandaba. La repercusión que ha visto ahora le ha alucinado. Mi madre no le daba mucha importancia a lo que yo hacía, y ahora he sentido que ha cambiado mi relación con ella. Me llama y me habla de otra forma.
- ¿Y eso que significa para ti?
- (Suspira) Me emociono mucho... Ha sido una gran lucha para mi llegar hasta aquí y que ella me reconozca por fin mi trabajo, lo que me gusta (emocionado). Sé que esto no va a durar siempre, o quien sabe, pero ahora me moriré con la satisfacción de que ella ha podido reconocer mi trabajo, y el resto del mundo sabrá quien era yo.
- ¿Cuándo te llama qué te dice?
- Me llama todos los días para comentar lo que ha visto. Me dice que soy como ella (ríe), porque ella tiene un gran carácter. Y me hace mucha gracia cómo dice energy porque ella no habla inglés.
- Tienes una personalidad y un carácter peculiar. La gente puede pensar que haces un papel...
- Para nada. Yo soy así, tal cual. No me interesa para nada buscar notoriedad o popularidad, sé cómo es este trabajo y un día estás arriba y otro abajo... Soy como soy, tanto aquí dentro como en mi vida personal, con mi pareja o con mis amigos. No soy un personaje como piensa la gente.
- ¿Cómo te definirías?
- Sobre todo como una buena persona. En mis clases puedo gritar mucho, y parecer mala gente, pero es la situación, hay que marcar a los chicos la realidad de las cosas... También me considero muy amigo de mis amigos.
- ¿Has tenido que luchar mucho para llegar hasta aquí?
- Sí. Me considero un luchador, y lo seguiré siendo.
- ¿Te han dicho alguna vez que no valías para la danza, como haces con los chicos de la academia?
- Miles de veces. Yo he llorado mucho. He ido a cientos de castings y he salido sin nada porque ese trabajo no era para mi. Me he quedado llorando días y días porque nadie quería cogerme para nada. Pero eso no quiere decir que no haya un hueco en el que se encaje, como me ha pasado a mi. Lo que les hago ver a los chicos es que esto no es Gran hermano , aquí vienen a trabajar y si no... Esto no es para ellos.
- Estáis horas y horas ensayando. ¿Qué hace Rafa cuando tiene un rato libre?
- Me meto en mi web y contesto a todos mis fans (ríe). Me resulta muy raro decir esta frase, no lo digo con prepotencia, pero es fuerte para mi tener fans. Respondo a cada uno de ellos, les agradezco todo lo bueno que me dicen. Después intento descansar. Me gusta andar por la Gran Vía de Madrid, disfrutar de la popularidad y del cariño que estoy adquiriendo de la gente. Eso es lo que hace Rafa en su tiempo libre. ¡Ah! Y poco sexo (risas), tengo ganas de mucho sexo pero no hay tiempo.
- Después de este éxito, ¿qué te espera?
- No lo sé. Sólo espero que siga trabajando en esto que es mi vida. Tener mis tres cantantes, con los que hacer coreografías muy guapas; hacer dos ediciones más de Fama, que la segunda está ya casi confirmada porque está yendo muy bien; y seguir luchando. No quiero ser actor, ni cantante, ni aprovechar a meterme en otro campo que no es el mío. Sé mi camino, y sé lo que quiero hacer.