Rafael Amargo celebra su 33 cumpleaños en Barcelona con su mujer, Yolanda Jiménez

Rafael Amargo cortando su tarta de cumpleaños.
Rafael Amargo cortando su tarta de cumpleaños. - EP

RAFAEL: "ESTOY VIVIENDO UN MOMENTO BRILLANTE, PORQUE VIENE UN SEGUNDO HIJO Y PORQUE YA HAN PASADO TODAS LAS INFLUENCIAS NEGATIVAS QUE HE TENIDO"

Después de un año cargado de sinsabores, Rafa Amargo encara el 2008 con más ilusiones que nunca. Está a punto de convertirse en padre por segunda vez y de estrenar en Londres el musical El zorro , con el que dentro de un año irá a Broadway convirtiéndose en el primer coreógrafo español que lo hace. Además, el pasado 3 de enero festejaba su 33 cumpleaños. Un día muy especial para el que viajó a Barcelona su mujer, Yolanda Jiménez, embarazada de siete meses.

Al finalizar Tiempo muerto , el espectáculo que está representando en la sala Luz de Gas, Rafael se encontró con la grata sorpresa que sus amigos habían organizado una fiesta por todo lo alto para estar con él en una fecha tan especial. Entre ellos, Yolanda, de quien el trabajo le había obligado a estar separado todas las fiestas navideñas.

"EL NIÑO SE LLAMARÁ ETIENNE, RAMSÉS, O AIMAR"

-Rafa, ¡felicidades!

-Muchas gracias.

-¿Es el primer cumpleaños que pasas en Barcelona?

-No, es el tercero o el cuarto. Me gusta mucho Barcelona.

-¿Cómo lo has celebrado?

-Con una fiesta sorpresa que me han organizado los amigos, tipo guateque, un poco horterilla que estamos ya hartos de música disco. Y me han traído una orquesta maravillosa de estas de verbena de pueblo, que es ideal para pasárselo bien y dejarse llevar. Ha sido una grata sorpresa. Yo pensaba en ir a acostarme después de la función porque no estoy muy bien de salud, pero me encontrado con esta sorpresa, compartiendo con mis amigos.

-Está también tu mujer, Yolanda. ¿Habéis pasado juntos las fiestas de Navidad? -Ella ha venido para el cumpleaños, para verme, pero como yo estaba trabajando todas las noches y ella está muy avanzada de su embarazo, se quedó en Madrid. Ahora se vendrá conmigo los primeros días a Londres, porque ya acabo en Barcelona.

-La Nochevieja la pasaste con Ben Kingsley e Isabel Coixet. ¿Cómo fue?

-Maravilloso, porque con grandes artistas con el talento que tienen ellos siempre se pasa mucho mejor. Son gente de la que siempre se aprende. Isabel, a la que quiero mucho, me invitó a pasar la Nochevieja y ha sido una fiesta muy íntima.

-También era el cumpleaños de Ben y le hicieron una tarta con Oscar incluido.

¿Cómo está tu hijo, León?

-Muy bien, ha estado en el teatro viendo la función pero ya se lo han llevado a dormir porque no son horas para los niños.

-¿Cómo lleva lo de tener un hermanito?

-Ahora mejor, al principio no quería.

-¿Sabéis ya cómo se va a llamar el niño?

-Tenemos varios nombres, nos gusta Etienne, Ramsés o Aimar. Uno de los tres será.

-¿Para cuándo lo esperáis?

-Para principios de marzo.

-Marzo va a ser un mes ajetreado, porque nacerá tu hijo y también estrenarás El zorro

-Sí, pero luego todo se va haciendo. El 2008 se promete maravilloso y fuera de España, que es donde yo me siento más feliz y tranquilo. Que el año 2007 fue muy duro.

-¿Cómo están los preparativos de El zorro ?

-Muy bien. Empiezan en Londres el día 7 de enero. Ya está todo el elenco cerrado, es una producción grandísima para el Westin londinense, que luego se hará en Broadway. Trabajar con gente como ellos, que ya llevan como 15 musicales a las espaldas, da una seguridad increíble. Yo estoy muy contento de tener la suerte de poder ser el primer coreógrafo de este musical latino.

-¿Qué le pides al 2008?

-Que me quede como estoy, que estoy ahora mismo en la gloria. Estoy viviendo un momento brillante, porque viene un segundo hijo y porque ya han pasado todas las influencias negativas que he tenido. El 2007 fue un año muy duro, sufrí mucho, pero gracias a Dios ya está pasado.

-¿Cómo te sentiste actuando hace unos días para Gadafi?

-Iremos a Libia a actuar para él. Es un señor encantador, un poco excéntrico y caprichoso porque es un magnate y un señor poderosísimo, pero un amante del flamenco y a nosotros nos trató de maravilla. Me quedé un poco sorprendido porque nos llamó el mismo día a las cuatro de la tarde para bailar a las diez de la noche. Lo pagó, nos llevó y nos trató como a reyes.