DOLIDO TRAS LAS MÚLTIPLES CRÍTICAS QUE RECIBIÓ POR SU DIRECCIÓN DE LOS CARNAVALES DE TENERIFE
Una década sobre los escenarios le ha valido a Rafael Amargo el reconocimiento de ser uno de los mejores bailarines y coreógrafos del país. Desgraciadamente, este feliz aniversario tiene un sabor agridulce para el granadino, empañado por su polémica dirección de los carnavales de Tenerife, que hizo correr ríos de tinta. Sintiéndose repudiado en su propio país, Amargo ha decidido instalarse en Estados Unidos, donde acaricia ambiciosos proyectos que pasan también por completar su formación como artista.
Paralelamente, el bailarín prepara una celebración por todo lo alto del décimo aniversario de la compañía que lleva su nombre. Lo hará el próximo mes de agosto en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, donde presentará una selección de sus mejores coreografías. De este espectáculo nos habló en ese escenario, antes de regresar con su mujer, Yolanda, y su hijo, León, a Los Ángeles, donde se han instalado.
DE LO BUENO, LO MEJOR
- Rafael, cuéntanos qué te trae a Barcelona
- Este año se cumple el décimo aniversario de mi compañía. Empecé en 1997 y ahora vamos a hacer un espectáculo con las mejores piezas de todos los espectáculos. Es un recorrido por las mejores coreografías de estos diez años. Toda la gente que ha seguido mi trabajo tiene ocasión de ver de lo bueno, lo mejor. Y he escogido Barcelona por venir a este templo, el Liceo, y porque aquí el público siempre me ha respondido muy bien.
- Una década es mucho tiempo. ¿Qué balance haces de estos años?
- Empecé a dirigir danza con 21 años y llevo diez años tirando solo de un carro que pesa mucho, porque mi compañía es privada, sin dinero público, y es muy difícil poder mantenerla, he sudado sangre. Pero no me quejo, tengo un repertorio maravilloso, ocho piezas buenas que aún las sigo vendiendo, es todo un lujo.
HE APRENDIDO DE LOS FALLOS QUE HE COMETIDO
- ¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de este tiempo?
- Lo mejor ha sido toda la gente que he conocido, lo que he aprendido artísticamente, los fallos que he cometido creando, que están puliendo mi visión como coreógrafo y artista. Lo peor no quiero mirarlo, es la gente que se ha quedado en el camino, que empezó conmigo y que por discrepancias se fueron quedando en el camino. Algunos me dan pena, a otros no los recuerdo y otros los recuerdo con cariño.
- ¿Has cambiado mucho como persona?
- Lo que más pena me da es que ya no tengo la ilusión que tenía antes. Ahora estoy viviendo en California, en Los Ángeles, hace un mes que me fui de España. Tengo que buscar otras cosas porque soy una persona que está en continuo aprendizaje. En América tengo la suerte que mucha gente conoce mi carrera y no está siendo tan difícil, pero llegas a un país nuevo en el que hasta el idioma es distinto. Estoy preparando mi carrera como actor, estudiando interpretación. Me he tenido que ir allí porque allí tengo la ilusión que aquí tenía hace unos años. No todo es un camino de rosas, también es un camino de espinas, y lo he pasado mal en este país.
LAS COSAS QUE PUEDO APRENDER ESTÁN EN ESTADOS UNIDOS
- Dices me he tenido que ir . ¿Te has ido obligado?
- Sí, me he tenido que ir. Todo son ciclos, las cosas se acaban y ahora las cosas que puedo aprender están ahí. Allí puedo estudiar, aquí me daría vergüenza volver atrás y meterme en una clase con todo el mundo. Estoy encantado viviendo en Los Ángeles.
- Después de diez años, ¿qué les pides a los próximos diez?
- Yo he sido un tío muy precoz para el arte. He tenido ambición y me ha acompañado la suerte. Sólo pido a los próximos años que me sigan sorprendiendo. Me considero muy afortunado y no quiero pedir nada.
- En la decisión de marchar, ¿ha influido la polémica por los Carnavales de Tenerife?
- Sí, como dicen que no hay mal que por bien no venga, si no hubiera pasado eso a lo mejor me hubiera acomodado aquí y me darían igual las cosas. Se ha cumplido un ciclo y me tenía que ir a hacer nuevas cosas, voy a hacer un espectáculo con un bailarín de tap y otro de danza contemporánea. Ha sido un aviso, ahora me hace falta crecer, aprender.
QUIERO QUE SE SEPA QUE ESTOY MUY DOLIDO
- ¿Le has dado carpetazo al tema o todavía te escuece?
- Este tema aún me escuece, porque tengo que estar callado. De un tema donde hay tanta política detrás, un artista no debe hablar. Yo soy una persona políticamente incorrecta y además creo que, con el silencio, ya digo mucho a la gente que es inteligente. Durante el tiempo que yo estuve allí pasaron temas muy fuertes y se sigue hablando de lo mismo, de lo mal que lo hice, de la poca vergüenza que tengo Hubo 6 muertos en el Teide de un grupo turístico y de eso no se ha hablado. No voy a ponerme rebelde, pero quiero que se sepa que estoy muy dolido, creo que se han cebado conmigo. Lo he sufrido en silencio y, ahora que lo tengo curado, no quiero que me lo remuevan. No vale la pena hablar, con el tiempo se verán muchas cosas, que no se ha hecho justicia, que no me han tratado bien. Espero que algún día me paguen lo que me deben. A lo mejor están esperando a las elecciones del 27 de mayo, al voto.
- En este éxodo a Estados Unidos te acompaña tu familia. ¿Tu mujer ha comprendido esta decisión?
- Sí, Yolanda lo ha comprendido porque ha estado a mi lado, ha sufrido mucho y es una señora de los pies a la cabeza. Gracias a Dios tengo la suerte de tener una familia divina. Yolanda es un ejemplo de mujer y mis padres trabajan conmigo y han estado ahí y han sufrido muchísimo. No era para tanto. Pido perdón si no les ha gustado mi espectáculo, pero ya sabían a quién contrataban. Yolanda me ha apoyado en todo, está conmigo, evidentemente, y está encantada con lo que yo he decidido. Lo he pasado muy mal y lo único que quiero es, cuando venga a España, trabajar en sitios tan maravillosos como el Liceo.